Targa en co-infección HIV-HCV

La terapia antirretroviral de gran actividad reduce la mortalidad en los pacientes con coinfección VIH/VHC y enfermedad hepática terminal, según muestra un estudio realizado por especialistas de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Valme, de Sevilla, que se publica en el último número de AIDS.

El tratamiento antirretroviral de gran actividad (Targa) disminuye la mortalidad en los pacientes coinfectados por VIH/VHC y enfermedad hepática terminal, según muestra un estudio coordinado por Nicolás Merchante y Juan Antonio Pineda, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Valme, en Sevilla, que se publica en el último número de AIDS.El trabajo ha valorado la supervivencia y los factores pronóstico asociados a la mortalidad en 153 pacientes con coinfección VIH/VHC ingresados con una primera descompensación hepática desde 1997 hasta 2004. El análisis prospectivo ha mostrado que la supervivencia global es baja, tal y como se desprende de otros trabajos, con una media de 13 meses a partir de la primera descompensación. “También hemos confirmado algunos hallazgos previsibles, como que el estadio de la hepatopatía o el hecho de presentar como primera descompensación una encefalopatía hepática tenía un impacto muy negativo en la supervivencia, siendo la supervivencia media de tres meses en este subgrupo. Sin embargo, también hemos podido ver que los enfermos que a partir de la primera descompensación reciben tratamiento antirretroviral tuvieron una supervivencia significativamente mayor que los que no recibieron tratamiento”, según Merchante.

Aunque las investigaciones realizadas hasta ahora indican que la terapia antirretroviral tiene un efecto beneficioso sobre la enfermedad hepática, no se sabía si esos efectos se mantenían en el estadio terminal o si en estos casos la hepatotoxicidad podía contrarrestar el efecto positivo y resultar más perjudicial. Hemos comprobado que en estadios terminales también es conveniente administrar terapia frente al VIH”.

La supervivencia media de los pacientes con enfermedad hepática terminal que reciben Targa se sitúa en torno a los 30 meses, frente a los 3 ó 4 de los que no están bajo tratamiento antirretroviral.

Asimismo, Merchante ha hecho hincapié en que la encefalopatía es un factor de gravedad especialmente importante en la evolución de la hepatopatía crónica en fase terminal, ya que es una de las principales causa de mortalidad en estos pacientes.

En cuanto a la posibilidad de trasplante hepático, Pineda ha señalado que muchos enfermos mueren en la lista de espera, ya que los criterios que se manejan para incluir a los enfermos son los mismos que los empleados en los monoinfectados a pesar de que la evolución es mucho peor. “Creemos que en futuro habrá que incluir otros parámetros en la valoración de estos pacientes coinfectados con hepatopatía. Hay que incluir factores específicos del VIH y, tal vez, dar prioridad a los pacientes que reúnen los factores de mal pronóstico que hemos visto”.

Progresión
Pineda, que ha participado en la II Reunión del Grupo de Trabajo sobre Coinfección VIH/VHC, celebrada en Amsterdam, ha hecho referencia a dos trabajos europeos que han mostrado que la progresión de la enfermedad hepática en pacientes VIH+ es mucho más rápida de lo que se piensa. “Esta rápida progresión también se ve en pacientes que en principio tienen poca lesión histológica. Por ello, es necesario hacer más estudios para valorar a qué velocidad progresa la enfermedad y recurrir a medidas de vigilancia mediante biopsias secuenciales más frecuentes o la elastometría transitoria, que aún debe ser validada en VIH”.

(AIDS 2006; 1:49-57).

Fuente : diariomédico.es – Elena Escala Sáenz

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