Cirrosis, deterioro cognitivo y conducción deficiente

Análisis de sangre que detecta el deterioro cognitivo en personas con cirrosis

Hallan un biomarcador que puede detectar el inicio deterioro cognitivo en pacientes de cirrosis hepática. Es estudio relaciona los altos niveles del marcador con la conducción deficiente

El análisis sustituiría a los 5 tests psicométricos que no se pueden aplicar en la consulta habitual

Investigadores españoles han identificado un biomarcador para detectar de forma precoz el deterioro cognitivo en pacientes con cirrosis hepática, una dolencia que puede ser provocada por el consumo de alcohol, virus de la hepatitis y otras causas. Este hallazgo simplifica el proceso de detección mediante la realización de un simple análisis de sangre.

El estudio, que relaciona la enfermedad con los reflejos de los conductores de vehículos a motor, ha sido conducido por Investigadores de la Facultat de Medicina i Odontologia de la Universitat de València (UV), el Incliva y el Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF).

Los altos niveles del marcador 3-nitrotirosina (3-NIT) en sangre reflejan alteraciones cerebrales y también pueden ser un indicador de mala conducción de vehículos en enfermos con encefalopatía hepática mínima, como revela un estudio publicado en la revista Liver International.

Hacia el análisis de diagnóstico temprano
El objetivo del trabajo era “poder conocer en fases tempranas las alteraciones neurológicas de estos enfermos, con el fin de retrasar su avance y, en definitiva, mejorar su calidad de vida”, ha explicado la codirectora de este estudio, Carmina Montoliu, profesora de la UV y perteneciente al Instituto de Investigación Sanitaria Incliva.

Vicente Felipo, codirector del estudio y miembro del laboratorio de Neurobiología del CIPF, ha comentado que una detección temprana de esta alteración, a través de un simple análisis de sangre, ayudaría a reducir los accidentes de tráfico en pacientes con esta enfermedad.

“Hasta el momento, la disminución cognitiva solo puede diagnosticarse a través de cinco test psicométricos que duran más de 20 minutos por paciente, algo que no se puede aplicar en la clínica diaria. En consultas externas es imposible que se hagan estos test. Por eso un marcador periférico serviría para prevenir”, explica Montoliu.

“Nuestra meta a partir de ahora es lograr desarrollar un kit para el diagnóstico temprano del deterioro cognitivo leve, útil en la clínica diaria, con el fin de identificar y tratar los pacientes cirróticos con encefalopatía hepática mínima y revertir o prevenir la progresión del deterioro neurológico”, puntualiza Felipo.

Disminución de la capacidad para la conducción
Para comprobar la eficiencia del marcador 3-NIT, los investigadores, que han contado con la ayuda del Servicio de Hepatología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, realizaron pruebas en el Instituto de Tráfico y Seguridad Vial de la Universitat de València (Intras) y comprobaron la disminución de la capacidad para conducir vehículos de pacientes con altos niveles del biomarcador.

“Hemos visto que este biomarcador está correlacionado con una mala conducción”, asegura Montoliu, que explica que la velocidad de procesamiento mental, la atención y la coordinación motora y visual espacial son las principales alteraciones que contribuyen a la disminución de la capacidad de conducción en pacientes con encefalopatía hepática mínima.

Estos pacientes tienen disminuida la capacidad de conducción, muestran una deficiencia en el control lateral del vehículo y presentan lentitud psicomotora, tiempos de reacción más largos, alteraciones en la coordinación bimanual y visual espacial y en atención.

200.000 enfermos en España
La encefalopatía hepática mínima es la fase inicial de la encefalopatía hepática y en ella los síntomas no son evidentes. Cuando no se diagnostica a tiempo y deriva en síntomas claros la enfermedad puede conducir al coma y a la muerte.

Además, los investigadores han detectado un cambio en el perfil del enfermo de cirrosis hepática. Hasta ahora “los pacientes cirróticos eran más mayores y hombres, ahora la edad se va acortando y se detectan más mujeres, aunque siguen siendo más hombres”, explica Montoliu, que insiste en que estamos ante “un problema médico, social y económico.”

Las enfermedades hepáticas pueden conducir a alteraciones neurológicas, cognitivas y motoras, un síndrome conocido como encefalopatía hepática mínima que en España padecen unas 200.000 personas en distintos grados y más de 12.000 fallecen cada año como consecuencia de las afecciones hepáticas.

Edición: Hepatitis 2000
Fuente: RTVE

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