
El cáncer de hígado es una de las enfermedades oncológicas más graves y con mayor mortalidad a nivel global. Según un reciente informe de la Lancet Commission, en el que participaron expertos internacionales junto a investigadores del Clínic-IDIBAPS de Barcelona, más del 60% de los casos de esta enfermedad podrían evitarse si se reducen los factores de riesgo principales: la hepatitis viral, el consumo excesivo de alcohol y la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD).
La evidencia científica señala con claridad que la prevención es la herramienta más poderosa para frenar el avance del cáncer de hígado, y que las políticas de salud pública deben enfocarse en ampliar la vacunación contra la hepatitis B, mejorar la detección de la hepatitis C y promover estilos de vida saludables.
El cáncer de hígado: una amenaza global en aumento
Actualmente, el cáncer de hígado es el sexto tipo de cáncer más frecuente en el mundo y la tercera causa de muerte por cáncer. La Comisión advierte que, de no tomarse medidas urgentes, la incidencia podría duplicarse en los próximos 25 años, alcanzando los 1,5 millones de diagnósticos y alrededor de 1,37 millones de muertes hacia 2050.
El Dr. Josep M. Llovet, investigador del Clínic-IDIBAPS y coautor del análisis, enfatiza que “la prevención del cáncer de hígado es una prioridad mundial. La vacunación contra la hepatitis B, el cribado en poblaciones de riesgo y la promoción de hábitos de vida saludables son intervenciones cruciales para frenar el crecimiento proyectado de esta enfermedad en la próxima década”.
Factores de riesgo modificables
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es que tres de cada cinco casos de cáncer de hígado son prevenibles si se actúa sobre factores de riesgo conocidos y modificables:
- Hepatitis B y C: aunque en muchos países existen programas de vacunación y tratamientos antivirales efectivos, la falta de diagnóstico sigue siendo una gran barrera. Se estima que millones de personas en el mundo conviven con hepatitis sin saberlo, lo que favorece el desarrollo de cirrosis y cáncer hepático.
- Alcohol: el consumo excesivo y prolongado de alcohol sigue siendo una de las principales causas de daño hepático. Su contribución al cáncer de hígado aumentará en los próximos años si no se implementan medidas de control más firmes.
- MASLD (antes llamada hígado graso no alcohólico): es actualmente la causa de cáncer de hígado que crece más rápido en el mundo. Asociada a obesidad, diabetes y malos hábitos alimenticios, su impacto es cada vez mayor en América, Europa y Asia.
MASLD: el factor de riesgo en expansión
Se estima que un tercio de la población mundial padece MASLD, aunque solo entre un 20% y 30% desarrollará la forma avanzada de la enfermedad, con inflamación, daño hepático y progresión a cirrosis.
Aun así, las proyecciones son preocupantes: se espera que los casos de cáncer de hígado vinculados a MASLD pasen del 8% en 2022 al 11% en 2050. En países como Estados Unidos, la prevalencia de MASLD podría superar el 55% de la población adulta en 2040, impulsada por la epidemia de obesidad.
Este escenario muestra que el cáncer de hígado ya no puede pensarse solo en relación con la hepatitis viral: las enfermedades metabólicas juegan un rol clave en su avance.
Prevención: el camino más efectivo
La Lancet Commission insiste en que las estrategias de salud pública deben centrarse en la prevención y el diagnóstico temprano. Algunas de las recomendaciones clave incluyen:
- Ampliar la cobertura de vacunación contra la hepatitis B, especialmente en países donde aún existen brechas en la inmunización infantil.
- Promover el acceso a pruebas de diagnóstico rápido para hepatitis C y garantizar que las personas diagnosticadas puedan iniciar tratamiento sin demoras.
- Fortalecer las campañas contra el consumo de alcohol, con regulaciones más estrictas y estrategias educativas.
- Impulsar políticas contra la obesidad y la mala alimentación, fomentando dietas saludables y actividad física.
- Concientizar a la población y a los profesionales de la salud sobre la importancia de la detección precoz del daño hepático
Un mensaje para Argentina y América Latina
En nuestra región, donde existen programas de vacunación contra la hepatitis B y tratamientos gratuitos para la hepatitis C, el desafío principal no es la falta de recursos, sino la insuficiente difusión y acceso equitativo a estas herramientas.
Las comunidades más vulnerables suelen ser las que enfrentan mayores dificultades para acceder a controles médicos, diagnósticos y tratamientos oportunos. Además, la obesidad y el consumo de alcohol siguen creciendo, lo que aumenta la incidencia de cáncer de hígado asociado a MASLD.
Invertir en campañas de prevención, fortalecer los sistemas de atención primaria y llevar la información a la comunidad son pasos fundamentales para reducir el impacto de esta enfermedad.
Conclusión
El cáncer de hígado no es una sentencia inevitable. Con políticas de salud efectivas, diagnóstico temprano, vacunación y promoción de hábitos saludables, la mayoría de los casos pueden evitarse. El desafío es global, pero también local: Argentina y América Latina deben reforzar sus esfuerzos en prevención, diagnóstico y tratamiento para que los recursos disponibles lleguen a quienes más los necesitan.
La ciencia ya lo ha demostrado: tres de cada cinco casos de cáncer de hígado pueden prevenirse. Ahora es momento de que gobiernos, profesionales de la salud y comunidades actúen juntos para frenar esta epidemia silenciosa.
Fuente: The Lancet Commission on Liver Cancer