Se Analizó Seguridad Del Paciente En Chile

Se Analizó Seguridad Del Paciente En Chile en Congreso Mundial De Prevención De Infecciones Intrahospitalarias.

Mundialmente 1 de cada 10 pacientes presenta un efecto adverso tras ser hospitalizado y 1 de cada 3 de esos casos pudo haberse evitado. Aunque severa sea esta estadística, lo cierto es que en Chile las cifras no son mucho más alentadoras y por ello nuestro sistema de salud trabaja en el mejoramiento de sus Protocolos de Prevención de Infecciones Intrahospitalarias hace ya bastante tiempo.

Según Marcia Poblete, Presidente del Comité Científico SOCCAS-Sociedad Chilena de Calidad Asistencia, “Hospitalizarse es una de las situación de mayor riesgo y exposición que experimenta una persona, incluso más que conducir; de hecho los estándares de seguridad de la aviación y plantas nucleares son mejores que los de los servicios de salud“: En el año 2002 la OMS creó una Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente, involucrando al usuario en sus cuidados e información de seguridad en salud, y educarlo para que cada vez sea más exigente en este aspecto.

Los servicios de salud son más complejos que ninguna otra industria en términos de relaciones humanas, tipos de especialistas, sub especialistas, personal, etc, y por ende están más expuestos a fallos en el sistema. Sin embargo, hoy están más involucrados los distintos niveles del organigrama, asignándole responsabilidad y compromiso a cada actor en la cadena de atención y servicio de salud.

A partir de la década de los 80, países como Estados Unidos realizaron estudios con el objetivo de analizar de manera retrospectiva la causa de estas fallas o errores que ocasionan problemas en la seguridad asistencial. Más tarde, nuevos estudios profundizaron aún más, buscando puntos en común que permitieras crear protocolos y así prever o anticipar posibles errores a futuro.

En países desarrollados, los problemas más frecuentes en seguridad del paciente se relacionan con la medicación errónea. Asimismo, la posibilidad de que pacientes hospitalizados experimenten efectos adversos es 20 veces mayor que en países en vía de desarrollo. En este sentido, la experiencia ha demostrado que la simple medida de “lavado de manos“ es la más importante para reducir las infecciones asociadas a la atención sanitaria y la resistencia antimicrobiana.

En la jerga de la salud se conoce como “evento adverso“ una lesión relacionada con la asistencia sanitaria, e incluye aspectos como diagnóstico, tratamiento y equipamientos utilizados. Del mismo modo, se entiende por “evento centinela“ aquel suceso inesperado en la asistencia, que implica la muerte, lesión física, neurológica o psicológica grave, permanente o transitoria. Para los expertos, es importante que esta terminología sea entendida, difundida y estandarizada para un mejor procedimiento de denuncias e investigación.

Bajo el slogan “La cirugía segura salva vidas“, la OMS inició este año el segundo desafío de la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente. En este aspecto, la OMS incentiva que cada paciente, ya sea individualmente o en forma colectiva, participe en actividades para mejorar su seguridad. Esta iniciativa también considera investigaciones para mejorar los instrumentos y métodos para medir daños ocasionados a pacientes, difunde soluciones de buenas prácticas a nivel internacional, y genera instrumentos para la notificación sobre seguridad del paciente.

Para ello, se han definido siete pasos para alcanzar esta meta: construir una cultura de seguridad, liderar y apoyar al personal de salud, integrar las actividades de gestión de riesgos, promover la información de incidente oportunamente, involucrar y comunicarse con el paciente, compartir los aprendizajes de seguridad e implementar soluciones para prevenir efectos adversos.

Para Pola Brenner, Presidenta del Congreso Mundial de Prevención de Infecciones Intrahospitalarias, desarrollado entre el 14 y 17 de octubre, “el modelo de práctica para una adecuada seguridad del paciente se podría graficar como un “queso suizo“, trozado en láminas, en las que cada persona pudiera atravesar con una flecha un mismo orificio en cada lámina. Así debieran coincidir los hitos en la cadena humana involucrada en cada paso de una atención en salud“. Si se alinean los defectos en la cadena podremos identificar la falla reiterativa u ocasional, y así prevenir eventuales errores de gravísimo alcance, como casos de error en la identificación de recién nacidos, la fallida rotulación de pruebas de VIH, o las operaciones en costados equívocos del paciente.

Para Brenner, las herramientas para mejorar la seguridad clínica incluyen análisis de la causa-raíz (retrospectivo) y gestión de riesgos, sólo con esa mirada accederemos a un análisis integral de cada evento.

Un estudio norteamericano del 2007 arrojó como resultados un ranking con los eventos centinela más recurrente, lista liderada por: cirugía en sitio equivocado (13%), suicidio intrahospitalario (12,4%), complicación perioperatoria (11,8%), error de medicación (9,3%), retraso en tratamiento (7,5%) y caída del paciente (5,8%), entre otros. Los eventos de mayor gravedad son aquellos relacionados con la cirugía, luego aquellos asociados a productos e instrumentos, seguido de aquellos que manifiestan falta en la protección del paciente y calidad en la atención sanitaria.

La implementación de mejores protocolos de prácticas de seguridad del paciente permitirá monitorizar a largo plazo los eventos y prevenir casos futuros basados en recomendaciones y evidencias científicas, como son algunos del Ministerio de Salud de España, disponibles en Internet en idioma español y que explican paso a paso el adecuado procedimiento de compromiso asistencial

Bureau de prensa, 04 de noviembre de 2008, leer nota completa

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