Higiene en la silla del dentista evita el contagio de infecciones

Correcta higiene , asepsia y antisepsia en el consultorio del dentista evita la trasmisión de la hepatitis C  y el contagio de otras infecciones

– Los pacientes debemos exigir que se cumplan medidas de desinfección
– Si no se esterilizan equipos puede transmitirse desde un resfrío hasta sida
– Artículos de plástico o papel deben ser nuevos para cada paciente

Cada día, de 10 a 20 pacientes se sientan en la silla de una clínica dental. Los fluidos de cada paciente (como sarro, saliva o sangre) quedan después del tratamiento en los instrumentos que ha utilizado el odontólogo, convirtiéndose en un importante y posible foco de infección.

La transmisión de infecciones en una clínica dental es muy fácil si no se cumplen medidas de higiene con extrema rigurosidad.

Se puede contagiar desde un simple resfriado o enfermedades más complejas como la hepatitis, o el VIH, el virus causante del sida.

Pero, además, el riesgo del contagio es mayor teniendo en cuenta que se puede dar en varias direcciones, de paciente a paciente, de dentista a paciente, o de paciente a dentista, algo a lo que Ottón Fernández, fiscal del Colegio de Cirujanos Dentistas, denomina contaminación cruzada.

Por ello es conveniente que cada paciente sea consciente de cuáles son los estándares de higiene que puede exigir en caso de que no se materialicen.

Medidas de higiene. Ottón Fernández señaló algunas de las prácticas de higiene que se deben realizar en todo consultorio dental y que cada persona, cuando está en la silla del dentista, puede vigilar si se cumplen o no.

En numerosas ocasiones no ocurre, pero lo correcto sería que el dentista o sus asistentes abrieran delante del paciente los utensilios que van a utilizar, de manera que se pueda comprobar que esos instrumentos están esterilizados y no se han utilizado con anterioridad en otro paciente, señaló Fernández.

Después de cada uso, los instrumentos metálicos utilizados –tornos, espejos y pinzas– deben pasar por el autoclave, un aparato que esteriliza los utensilios y destruye el material orgánico.

El autoclave funciona con vapor de agua a alta presión y temperatura (incluso por encima de los 120 grados Celsius), lo que favorece que en 20 minutos el material esté higiénico y listo para ser empleado con otro paciente.

El virus de la hepatitis C, puede tener posibilidades de infectar hasta dentro de los 3 días que permanece en un instrumento sin esterilizar adecuadamente

Antes de depositar los instrumentos en el autoclave, estos se introducen por separado en unas pequeñas bolsas y se sellan.

Cuando transcurre el tiempo de esterilización y se sacan los instrumentos, se observan unas cintas en las fundas, lo que indica que el proceso se ha realizado con éxito y los utensilios están desinfectados.

Si el paciente no ve esas cintas es porque el instrumental no se ha esterilizado, dijo Fernández.

Debido a las altas temperaturas en el interior del aparato, hay materiales que no pueden ser esterilizados, como los plásticos y el papel, por lo que aquello que se componga de estos materiales (tipo guantes de látex o servilleta de papel que se le pone al paciente) deberán ser desechados después de cada uso.

La silla también debe estar protegida de cualquier contacto con el paciente.

Así, donde apoya la cabeza, la lámpara, la zona de la bandeja, tienen que estar forradas con plásticos de los que usamos para guardar los alimentos en la cocina.

“Después de cada paciente, la sala se limpia con antisépticos y los plásticos deben ser repuestos por otros nuevos para cuando llegue el siguiente paciente“.

Edición: Hepatitis 2000

Fuente: Nación – Ana Nieto  – Nota completa

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Comentarios (1)

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  1. Migdalia dice:

    Este articulo me parece excelente, muchisimas personas deberían saber esto, sería genial hacer campañas, informar a la gente de forma más cercana para que conozcan esto. Muchas veces estos contagios quedan en la mas absoluta impunidad, a mi me contagió de hepatitis c una odontóloga y de verdad que pienso que todos los doctores que actúan como ella deberían ir a la cárcel, porque transmitir de un paciente a otro el sida o una hepatitis c es casi condenar a muerte a una persona de forma totalmente injusta.

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