Venezuela estudia variantes autóctonas del virus de la hepatitis B

El hogar del virus de la hepatitis B (VHB) es el hígado. Cuando hace de éste su morada puede afectar el funcionamiento de ese órgano, lo que puede originar una enfermedad crónica grave.

En total, son ocho los genotipos de VHB descritos y todos producen la hepatitis B. Esta infección viral es considerada como un problema de salud pública mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud se calcula que en el mundo hay 2.000 millones de personas infectadas por el VHB y más de 350 millones con infección hepática crónica, a pesar de que existe una vacuna preventiva.

Venezuela no escapa a ese flagelo y se calcula que cientos de miles de personas están infectadas. En el Laboratorio de Virología Molecular del Centro de Microbiología y Biología Celular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) se estudian los tipos de virus de la hepatitis B con mayor prevalencia en el país, con miras a responder preguntas sobre la introducción, diseminación y origen de estos en el país, así como la asociación de ciertas variantes del virus con el progreso de la enfermedad.

En efecto, los diferentes genotipos del virus de la hepatitis B (que se diferencian entre sí por el material genético), por lo general, se circunscriben a determinadas zonas geográficas. Los estudios de la doctora Flor Pujol, investigadora y jefe del Laboratorio de Virología Molecular, le han permitido construir el panorama molecular de los subtipos de VHB que circulan en Latinoamérica y en Venezuela.

Luego de años de estudio, Pujol fue quien describió que el genotipo F es el más extendido en el territorio nacional, además de ser autóctono de América del Sur y con presencia predominante en la región norte, como en Venezuela y Colombia.

Gracias a la colaboración con el Centro Amazónico de Investigación y Control de las Enfermedades Tropicales (CAICET) y el Laboratorio Regional de Referencia Virológica de la Universidad del Zulia, y bajo estrictas aprobaciones de las comisiones de bioética, la doctora Pujol y su equipo han podido estudiar la diversidad del VHB en las poblaciones amerindias de Venezuela, tal es el caso de los indígenas que habitan en los estados Amazonas y Delta Amacuro, y en la Sierra de Perijá.

Estos estudios han arrojado que el subtipo F es el más común. En el resto de la población en donde se ha encontrado la presencia del VHB, aproximadamente un 80% también está infectada con el genotipo F.

Esta aparente casualidad está correlacionada con el acervo étnico o genético de nuestras poblaciones, aclara Pujol. Es decir, la alta frecuencia del genotipo F tanto en las poblaciones amerindias como en el resto de la población induce a pensar que a pesar del mestizaje “nuestra composición mantiene por herencia materna un componente genético amerindio bastante importante“. Lo mismo ocurre en Colombia o en Perú, pero no en Brasil donde el componente amerindio es menor y mayor la influencia africana, “ahí el genotipo F es mucho menos prevalente, hay más del tipo A por influencia africana“.

Además del subtipo F, el genotipo H es propio de América (específicamente circula en Centroamérica), pero así como este continente fue el último en descubrirse, estos genotipos han sido los últimos en describirse por la literatura científica. Ello hace que sea necesario investigar más, enfatiza la doctora Pujol, puesto que se conoce mucho más sobre otros genotipos como el A y el C.

Por ejemplo, estudios han demostrado que el genotipo C de la hepatitis B (que circula en Asia) progresa más rápidamente a cáncer, mientras que del F y el H “las observaciones preliminares que tenemos tanto en Venezuela como en Colombia indican que la progresión a cáncer no parece ser tan marcada. Estamos haciendo estudios de cohortes de pacientes con cáncer y sin cáncer para ver qué mutaciones podrían estar asociadas a eso y que otros factores podrían ser los desencadenantes de la progresión“.

Y más allá de los casos particulares, las investigaciones acerca de las características genéticas de estos subtipos pueden permitir un mejor entendimiento epidemiológico sobre las enfermedades que producen, entre ellas la cirrosis y el cáncer de hígado, y eventualmente mejorar su control.

El mundo de los virus

En el Laboratorio de Virología del IVIC el VHB no sólo es la estrella, también se estudia la diversidad genética de los virus de la hepatitis C y D.

A través de biología molecular, detectan el genoma de los virus, los secuencian, identifican su código genético y a través de programas de análisis filogenéticos, “que recuerdan un poco a los árboles genealógicos; se hacen árboles filogenéticos de las secuencias de estos virus“ explica.

Para todos ellos se busca “conocer cuál es el origen de nuestros virus, cómo han sido introducidos a nuestra región y cómo de nuestra región han podido viajar a otras partes, para también estudiar cómo es la progresión a enfermedad de cada una de estas variantes“ dice la viróloga.

Por ejemplo, el virus de la hepatitis D también es propio de América del Sur, sólo coinfecta con el de la hepatitis B, y en Surámerica ha sido asociado con episodios de hepatitis fulminante. No se conoce algún subtipo autóctono del virus de la hepatitis C que circule en el país.

Tras años de estudio sobre el código genético de los virus de la hepatitis, en el Laboratorio del Virología del IVIC se ha ido construyendo el panorama tanto regional como venezolano sobre la diversidad genética de los virus, se ha comparado con otras partes del mundo e incluso hecho estudios evolutivos de los virus, explica la doctora.

Con los análisis “uno puede conocer la historia evolutiva, en qué época crecieron estos virus y cuando fueron introducidos en el país. Nos remonta a la historia, al origen del hombre“ afirma.

Todos estos estudios se combinan con un análisis de servicio diagnóstico molecular de las muestras que envían médicos tratantes. Es decir: se analizan las muestras y se detectan las cepas específicas por técnicas de biología molecular, “detectamos las variantes y mutaciones de estos virus. Lo hacemos tanto para los virus de hepatitis como el virus del VIH. Para ambos virus, esto es un apoyo fundamental para el gastroenterólogo, el infectólogo, porque le va a permitir seleccionar un mejor tratamiento en función de las variantes y mutaciones que se detecten“.

En el IVIC no se ven pacientes. En caso de padecer algún virus de la hepatitis, lo más preferible es recurrir a un especialista en enfermedades del hígado. En función de la situación clínica del paciente, el médico dictará las pautas de tratamiento y control.

*Flor Pujol egresó de la Universidad Simón Bolívar como licenciada en biología. En el IVIC estudió su maestría y doctorado. En la actualidad es investigador titular del IVIC y es jefe del Laboratorio de Virología Molecular.

Autora de 96 publicaciones (3 tesis, 78 artículos en revistas, 8 artículos en libros, 3 artículos en revistas electrónicas y 4 artículos de opinión) y tutora de 32 estudiantes de pre y posgrado a la fecha.

Por su trabajo de investigación ha merecido numerosos reconocimientos. El último fue el premio de la Fundación Polar Lorenzo Mendoza Fleury, entregado el pasado mes de junio.

Prensa Web Radio Nacional de Venezuela – Foto: Prensa IVIC – 05 agosto 2009 – Nota completa

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