Sodio, sal de mesa, y hepatitis c

El sodio y la hepatitis C
La sal de mesa y la hepatitis c
La fibrosis avanzada del hígado o cirrosis , puede conducir a la acumulación anormal de líquido en el abdomen, denominado ascitis. Los pacientes con hepatitis C que tengan ascitis deben consumir dietas sin sodio. Cada gramo de sodio consumido genera una acumulación de 200ml de líquido. Cuanto más bajo sea el contenido de sodio de la dieta, mejor controlada la acumulación de líquidos. La ingesta de sodio debería ser restringida a 1.000 mgrs por día o menos. Esto requiere de una cuidadosa lectura de las etiquetas de todos los alimentos y de una minuciosa compra.

A menudo es sorprendente descubrir a los alimentos que tienen alto contenido en sodio. Por ejemplo, una onza (28,34grs) de cereales de maíz contiene 350 mgs de sodio, una onza de queso rallado parmesano contiene 528 mgs de sodio, una taza de sopa de pollo y fideos tiene 1.108 mgs de sodio y una cuchara de té de sal de mesa contiene 2.325 mgs de sodio. Evite restaurantes de comidas rápidas, debido a que estas comidas contienen alto contenido sódico. Carnes, especialmente las rojas, tienen mucho sodio, por lo tanto se debería considerar reducir su consumo y optar por alternativas vegetarianas.

En pacientes con hepatitis C crónica, sin ascitis, es aconsejable no abusar del consumo de sal, a pesar que las restricciones no requieren ser tan severas.

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