Una técnica pionera evita el trasplante en algunos casos de cáncer de hígado

El equipo logra extirpar el tumor con una laparoscopia, un instrumento que incorporó hace un año y que ha permitido tratar a 20 pacientes

El Hospital Universitario Reina Sofía ha incorporado una nueva técnica para el tratamiento del cáncer de hígado que, en algunos casos, llega a evitar el trasplante. Se trata de la laparoscopia, un método que puede llegar al órgano a través de una pequeña incisión de entre dos y cinco centímetros. Los profesionales del complejo sanitario realizaron la primera intervención de este tipo hace un año, y el balance no "ha podido ser más positivo", según resaltó el médico responsable del área, el doctor López Sillero. Y es que las dos terapias quirúrgicas que se indican en estas situaciones son la recesión hepática para la extirpación del tumor y el trasplante, bien sea procedente de una persona fallecida o de vivo relacionado. Sin embargo, con la laparoscopia "y en determinados tumores de pequeño tamaño" se evita el injerto, ya que la calidad de vida del enfermo cuando se recupera de la operación y el nivel de supervivencia es similar al que se tendría si se hubiera realizado el trasplante.

Esta aportación supone un avance más para el complejo sanitario cordobés, que ya es centro de referencia en el tratamiento de este tipo de cáncer. El Reina Sofía atiende a unos 80 pacientes al año afectados por esta enfermedad, cuya supervivencia se sitúa en el 70%. Con este nuevo método, además, el equipo médico ha pasado de operar a unas cinco personas al año por esta patología a unos 20, que se reparten en dos al mes, según explicó López Sillero. De hecho, hasta el complejo sanitario cordobés llegan pacientes de todos los puntos de España, ya que es uno de los pocos que desarrolla este tipo de cirugía. "La demanda se nos ha disparado por los buenos resultados que hemos tenido a lo largo de este año", apuntó el doctor.

La enfermedad suele detectarse en estados avanzados, puesto que al principio apenas presenta síntomas y las reducidas dimensiones de la lesión inicial también dificultan su identificación. En este sentido, los especialistas se centran en un rápido diagnóstico para tratar la enfermedad extremando la vigilancia en la población de riesgo, sobre todo en los pacientes que sufren cirrosis. El Reina Sofía controla a estos pacientes cada seis meses para detectar a tiempo un posible cáncer, que es el más frecuente que desarrollan estos enfermos y su principal causa de muerte.

El Día de Córdoba – A. Calero – 14 de abril de 2009 – Leer la nota completa

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