Se ha deshumanizado el trato entre el médico y el paciente

España – José Luis Ortiz conoce bien las negligencias médicas, en especial las referentes a la cirugía estética, un campo en el que este abogado asegura que hay 800 cirujanos registrados y 10.000 que ejercen

La Asociación El Defensor del Paciente se encarga desde hace unos quince años de combatir las negligencias médicas en todos sus órdenes. Empezó tímidamente y la entidad ya tiene más de una treintena de despachos por todo el país, con especialistas que estudian cada caso. José Luis Ortiz forma parte de esta asociación y se ha enfrentado a numerosos casos a lo largo de su trayectoria profesional.

-Se ven ahora más negligencias y permítame la broma, pero ¿que son peores los médicos o los pacientes?

-No hombre, no (ríe). Lo que pasa es que cada año hay más transparencia. Antes un acto médico negligente era muy difícil que saliera a la luz porque había un corporativismo tremendo entre ellos. Poco a poco, gracias a este tipo de entidades, se está intentando combatir. Esto no significa que se vaya contra el gremio médico. Todo lo contrario. Se le tiene un enorme respeto, pero no es de recibo lo que se está viendo en los hospitales: gente que está en lista de espera para operar y cuando los citan esa persona ha fallecido; o las infecciones hospitalarias, que se han disparado a causa de las bacterias multirresistentes a causa de ciertos fármacos.

-Pero esto ha ocurrido toda la vida.

-Mira, ahora se ha deshumanizado el tratamiento médico-paciente, un problema de base, quizás por el fenómeno de masificación de la sanidad. Antes en un pueblo el médico te trataba por tu nombre y apellidos y conocía a tu familia. Ahora, el doctor trata a 60 en una mañana de promedio. Esto redunda negativamente.

-¿Cómo funciona la Asociación El Defensor del Paciente?

-Bueno, en función del asunto que nos entre lo enfocamos a un especialista en la materia u otro, ya sea traumatólogo, oncólogo, ginecólogo…, que decide si el proceso es viable o no. Hacemos una labor de depuración de conductas, porque creemos que los médicos deben responder si hay negligencia.

-¿Cuántos años lleva usted ejerciendo?

-Desde el 89 y en la especialidad de Derecho Sanitario, siete años ya.

– ¿Con qué caso se estrenó?

-Le gané un asunto a una famosa clínica de cirugía estética en 2000, por una señora que se había hecho un implante osteointegral, a quien le pusieron un cirujano recién licenciado y al meterle los anclajes le atravesaron la encía. Se le infecta, se le necrosa y tuvieron que arreglarle media boca. Le dieron cincuentitanto millones. A partir de aquí pidieron mi colaboración desde la Asociación.

-¿Qué tiene la cirugía estética?

-Mucho desconocimiento en cirugía reparadora. Hay 800 cirujanos registrados en la Sociedad Española de Cirugía Estética, Plástica y Reparadora y se sabe que hay más de 10.000 personas que se dedican al tema embellecedor ejerciendo en España.

-¿Un negocio?

-Sí, da muchos beneficios. Un negocio que mueve más de 800 millones de euros al año en España. Representa un gasto medio de 2.000 euros por español repartido en unas 400.000 intervenciones quirúrgicas, que se incrementan un 8% anualmente. Lo hacen tanto mujeres (un 80%) como un número creciente de hombres (20%). Pertenecen a todas las clases sociales y culturales. Mucha gente pasa apuros económicos para sufragar una operación por un complejo o un sueño. Fíjate si este gasto tiene importancia que el Ministerio de Economía, cuando ha calculado los dos últimos IPCs ha tenido en cuenta estos 800 millones. Somos el país líder en Europa en estética reparadora y cuarto en el mundo por detrás de Estados Unidos, México y Argentina. Todo por el nivel de vida, que ha mejorado, y porque este país es de clima cálido y se le da más importancia a la imagen. Esto provoca un efecto llamada de profesionales. Las operaciones que más se hacen son el aumento y reducción de mamas en las mujeres, el lifting, y en los hombres: la cirugía de párpados, de nariz y las liposucciones abdominales.

-¿Existe un vacío legal?

-La profesión no ha sido regulada hasta el reciente Real Decreto 139/2000 de 7 de febrero. Antes, todo el mundo se podía publicitar como cirujano estético porque la licenciatura de Medicina añadía Cirugía a su nombre. Incluso había títulos falsificados.

-¿Cuáles son los casos más destacados que le ha tocado afrontar?

-Pues, por ejemplo, la denuncia del Colegio de Dentistas a una clínica de Madrid por aplicar bótox para la llamada sonrisa gingival (cuando se deja ver la encía), cuando es ilegal porque este producto no está indicado para este problema. O las gasas olvidadas en el interior de un paciente. Y tengo ahora un chico que le han hecho una cirugía peneal, le inyectaron silicona líquida, hecho que ha derivado ya en cinco operaciones y tratamientos psiquiátricos. O una señora a la que en una operación de aumento de senos le extirparon los pezones y la aureola y no se los han podido recuperar. O casos de cataratas en los que vaciaron el globo ocular, o mamas que explotan cuando se utilizan prótesis inadecuadas…

-En fin, espero que no tenga que recurrir a algunas de estas clínicas algún día.

-(Ríe) No, espero que no.

También habrá mucha calidad por ahí.

-Por supuesto. Y hay que subrayarlo. La actividad quirúrgica de calidad es un arte y debe recordarse que no es posible encontrar verdaderos y dedicados artistas quirúrgicos en cada esquina. A los buenos les avala el boca-oreja. Da mucho prestigio el comentario privado. Cuando hay negligencias yo recomiendo demandar por la vía civil, nunca penal. No hay que criminalizar la actividad médica, porque errar es de humanos, lo que ocurre es que el médico trata con la vida humana, que es el bien más preciado.

El Diario de Jerez – 23 de febrero de 2009 – Leer la nota completa

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