Relación médico – paciente

Ponemos este artículo del Diario Clarín ya que plantea una realidad que vivimos a diario en los correos de HEPATITIS C 2000 y en los Hospitales Públicos a los que visitamos.
De la buena relación médico paciente , dependen temas como la mayor o menor adherencia al tratamiento y esto tiene que ver con la posibilidad o no de negativizar el virus en sangre …
Va nuestro saludo a aquellos médicos que ponen lo mejor de si y un poco mas … los que recuerdan el juramento hipocrático …

Hepatitis C 2000

Indiferencia en la relación médico paciente ...
¿La relación médico-paciente está en su peor momento?
21/05/2004
Clarín –
Tres referentes de la Medicina coinciden en que hoy el vínculo está prácticamente “disuelto”. Una de las causas es que predomina el fin de lucro debido a la actual estructura de la “industria de la salud”.
Aquel vínculo especial y directo entre el paciente y el médico, basado en la confianza de uno y la vocación del otro, hoy está hecho trizas. Lo dicen los profesionales, que se saben parados frente a un dilema crucial de la medicina actual. Habrá quien se pregunte: ¿Por qué hacer eje en una relación, cuando los médicos tienen tantos recursos para combatir las enfermedades? “Porque lo que realmente cura es el vínculo, y hay que recurrir a la técnica cuando el vínculo la demande”, dice el doctor Antonio de los Santos.

De los Santos es profesor de Medicina Interna y secretario académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. El diagnostica: “Lo que hoy falla, y antes existía, es la confianza. Nunca la medicina tuvo tantos recursos como ahora y, sin embargo, nunca hubo tanta gente, como ahora, que se pasara a la medicina alternativa. Es porque ahí los escuchan”. Su colega, Pedro Politti, oncólogo clínico y profesor de Farmacología, agrega: “El reconocimiento de que los derechos de los pacientes existen y deben ser respetados es un avance de los últimos años en la relación médico-paciente. Pero su cumplimiento está amenazado por la mercantilización de la medicina. Yo me pregunto, como lo hacía un personaje de la película Filadelfia, ¿si los médicos empiezan a actuar como empresarios, a quién va a ir uno cuando necesite un médico?” El doctor Carlos Gherardi, director del Comité de Ética del Hospital de Clínicas y miembro del Consejo Académico de Ética en Medicina, cierra el círculo: “Aquel vínculo se disolvió. Y cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de tratar de reconstruirlo”.

Muchos factores llevaron a este estado de situación. Pero tres en particular, según Gherardi, afectaron a la medicina de modo intenso en lo últimos años:
1) El aporte de las ciencias básicas y de la tecnología a la asistencia médica, que le permitieron a la medicina influir en los procesos de la vida y de la muerte como nunca antes
2) el reconocimiento del derecho de los pacientes a conocer y decidir sobre las actos médicos a los que pueden ser sometidos
3) la aparición de una estructura destinada al cuidado de la salud, “que comenzó a interponerse o, por lo menos, a interactuar, en medio de la tradicional relación médico-paciente”.

En la llamada industria de la salud, las obras sociales y las prepagas pueden tercerizar sus servicios de salud, y está todo bien. Pero cuando predomina el fin de lucro, hay “dos monstruos”, dice Politti, que acechan la relación médico-paciente: el de hacer de más y de menos para obtener un beneficio económico.

“Hacer de más es cesáreas de más o medicamentos de más “”explica“”, una conducta que la sociedad puede identificar: lo primero no es el juramento hipocrático sino hacerme el quincho. En cambio, la forma en que hacer de menos da un rédito económico es cuando está todo pago de antemano. Por ejemplo, para tratar el cáncer de mamas hay opciones de 35 pesos y de 35 mil pesos por mes ¿cuál es la presión que ejerce el grupo prestador sobre los médicos para “inclinar” su lapicera, cuando cada paciente es visto como una amenaza para sus finanzas? Existe la llamada “ley mordaza”: es un pacto entre la institución y los médicos a partir del cual el paciente no debe enterarse que tiene otras opciones, si su sistema asistencial no está dispuesto a pagarlas. Esta modalidad hizo eclosión en los últimos años. Hay médicos que cedieron y otros que no.”

Si no es posible para los médicos cuantificar la dimensión de esta praxis, sí es visible para los pacientes que la entrevista médica y el examen físico prolongado fueron reemplazados por cantidad de estudios y de interconsultas. Gherardi no cree que éste sea el camino: “Son cambios que responden a la influencia de una compulsiva complejización del examen médico, que muchas veces conduce a la pérdida de la idea directriz que toda presunción diagnóstica debe tener”.

La medicina tecnológica “”explica De los Santos“” soluciona los problemas de unos pocos, porque la mayoría de la gente tiene malestares que son mezcla de factores orgánicos, biológicos, sociales, económicos, expectativas que no se concretaron, problemas con los hijos… “Es decir, la gente tiene problemas con la vida y la medicina como disciplina de conjunto no le responde. No lo escucha para extraer la dimensión humana de su enfermedad. Es que el sistema se ha estructurado de una manera en que paga la resonancia magnética y no las horas médicas. Y en que lo más probable sea que un paciente de un hospital no sepa quién lo operó cuando uno le pregunta por una cicatriz tremenda. Es decir, no sabe cómo se llama quien tuvo su vida en sus manos”.

Aunque de menos impacto, otro factor que incide en la relación médico-paciente es la cantidad de información sobre salud “”provista por la televisión, los diarios, Internet, las revistas“”, conque la gente llega al consultorio. Esto tiene un doble efecto sobre el vínculo. Por un lado, colabora a democratizarlo, porque los pacientes al “saber” pueden ser responsables en la toma de decisiones, antes un terreno exclusivo de los médicos. El problema “”dice Gherardi“” es que “mucha de esa información es insuficiente y está malversada, entonces entorpece la comunicación. Porque la gente ya no toma a la muerte como un hecho lógico”.

Qué hacer frente a este diagnóstico. La salida no resulta clara, ya lo dijeron: es un dilema de la medicina, aquí y en el mundo. Lo que los médicos no niegan es la tremenda responsabilidad que les cabe, más allá de la responsabilidad social. Dice De los Santos:
“La sociedad nos confiere mucho poder “”entramos a sus casas, tenemos acceso a sus cuerpos“”, por eso estamos obligados a enfatizar el contenido ético de nuestra profesión”.
“¿O no es una falla ética grave “”pregunta Politti“” que el médico se aproveche del estado de necesidad de un paciente para privilegiar su beneficio económico?
El médico no debe olvidarse que es un trabajador con un juramento”.

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