El hígado graso ya es epidemia en el mundo

Lo más frecuente es no saber que se tiene el hígado graso,y lo padecen el 30% de las personas de la población en general y el 80% de las personas con obesidad o diabetes tipo 2.

Esta enfermedad puede desencadenar en cirrosis o cáncer de hígado, afecta a personas excedidas de peso, pero también a personas delgadas.

¿Porqué se produce y como cuidar al hígado de esta enfermedad?

El hígado es un órgano vital. No podemos vivir sin él, ya que toda la sangre del cuerpo pasa por él para depurarse. Los tóxicos se quedan en el hígado, que es el responsable de transformarlos en otras sustancias de fácil eliminación, a través del riñón o de las heces, por eso resulta dañado si los tóxicos llegan en exceso.

“Por ejemplo, la sobredosis de un fármaco afecta al hígado, porque es el responsable de impedir que el fármaco alcance el cerebro u otros órganos vitales”, alerta el presidente de la Asociación Española de Hígado y Riñón y especialista en la Unidad Hepatorrenal, del servicio de Aparato Digestivo del Complejo Hospitalario La Mancha Centro (Alcázar de San Juan), el doctor Sami Aoufi Rabih.

El también profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla recuerda que el hígado tiene múltiples funciones, destacando como las más importantes: depurar la sangre; fabricar la bilis, gracias a la cual podemos absorber las grasas; produce albúmina y las vitaminas A, D, E y K; almacena azúcares para reutilizarlos en períodos de ayuno; entre otras.

“Esto es lo que ocasiona que los pacientes con mala función hepática tengan malnutrición, un déficit vitamínico, un trastorno de la coagulación, o enfermedades en los huesos, por ejemplo“, subraya.

El experto advierte además de que, a diferencia de la creencia de que sólo el alcohol produce una cirrosis hepática, hay varias enfermedades que causan el mismo efecto, sin asociarse con el alcohol, como la hepatitis producida por virus (hepatitis B y C), las enfermedades autoinmunes (hepatitis autoinmune, cirrosis biliar primaria, colangitis esclerosante primaria), las enfermedades metabólicas (hígado graso), las enfermedades por depósito (hemocromatosis, enfermedad de Wilson), además de otras enfermedades más raras.

“Lo más importante es detectarlas a tiempo, antes de que causen un deterioro avanzado e irreversible. Con un simple análisis de sangre se puede obtener mucha información, no sólo de la salud referente al hígado, sino de la predisposición de presentar enfermedades en este órgano”, añade.

Sugerencias para mantener el hígado sano

El presidente de la Asociación Española de Hígado y Riñón destaca que en realidad no hay pautas, dietas, ni medicamentos milagrosos para tratar o prevenir enfermedades del hígado. “Lo único que ha demostrado no dañar al hígado ha sido mantener una dieta equilibrada, rica en vitaminas, y alejarse de los hábitos tóxicos, como el abuso del alcohol, que es la segunda causa más frecuente de cirrosis hepática en España”, precisa.

“Es un órgano vital como el corazón, el pulmón, el cerebro, o los riñones. Hasta la fecha de hoy no hay una alternativa que sustituya su función, como la diálisis para los riñones, por lo que, si perdemos su función, nos morimos”, agrega Aoufi Rabih.

Sin embargo, alerta de que como es un órgano compuesto por dos lóbulos, derecho e izquierdo, en caso de tener un hígado totalmente sano, se puede donar o perder un lóbulo y vivir con el otro.

Por otro lado, lamenta que en la actualidad se está sufriendo una epidemia de hígado graso (no alcohólico), que se caracteriza por un depósito de grasa en el tejido hepático, que si no se le pone remedio, también puede acabar desarrollando una cirrosis y un cáncer de hígado. “Por tanto, las medidas de prevención de las enfermedades del hígado se dirigen a no dañarlo, más que a tratarlo con fórmulas que no tienen ninguna base”, insiste.

Asimismo, alerta de que últimamente hay una tendencia a buscar alternativas nutricionales para proteger el hígado. “Hay gente que cree que un extracto de alcachofa puede mejorar la función del hígado o compensar los vasos de alcohol que se tomó de más la noche anterior. Esto es totalmente falso, engañoso y carece de toda base científica. Una vez está el hígado dañado por un tóxico como el alcohol, lo más importante es dejar el alcohol”, subraya.

Es más, lamenta que, a pesar de disponer de tanta información, se ha visto un repunte de las enfermedades de transmisión sexual por la falta de uso del preservativo, entre ellas, las hepatitis B y C. Igualmente, señala que la obesidad y el sedentario son dos males que nos perjudican en general y en el hígado en particular, acumulando grasa, lo que se ha convertido en la tercera causa de trasplante hepático.

“El hígado no duele, por ello no avisa, salvo cuando es demasiado tarde. Es importante recordar que la prevención es esencial para tener una buena salud”, sentencia Aoufi Rabih.

Edición:Hepatitis 2000
Fuente:Tribuna Salamanca

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