
Un informe clave que enciende alertas
La eliminación de la hepatitis 2030 enfrenta hoy un escenario crítico. Un nuevo informe presentado por la Organización Mundial de la Salud en el World Hepatitis Summit 2026 advierte que, aunque se han logrado avances concretos, el progreso global se ha desacelerado y resulta insuficiente para alcanzar los objetivos establecidos.
Los esfuerzos internacionales han demostrado que es posible reducir infecciones y muertes. Sin embargo, la hepatitis viral continúa siendo una de las principales causas de mortalidad por enfermedades infecciosas a nivel mundial, lo que evidencia una brecha persistente entre el conocimiento disponible y su implementación efectiva.
Avances reales, pero a un ritmo insuficiente

El informe confirma que las estrategias actuales son correctas: vacunación, diagnóstico oportuno, acceso a tratamiento y medidas de prevención han generado resultados positivos.
A nivel global:
- Las nuevas infecciones por hepatitis B se redujeron un 32% desde 2015.
- La mortalidad por hepatitis C disminuyó un 12%.
- La prevalencia de hepatitis B en niños menores de 5 años bajó al 0,6%.
Estos datos reflejan avances importantes. Sin embargo, el ritmo de progreso sigue siendo lento y desigual, muy por debajo de lo necesario para cumplir las metas de reducción del 90% en nuevas infecciones y 65% en mortalidad hacia 2030.
La conclusión es clara: no se trata de cambiar la estrategia, sino de escalarla.
Una carga global aún inaceptable

A pesar de los avances, la carga de enfermedad sigue siendo alarmante:
- En 2024, 240 millones de personas vivían con hepatitis B y 47 millones con hepatitis C.
- Se registraron 1,3 millones de muertes asociadas a cirrosis y cáncer hepático.
- La hepatitis B causó aproximadamente 1,1 millones de muertes, incluso con un aumento del 17% desde 2015.
Además, millones de personas continúan sin diagnóstico ni tratamiento, lo que perpetúa la transmisión y agrava los desenlaces.
La eliminación de la hepatitis 2030 sigue siendo posible, pero el mundo no está actualmente en camino de lograrla.
Desigualdad global: donde se concentra la carga
El impacto de la hepatitis viral no es homogéneo.
Tres cuartas partes de las muertes por hepatitis B se concentran en África y el Pacífico Occidental, y un pequeño grupo de países acumula la mayoría de los casos.
En hepatitis C, aunque la distribución es más amplia, persisten focos críticos asociados a poblaciones vulnerables, especialmente personas que se inyectan drogas, quienes representan cerca del 44% de las nuevas infecciones.
La cobertura de estrategias clave, como programas de reducción de daños, sigue siendo muy baja a nivel global.
América Latina: menos visibilidad, mismos desafíos
Aunque la región de las Américas contribuye en menor medida a la mortalidad global, esto no implica una situación controlada.
Por el contrario, la eliminación de la hepatitis 2030 en la región enfrenta un preocupante estancamiento.
Panorama en la región
- 5,4 millones de personas viven con hepatitis B
- 4,8 millones con hepatitis C
- Alrededor de 100.000 muertes anuales relacionadas con estas infecciones
A esto se suma un problema estructural: una gran proporción de personas desconoce su diagnóstico.
Diagnóstico y tratamiento: el cuello de botella
El informe es contundente: el principal obstáculo no es la falta de herramientas, sino el acceso.
- Menos del 5% de las personas con hepatitis B reciben tratamiento.
- Solo el 20% de quienes necesitan tratamiento para hepatitis C lo han recibido desde 2015.
- En 2024, 11 millones de personas diagnosticadas con hepatitis C aún no accedían a tratamiento.
En América Latina, estas brechas se reflejan en sistemas de testeo limitados, barreras de acceso y falta de integración en la atención primaria.
Sin diagnóstico no hay tratamiento, y sin tratamiento no hay eliminación.
Prevención: avances que deben sostenerse
En materia de prevención, la región muestra avances importantes:
- Todos los países de las Américas incluyen la vacuna contra hepatitis B en sus calendarios.
- Más de 31 millones de dosis fueron adquiridas en los últimos años a través de mecanismos regionales.
Sin embargo, a nivel global persisten brechas críticas, especialmente en la vacunación al nacer en África, clave para prevenir la transmisión vertical.
Estos avances demuestran que las herramientas existen, pero requieren continuidad y expansión.
El rol clave de las políticas públicas
Uno de los mensajes más relevantes del informe es la necesidad urgente de fortalecer el compromiso político.
La reducción de costos mediante medicamentos genéricos —como en el caso de la hepatitis C, con tratamientos de entre 80 y 150 dólares— demuestra que la eliminación es económicamente viable.
Pero esto solo es posible si se acompaña de:
- Mayor inversión sostenida
- Integración en sistemas de salud
- Estrategias de testeo masivo
- Enfoque en poblaciones clave
Como señaló Tereza Kasaeva:
“Cada diagnóstico que no se realiza y cada infección no tratada representa una muerte prevenible”.
Un llamado urgente a acelerar la respuesta

La eliminación de la hepatitis 2030 no es un objetivo lejano ni inalcanzable. Es una meta técnicamente viable, respaldada por evidencia y herramientas disponibles.
Sin embargo, el informe deja una advertencia clara: el estancamiento actual puede transformarse en retroceso si no se actúa con urgencia.
Para los equipos de salud, implica reforzar el diagnóstico y la vinculación a tratamiento.
Para las organizaciones sociales, sostener la sensibilización y el acceso.
Para los decisores políticos, priorizar la hepatitis en la agenda sanitaria.
Una oportunidad que no puede perderse
El mundo ha logrado avances significativos, pero insuficientes.
La hepatitis viral sigue causando millones de infecciones y más de un millón de muertes cada año, a pesar de ser prevenible y, en muchos casos, curable.
En América Latina, el desafío no es menor: menor visibilidad no significa menor urgencia.
La eliminación de la hepatitis 2030 aún está al alcance, pero requiere decisiones firmes, inversión y acción inmediata.
Edición Hepatitis 2000
Fuente: Informe Hepatitis OMS 2026





