Vacuna contra la hepatitis B para profesionales sanitarios

La vacunación de la Hepatitis B de los profesionales sanitarios es obligatoria para el desempeño de su trabajo.

– Alrededor del 95 por ciento de los profesionales sanitarios de nuestro entorno está vacunado contra la Hepatitis B.

– El incumplimiento del calendario vacunal por parte de este colectivo conlleva consecuencias legales y laborales

– Al trabajar en un hábitat delicado, el riesgo del profesional sanitario es superior a la media y las consecuencias de la transmisión de la Hepatitis A y B son más relevantes.

– La filosofía de este concepto es la de protegerse a uno mismo y a los demás mediante la vacunación.

– El desconocimiento del calendario laboral de la población inmigrante incrementa los riesgos de contagio y de sobrevacunación.

– La comunidad científica trabaja sobre un protocolo de actuación en caso de una pandemia de gripe.

– La política preventiva de Salud Pública hace que, gracias al calendario vacunal de los niños, los jóvenes que se incorporan al mercado laboral están mejor protegidos que la población de más edad.

Los profesionales sanitarios han de vacunarse para el desempeño de su trabajo. La rotundidad de la frase, eje central de las jornadas organizadas por el Observatorio de Vacunación en el Ámbito Laboral (OVAL) el jueves, 5 de febrero de 2009, a partir de las 11:00 horas en la Sociedad Bilbaina, se sustenta en un objetivo prioritarios: minimizar los riesgos a terceros. Tal y como asegura Juan Goiria, presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y coordinador del observatorio, “la vacunación es un criterio de aptitud médica, sobre todo como medida de prevención de contagio, tanto a los propios compañeros de trabajo como a los pacientes“.

Entiende el coordinador del OVAL que “los profesionales sanitarios, así como otros grupos laborales de riesgo, han de extremar la vigilancia a la hora de los cuidados de la salud. No en vano, trabajan en un hábitat donde el riesgo es superior a la media y las consecuencias de la transmisión de la Hepatitis B son más relevantes. Al manejarse, en no pocas ocasiones, con personas inmunodeprimidas las secuelas son más graves“.

La jornada organizada por el OVAL observa esta vacunación como criterio de aptitud laboral, tanto desde la perspectiva judicial como desde el punto de vista de medicina del trabajo. El magistrado de la sala de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Luis Garrido, expondrá cuáles son los requisitos legales par el desempeño de la profesión sanitaria, haciendo especial hincapié en “el criterio de aptitud médico-laboral del trabajador para su puesto de trabajo, junto con las medidas preventivas laborales que procedieran, en su caso“. El experto ha recordado cuáles son las consecuencias legales que trae consigo un contagio por incumplimiento del calendario vacunal.

La presidenta de la Comisión Nacional de Medicina del Trabajo, María Castellano, recomienda, asimismo, “una vacunación adecuada que reduzca los índices de contagio y el riesgo a terceros. Los profesionales sanitarios tienen ante sí una responsabilidad mayor que otros profesionales y han de vigilar esta cuestión como una evidente medida de protección laboral“. Ambas voces autorizadas han sido moderadas por el doctor Juan José Díaz Franco.

Se trata, no obstante, de una advertencia que ya ha calado hondo. Juan Goiria recuerda que “alrededor del 95 por ciento de los profesionales sanitarios de nuestro entorno está vacunado contra la Hepatitis B. La filosofía de este concepto es la de protegerse a uno mismo y a los demás mediante la vacunación.“ Ha esta realidad hay que añadir otra que subraya el presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. “La política preventiva de Salud Pública hace que, gracias al calendario vacunal de los niños, los jóvenes que se incorporan al mercado laboral están mejor protegidos que la población de más edad“.

Asimismo, la jornada de actualización del conocimiento organizada por el OVAL ha revisado los tres tipos de vacunas más habituales en la población adulta: la vacuna antigripal, la vacuna antitetánica y las vacunas frente a la hepatitis B. El jefe de vigilancia y vacunas de la dirección de Salud Pública del Gobierno vasco, José María Arteagoitia, ha revisado la situación actual de la vacuna antigripal y las perspectivas de futuro. En este campo cobra especial importancia el análisis de un escenario virtual: ¿Cómo actuar en el caso de una pandemia por gripe? El experto asegura que “ha de establecerse un protocolo sobre a quién vacunar primero y qué criterios de vacunación han de seguirse“.

En el campo de la vacuna antitetánica, José Antonio Navarro-Alonso, miembro de la Comisión Europea de Prevención, ha revisado criterios tales como el riesgo de la hipervacunación –conlleva un sobrecargo económico, más molestias y posibles efectos secundarios- y el desconocimiento del calendario vacunal seguido por la población inmigrante. Al hilo de estas reflexiones, Juan Goiria aboga por la creación de “un registro universal de vacunación que reduzca los márgenes de error“.

En cualquiera de los tipos de vacunas ya citados, su administración es voluntaria dentro del ámbito laboral sanitario. No ocurre lo mismo en el caso de la vacuna de la Hepatitis B. Luis Urbiztondo, jefe de Sección de prevención de enfermedades infecciosas de la dirección general de Salud Pública de Catalunya, avanzó la posibilidad de “reducir el número de dosis necesaria para una correcta profilaxis. La investigación científica avanza hacia una vacuna para toda la vida“, un concepto que, en palabras de Juan Goiria, “supondría un avance significativo en la salud laboral de los profesionales sanitarios“.

Portales médicos – 11 de febrero de 2009 – Leer la nota completa

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