Familia trabajo y hepatitis C

Las situaciones familiares o laborales figuran como causa relevante por la que los infectados de hepatitis C optan por no tratarse

Familia trabajo y hepatitis C En el reciente simposium “Avances en Hepatología“, se concretaron tres claves para avanzar en esta patología: optimizar el tratamiento actual; conseguir mejorar el cumplimiento terapéutico y los efectos adversos; y desarrollar nuevas moléculas

Los datos de prevalencia de la hepatitis C sitúan a esta patología como una de las epidemias de la segunda mitad del siglo XX y que se adentra en el siglo XXI, que en España la padece entre un 2 y un 3 por ciento de la población, lo que supone que alrededor de 900.000 españoles sufren la enfermedad.

Sin embargo, un porcentaje importante de estos pacientes desconoce que está infectado, un problema que requiere una mayor toma de conciencia sobre el diagnóstico de la enfermedad, tanto del personal sanitario como de la población general, según los expertos. Resulta alarmante, como subrayan, que muchas personas infectadas con hepatitis C ni siquiera sepan que tienen el virus. Por ejemplo, se calcula que entre un 80 y un 90 por ciento de las personas con hepatitis C en el Reino Unido no saben que están infectadas.

Actualmente, tres son las claves para avanzar en la lucha contra la hepatitis C crónica: optimizar el tratamiento actual; conseguir mejorar el cumplimiento terapéutico y los efectos adversos; y desarrollar nuevas moléculas, tal como se puso de manifiesto en el recién celebrado, en Sevilla, simposium “Avances en Hepatología“, en el que han participado más de 400 hepatólogos.

Con respecto a la optimización del tratamiento, el doctor Ramón Planas, jefe de la Unidad de Hepatología del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, consideró que “cada vez se tiende más hacia los tratamientos “˜a la carta’. De esta manera, individualizando el tratamiento en función del tipo de respuesta que presenta el paciente tratamos de evitar los efectos adversos indeseables“.

En opinión del doctor Manuel Romero, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital de Valme de Sevilla, los efectos adversos del tratamiento actual se dividen en cuatro tipos: “las primeras inyecciones producen un cuadro pseudogripal con mialgias, y malestar general que se suele controlar con el uso de paracetamol (afecta a dos tercios de los pacientes); por otro lado, pueden aparecer alteraciones en el hemograma como neutropenia o plaquetopenia; por ello se realizan controles hematológicos frecuentes en las primeras semanas. Además, se detectan síntomas depresivos en una quinta parte de los pacientes y por último, el tratamiento puede exacerbar enfermedades latentes como alteraciones tiroideas u otras enfermedades autoinmunes, aunque esto ocurre en el 1-2 por ciento de los casos“, señaló el doctor Romero.

Asimismo, el doctor Moisés Diago, jefe de la Sección de Hepatología del Hospital General Universitario de Valencia, señaló que “no todas las complicaciones afectan a todos los pacientes y hay pacientes con buena tolerancia que apenas notan los efectos secundarios“. “Sin embargo -matizó el doctor Diago- el apoyo al paciente es útil y fundamental para un buen cumplimiento terapéutico“.

El doctor Romero consideró que a pesar de la visión negativa que hasta ahora han tenido los tratamientos antivirales, como consecuencia de los efectos adversos, está cambiando.

En un estudio presentado recientemente en el Congreso Europeo de Hepatología (EASL) se puso de manifiesto que “el miedo a los efectos indeseables del tratamiento no es una causa relevante por la que los pacientes no deciden tratarse, sino que lo son las situaciones familiares o laborales“, indicó, finalmente, este hepatólogo.

18 de junio de 2007 Azprensa

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