Publican guía sobre tratamiento para hepatitis C en pacientes renales

La Asociación Española de Hígado y Riñón (AEHR)publicó en la prestigiosa Revista Journal of Nephrology la primer guía internacional para tratar pacientes renales con hepatitis C.

Esta guía de práctica clínica, cuya elaboración ha sido promovida y coordinada por AEHR, ayudará a la toma de decisiones de los nefrólogos y hepatólogos que vayan a tratar a pacientes renales con hepatitis C.

En España, hay más de 1.500 pacientes en diálisis que están infectados por el virus de la hepatitis (VHC). La prevalencia es mayor en los pacientes con enfermedad renal crónica que aún no han iniciado diálisis o los que tienen un trasplante renal. Precisamente, el último estudio de prevalencia del VHC en diálisis lo llevó a cabo la AEHR en 2013 (el estudio SHECTS). En él participaron 187 centros y situó la prevalencia del VHC en diálisis en el 5,6%, frente al 3% de la población general.

En la guía internacional sobre el tratamiento de la hepatitis C en los pacientes con enfermedad renal crónica han participado hepatólogos, nefrólogos y farmacéuticos de los hospitales La Mancha-Centro de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Clínic de Barcelona y la Princesa de Madrid. La coordinación de este estudio ha corrido a cargo del doctor Sami Aoufi Rabih, presidente de la AEHR y especialista en Aparato Digestivo, y la doctora Rebeca García Agudo, secretaria de la Junta Directiva de la AEHR y responsable del Servicio de Nefrología del Hospital La Mancha-Centro.

Hasta el momento, ninguna sociedad científica había confeccionado una guía de práctica clínica de la hepatitis C en pacientes renales debido a su complejidad y la necesidad de abordar el manejo de estas dos enfermedades desde un punto de vista multidisciplinar.

Precisamente, la AEHR se fundó con este objetivo, el de trabajar de manera conjunta entre médicos de distintas especialidades, para hacer llegar al paciente el mejor diagnóstico y tratamiento posibles. Así, tras dos años de trabajo, un comité de expertos en hepatitis C y enfermedad renal crónica ha puesto de manifiesto los fármacos más adecuados para tratar los distintos genotipos del virus de la hepatitis C en los pacientes con insuficiencia renal.

AVANCES EN LOS TRATAMIENTOS

Hasta 2014, para el tratamiento de la hepatitis C solo se disponía de interferón y ribavirina, lo que ocasionaba muchos y graves efectos secundarios en los pacientes, especialmente si padecían insuficiencia renal, y la respuesta al tratamiento era muy baja, con un máximo del 40% de erradicación del virus. Esto llevaba a los médicos a evitar el tratamiento en estos pacientes, por lo que el aumento de la prevalencia de la hepatitis C durante décadas se ha mantenido inalterable.

En los centros de diálisis, la hepatitis C constituía un factor de riesgo de contagio para los pacientes que no la padecían o para el personal sanitario que los atendía y era un factor de mal pronóstico para los pacientes afectados. Hace tres años surgieron los inhibidores de la proteasa, con ensayos clínicos específicos en esta población. La respuesta del virus C con estos fármacos puede llegar al 95% y los eventos adversos son mínimos. Según el doctor Sami Aoufi, es posible que en un futuro próximo el virus de la hepatitis C tenga una prevalencia muy baja o incluso sea erradicado, lo cual constituye uno de los objetivos que pretende facilitar esta guía.

Edición: Hepatitis 2000
Fuente: consalud

Hígado graso, dos tipos NASH y NAFLD, uno de ellos puede ser más grave

Hígado graso, dos tipos NASH y NAFLD, uno de ellos puede ser más grave

El hígado graso no alcohólico es una enfermedad hepática debida a la acumulación de grasa en ese órgano. Aunque en  no hay estadísticas precisas, se considera que esta afección crece a la par de obesidad y diabetes.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, esta condición hepática se encuentra dentro de las 10 primeras causas de enfermedad y muerte en los mexicanos; además, generalmente no hay síntomas y puede presentarse tanto en adultos como en niños.

Investigadores de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán trabajan en un método para diagnosticar el hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés), y otra forma de hígado graso: la esteatohepatitis no alcohólica o NASH (nonalcoholic steatohepatitis), en la que, además de acumular grasa en los hepatocitos (células funcionales del hígado), principalmente triglicéridos, hay inflamación y lesión en estas células.

Salvador Fonseca Coronado, del Laboratorio Inmunología de Enfermedades Infecciosas de la Unidad de Investigación Multidisciplinaria de la entidad universitaria, explicó que se busca identificar en los pacientes un polimorfismo genético que permita diferenciar entre los que tienen NASH y los de NAFLD, porque hasta ahora la única forma de diagnóstico es una biopsia hepática, procedimiento invasivo que en ocasiones no es muy preciso.

Para detectar los polimorfismos, a partir de una muestra de sangre se identifican marcadores tanto genéticos como serológicos, con los que se establece si se tiene NASH más diabetes, sobrepeso o algún grado de obesidad mórbida.

NASH, prosiguió Fonseca Coronado, es una forma agresiva de esteatosis hepática no alcohólica, en la que además de la acumulación de grasa en dicho órgano, hay necrosis, inflamación y fibrosis, lo que lleva a cirrosis hepática y cáncer de hígado.

En estos pacientes debe distinguirse entre los que sólo tienen hígado graso (NAFLD) y los que tienen hígado graso e inflamación (NASH), porque durante el proceso de inflamación hay destrucción de los hepatocitos y su sustitución por fibroblastos, lo que da lugar a lo que se conoce como fibrosis. Cuando el daño es grave, se genera cirrosis, y la etapa final es el hepatocarcinoma o cáncer de hígado.

Riesgo y cirrosis

Aquéllos con NASH y mayor posibilidad de progresión a cirrosis y a hepatocarcinoma son los que tienen otros factores de riesgo, como síndrome metabólico: diabetes tipo II, hipertensión arterial, glucosa elevada, colesterol y triglicéridos.

“Esperamos la autorización de una iniciativa que sometimos a la Convocatoria de Proyectos de Desarrollo Científico para Atender Problemas Nacionales 2017, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que busca identificar en estas personas el polimorfismo genético que permita diferenciar entre los que tienen NASH y los que tienen NAFLD”, remarcó.

“Con el fin de observar la progresión de daño hepático, al paciente con NASH se le debe dar un cuidado y seguimiento más estrictos que al de NAFLD, aunque éste tenga diabetes o síndrome metabólico, porque los de NASH tienen hasta 20 por ciento más riesgo de desarrollar cirrosis que los que aún no llegan al proceso inflamatorio.

La intención del estudio, en el que los investigadores de la FES Cuautitlán colaboran con médicos del Hospital de Infectología del Centro Médico Nacional La Raza, del Instituto Mexicano del Seguro Social, y del Hospital Adolfo López Mateos, del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, “es generar información básica, de marcadores moleculares con aplicación clínica en los pacientes”, finalizó el universitario.

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Edición: Hepatitis 2000
Fuente: Theobserver

Exitoso trasplante hepático del Dr. Pablo Schelotto, un crack en el quirófano

Liliana y Emanuel su hijo y donante, se sometieron a un complejo trasplante hepático de la mano de
un crack en el quirófano,el Dr. Pablo Barros Schelotto.

Hermano de Guillermo y Gustavo Schelloto director técnico y ayudante de campo de Boca, Pablo es uno de los más prestigiosos cirujanos de nuestro país.

Cuando Liliana Klug, nativa de Winifreda, reunió a toda su familia para comunicarle que le habían detectado una enfermedad hepática y necesitaba un trasplante para mejorar su calidad de vida, Emanuel no lo dudó: “Quédate tranquila, yo voy a ser tu donante”, le manifestó, dando una muestra de inmenso amor hacia su madre.
Liliana, que sufría de cirrosis biliar primaria, recibió casi el 50 por ciento del hígado de su hijo de 29 años, en una compleja operación que estuvo a cargo del equipo de la prestigiosa Fundación Favaloro de Buenos Aires.
El cirujano que le practicó la ablación de una parte del órgano a Emanuel se llama Pablo Barros Schelotto, hermano de los “mellizos” Gustavo y Guillermo Barros Schelotto, el segundo actual entrenador del equipo de primera división de Boca Juniors.

Madre e hijo se recuperan favorablemente de la intervención quirúrgica y solo van al centro asistencial para sus controles. Liliana, de 56 años, es enfermera y sus problemas de salud comenzaron en 2005 con picazones en todo su cuerpo. En ese momento estaba trabajando en el hospital de esta localidad. Luego de una serie de análisis, fue trasladada al Lucio Molas de Santa Rosa, donde el hepatólogo Marcelo Bassia ordenó una biopsia de hígado. Ese estudio, que la paciente se lo realizó en Bahía Blanca, dio positivo e identificó la enfermedad: cirrosis biliar primaria.
“No se sabe su origen. No es hereditaria ni tampoco producida por el alcohol porque en mi caso nunca tomé descontroladamente. Los especialistas me contaron que afecta a mujeres de entre 40 y 60 años y que de un millón se da un caso y me tocó a mí”, contó Liliana.

Inicio de tratamiento.
Confirmado el diagnóstico, inició un largo tratamiento con pastillas que le disminuyeron los pruritos. Los síntomas volvieron a manifestarse en 2012 cuando pasó a consumir de cuatro a siete comprimidos diarios, equivalentes a 2.100 miligramos.
Fue entonces que el médico Bassia decidió derivarla a Buenos Aires y la obra del Estado pampeano a la Fundación Favaloro. Allí fue evaluada por la médica Valeria Descalzi y en 2016 fue operada de vesícula. “La cirrosis se acentuaba cada vez más, todo lo que tomaba no me hacia efecto. No tenía dolores, pero el hígado estaba más grande de lo normal y muy deteriorado”, señaló.
La operación era inevitable y se programó para el 15 de noviembre de 2017 y Liliana fue incorporada a la lista de espera del Incucai. Ella estaba tranquila porque “Emanuel siempre me decía que iba a ser mi donante vivo. Tenemos el mismo grupo de sangre y el 98% de compatibilidad”, precisó.

La intervención.
El trasplante se realizó en dos quirófanos contiguos: a Liliana se le extrajo la totalidad de su hígado dañado y al donante el lóbulo hepático izquierdo, que se lo implantaron a su madre. Esa parte del hígado equivale a la mitad de ese órgano.
La ablación estuvo a cargo del cirujano Pablo Barros Schelotto, hermano de los reconocidos “mellizos” Guillermo y Gustavo Schelotto. La intervención quirúrgica duró más de 10 horas. En principio, el órgano implantado no logró adaptarse al cuerpo de la receptora y tuvo que permanecer 15 días más internada. Hoy, madre e hijo, presentan una evolución favorable.
Tanto a Emanuel como a Liliana se les regenerará el hígado casi hasta su volumen original. “Tengo que tomar inmunosupresores de por vida y corticoides. Y por un año comer comidas cocidas”, precisó Liliana sobre los cuidados postoperatorios.
Sin hígado es prácticamente imposible la vida humana. Entre sus más de 250 funciones figuran la producción de proteínas a partir de los alimentos, la generación de factores de coagulación, el metabolismo de las grasas, hidratos de carbono y del agua.

Un gesto humanitario
Emanuel Klug se alegra por la recuperación que experimenta su madre día tras día. “Pienso que cualquier hijo hubiese hecho lo mismo por su madre, hay que tener coraje y estar bien decidido para una operación riesgosa. Lo hice porque quiero ver bien de salud a mi mamá”, expresó, para referirse a su gesto humanitario. “No tomo medicación porque las ecografías dieron que tengo todo perfecto”, apuntó. Dentro de un año deberá someterse a un último control médico. “Sigamos tomando conciencia sobre la importancia de expresar la voluntad de ser donantes de órganos”, fue su mensaje final.

Edición: Hepatitis 2000
Fuente: la Arena La Pampa

Exitoso trasplante hepático realizado a un pionero del rock argentino

Alejandro Medina, pionero del rock argentino se recupera exitosamente de un trasplante hepático a causa de una hepatitis C diagnosticada en forma tardía.

El ex bajista de Manal, Alejandro Medina, fue sometido a un trasplante de hígado en Navidad, en Hospital Británico, a raíz de un cuadro de hepatitis C contraído por transfusiones de sangre recibidas tras un accidente automovilístico.

Hoy llegó la noticia más esperada y es que el músico evoluciona favorablemente. Así lo informó su esposa Lola en su muro de Facebook, y advirtió que el artista permanecerá al menos alrededor ocho meses fuera de los escenarios.

Durante el 2016 sufrió 3 meses de hospitalizaciones hasta que supieron diagnosticar hepatitis C

Lola relató que el trasplante “era su única oportunidad para seguir dándonos, aparte de su presencia, su música”, de acuerdo a lo que le dijeron los médicos.

La esposa del ex Manal detalló: “El 24 de diciembre de 2017, a las 23.10, nos llamaron del Hospital Británico informándonos que existía la posibilidad de un donante y que teníamos que estar en un máximo de dos horas en dicho hospital. Estábamos en Morón, en nuestra casa, por lo tanto a 40 minutos. Al confirmarles su presencia se puso en marcha la llegada del destino”.

Y agregó: “En cuanto esperábamos la confirmación, Alejandro le pidió a nuestro hijo León que le enchufara su bajo y se puso a tocar a full, mientras yo preparaba la valija y acomodaba todo lo referente a nuestra inminente partida. No hablamos nada, ni una palabra, estaba claro que él quería tocar hasta el último momento posible, ya que como siempre lo dijo, él es una nota”.

En la misma publicación, Lola Medina recordó las distintas internaciones que sobrellevó el músico desde junio de 2016, hasta que en septiembre de ese mismo año recibió el diagnóstico sobre su hepatitis C.

También relató que la intervención comenzó a las 9.30 de la mañana de Navidad y duró 7 horas, y que “dado que las condiciones óptimas de compatibilidad de grupo sanguíneo, genotipo y tamaño del hígado recibido fueron los más perfectos inimaginables se acopló y funciona de maravilla”.

También informó sobre la existencia de una cuenta bancaria en la que se puede colaborar con la economía del músico ante su imposibilidad de trabajar durante un largo plazo.

“Los que puedan y quieran ayudarlo para afrontar esta situación de falta de ingresos para poder subsistir podrán hacerlo a través de un depósito al Banco Supervielle, sucursal 253 Morón, cuenta 03158752/001, CBU 0270253920031587520014”, escribió.

Finalmente, Medina advirtió sobre la importancia de donar órganos y agradeció a “los valientes familiares” del donante por la decisión adoptada. El músico estuvo en la lista de espera nacional y única del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Es importante saber que en la Argentina no hay manera de recibir un trasplante de órganos si no es a través del Incucai.

Alejandro Medina es uno de los pioneros del rock argentino a partir de su participación en Manal, banda dueña de éxitos inoxidables, junto al baterista Javier Martínez y el guitarrista Claudio Gabis.

Tras la disolución del trío, el bajista se mantuvo activo y fue parte de La Pesada del Rock and Roll y Aeroblues, entre otras bandas.

Edición Hepatitis 2000
Fuente: Clarin

Hepatitis C. Tratar a todos, recomienda el Programa Nacional de Hepatitis Argentino

Nuevos esquemas de tratamiento para hepatitis C propone el Programa Nacional de Hepatitis argentino, en función de los tratamientos que dispone y de la reciente autorización ministerial que permite tratar a todas las personas sin cobertura de salud.

Actualización de las recomendaciones del Programa Nacional para el tratamiento de la Hepatitis C ( transcripción texto )
En el contexto actual de generar acceso universal para el tratamiento de la hepatitis C independientemente del estadio de fibrosis, se generan las siguientes recomendaciones de tratamiento en función de la medicación disponible actualmente en el Programa de Hepatitis.

En función de que esta disponibilidad se modifique, se actualizaran las recomendaciones desde el Programa. Si bien el objetivo es dar acceso a tratamiento a todos los pacientes independientemente del estadio de fibrosis, sigue resultando imprescindible estadificar la fibrosis de los pacientes. Esto es de suma importancia dado que el seguimiento clínico de los pacientes es diferente según el estadio de fibrosis hepática, y porque el esquema de tratamiento puede variar según el paciente tenga o no cirrosis.

En lo referente a la estadificación de la fibrosis y asociado a la limitada disponibilidad en todo el país de elastografía por parte del Programa, se aceptará el APRI como herramienta para la estadificación de los pacientes a los fines de asignar el tratamiento. Aquellos pacientes que no tengan una estadificación de la fibrosis hepática por otro método y tengan un APRI menor a 1.5 se interpretarán como pacientes con estadio F0-F2 de fibrosis, aquellos con APRI mayor o igual a 1.5 se interpretaran como pacientes con fibrosis avanzada (F3-F4). Este punto de corte, pueden sobrevalorar el estadio de fibrosis pero no sub estadificará a ningún paciente. Entendiendo las limitaciones de esta estrategia, se adopta la misma a los fines de no demorar el acceso al tratamiento y con el objetivo de disponer de métodos no invasivos como la elastografía para la estadificación en el corto plazo.

Se adoptan, como hasta la fecha, las recomendaciones en concordancia con EASL (Asociación Europea para el Estudio del Hígado). Como es factible que las mismas se modifiquen en el transcurso del próximo año, se evaluarán posibles modificaciones en las presentes recomendaciones.

Se dispone actualmente en el Programa de Sofosbuvir, Daclatasvir y Ribavirina. Se estima contar además con ombitasvir, paritaprevir/ritonavir y dasabuvir según lo programado en la licitación pública cuya apertura fuera ya realizada en este año.

Esquemas recomendados según genotipo:
# Genotipo 1a y genotipo 4:
 Paciente con cualquier estadio de fibrosis (F0-F4) y Naive de tratamiento:
o Sofosbuvir + Daclatasvir x 12 semanas

 Pacientes con cualquier estadio de fibrosis (F0-F4) y Experimentado (naive de AAD):
o Sofosbuvir + Daclatsvir + Ribavirina x 12 semanas
o Sofosbuvir + Daclatasvir x 24 semanas (si no tolera RBV)

# Genotipo 1b:
 Pacientes con cualquier estadio de fibrosis (F0-F4). Naive o experimentado:
o Sofosbuvir + Daclatasvir x 12 semanas

# Genotipo 2:
Paciente sin fibrosis avanzada (F0-F2):
o Sofosbuvir + Daclatasvir x 12 semanas
 Pacientes con fibrosis avanzada (F3-F4):
o Sofosbuvir + Daclatasvir x 20 semanas

# Genotipo 3:
 Pacientes sin fibrosis avanzada. Naive
o Sofosbuvir + Daclatasvir x 12 semanas
 Pacientes sin fibrosis avanzada. Experimentados.
o Sofosbuvir + Daclatasvir + Ribavirina x 12 semanas
o Sofosbuvir + Daclatasvir x 24 semanas (si no tolera RBV)
 Pacientes con fibrosis avanzada. Naive o experimentado.
o Sofosbuvir + Daclatasvir + Ribavirina x 24 semanas

# Pacientes con insuficiencia renal con filtrado glomerular menor a 30ml/min. Genotipo 1a:
 Fibrosis avanzada:
o Ombitasvir, paritaprevir/ritonavir y dasabuvir x 24 semanas sin ribavirina.
 Sin fibrosis avanzada:
o Ombitasvir, paritaprevir/ritonavir y dasabuvir + ribavirina x 12 semanas o ombitasvir, paritaprevir/ritonavir y dasabuvir x 24 semanas.

Genotipo 1b:
 Fibrosis F0 a F4:
o Ombitasvir, paritaprevir/ritonavir y dasabuvir x 12 semanas

Otras poblaciones:
# Pacientes con tratamiento previo con antivirales de acción directa: Se evaluará cada caso con el médico para definir el esquema de tratamiento.
# Pacientes con cirrosis descompensada: Se mantiene la indicación de evaluar al paciente en un centro de trasplante y la decisión de tratamiento en conjunto con el centro. El esquema se definirá con el médico tratante.
# Hepatitis aguda: Se trataran todos los pacientes que no resuelvan en forma espontánea. Esquema: sofosbuvir + daclatasvir sin ribavirina por 8 semanas (12 semanas en personas co infectadas con VIH).

Nota aclaratoria: Como se mencionara al inicio de este documento, se conforman estas recomendaciones en concordancia con la guía de EASL. En función de diferencias que puedan surgir con otras guías nacionales e internacionales, en particular en el grupo de pacientes con cirrosis, se evaluarán los casos particulares presentados por los médicos tratantes en la auditoría médica del Programa.

Seguimiento de los pacientes:
1. Se autorizará junto con el tratamiento una carga viral al final del tratamiento y una carga a las 12 semanas de finalizado.
2. Se recomienda con alto grado de evidencia el adecuado seguimiento de los pacientes con cirrosis, fundamentalmente la detección precoz del hepatocarcinoma, aún en aquellos con respuesta viral sostenida.

Actualización de las recomendaciones del Programa Nacional para el tratamiento de la Hepatitis C  Descargar documento original  –  Recomendaciones PNCHV 2017