Cirrosis. Caminar y aumentar la fuerza muscular

Un estudio demuestra que las personas con cirrosis pueden beneficiar su calidad de vida realizando caminatas y aumentando la fuerza muscular.

Un estudio de la Harvard Medical School y el Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) ha relacionado la actividad física, incluyendo caminar y las actividades de fortalecimiento muscular, con una reducción significativa del riesgo de muerte relacionada con la cirrosis.

Las enfermedades hepáticas crónicas están aumentando, en parte debido a la epidemia de obesidad, y actualmente no existen pautas para el tipo óptimo de ejercicio que prevenga la mortalidad relacionada con la cirrosis. Los investigadores, cuyo trabajo se ha presentado en la Digestive Disease Week, esperan que estos resultados ayuden a proporcionar recomendaciones específicas de ejercicio para los pacientes en riesgo de cirrosis y sus complicaciones.

“El beneficio del ejercicio no es un concepto nuevo, pero el impacto del ejercicio sobre la mortalidad por cirrosis y cáncer de hígado aún no ha sido explorado a esta escala. Nuestros hallazgos muestran que tanto caminar como el entrenamiento de fuerza contribuyen a reducir sustancialmente el riesgo de muerte relacionada con la cirrosis, lo que es significativo porque sabemos muy poco sobre los factores de riesgo modificables”, explica Tracey Simon, investigadora líder del trabajo.

La doctora Simon y su equipo siguieron a 68.449 mujeres y 48.748 hombres sin enfermedad hepática conocida al inicio del estudio. Los participantes proporcionaron datos altamente precisos sobre la actividad física, incluyendo tipo e intensidad, cada dos años desde 1986 hasta 2012, lo que permitió a los investigadores examinar prospectivamente la asociación entre la actividad física y la muerte relacionada con la cirrosis.

Los investigadores observaron que los adultos del quintil más alto de actividad de caminar semanalmente tenían un riesgo un 73 por ciento menor de muerte relacionada con la cirrosis que los del quintil más bajo. Se observó una reducción adicional del riesgo con ejercicios combinados de caminata y fortalecimiento muscular.

Hasta ahora, los estudios anteriores se han limitado a evaluar la actividad física en un solo momento, o estudios con seguimiento a muy corto plazo. Este fue el primer estudio prospectivo en una gran población de Estados Unidos que incluyó mediciones detalladas y actualizadas de la actividad física durante un período tan prolongado, lo que permitió a los investigadores estimar con mayor precisión la relación entre la actividad física y los resultados relacionados con el hígado.

Edición: Hepatitis 2000
Fuente: Republica

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