Reducción de daños, uso de drogas

Si hablamos de la salud de usuarios de drogas es imprescindible hablar de Reducción de daños, aunque se aplica con éxito en muchos países desde hace muchos años, en muchos otros la Reducción de daños está recién conociéndose, por esto acercamos información de la Asociación Intercambio donde es explicado el tema detalladamente.
Esperamos que la salud de los usuarios de drogas esté en manos de especialistas, esto le proporciona a los usuarios de drogas el respeto básico a su derecho a la salud
Actualmente y en muchos casos, la persona que vive con una adicción a las drogas no es tratada adecuadamente por médicos y la mayoría de las decisiones sobre su situación pasan por la vía judicial o la dura visión abstencionista que mide todos los casos con la misma vara.
Hepatitis C 2000

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Las Estrategias de Reducción de Daños Asociados al Uso de Drogas

1.- ¿QUE ES LA REDUCCION DE DAÑOS?

2.- LAS INTERVENCIONES DE REDUCCION DE DAÑOS

3.- EFICACIA DE LOS PROGRAMAS DE REDUCCIÓN DE DAÑOS

4.- IMPLICACIONES LEGALES DE LA POLITICA DE REDUCCION DE DAÑOS

1.- ¿QUE ES LA REDUCCION DE DAÑOS?

La reducción de daños, también conocida como reducción del riesgo o minimización de los daños, es una política social que tiene como objetivo prioritario disminuir los efectos negativos del uso de drogas. Se orienta a disminuir la morbilidad y mortalidad, prevenir las enfermedades transmisibles, favorecer la accesibilidad a los servicios asistenciales y mejorar la calidad de vida de los usuarios de drogas.

Los programas de reducción de daños no pretenden la abstinencia en el consumo de drogas, sino que tratan de reducir las consecuencias que éste provoca, admitiendo la dificultad que muchas personas presentan para suspender el consumo. No procuran reemplazar los servicios dirigidos a la abstinencia, sino que son un complemento indispensable.

La reducción de daños no constituye una política social nueva. De hecho, se considera que sus principios fueron establecidos en 1926, en Gran Bretaña, por el Comité Rolleston, que recomendó a los médicos prescribir drogas no sólo en base a la suspensión de las dosis, sino también en dosis decrecientes.

El concepto de reducción de daños empezó a utilizarse a finales de los años 80 en la provincia de Merseyside (Inglaterra), en respuesta a dos factores principales:

1) el problema de la infección por VIH entre usuarios de drogas inyectables (UDls)

2) la sospecha creciente de que las estrategias adoptadas hasta el momento no habían mejorado la situación, y en algunos casos, habían tenido el efecto no deseado de aumentar los daños asociados al uso de drogas.

La elaboración de intervenciones eficaces derivadas del enfoque de reducción de daños ha promovido su reconocimiento internacional.

La reducción de daños involucra una amplia variedad de intervenciones. Puede incluir el cambio de las sanciones legales asociadas al uso de drogas; puede mejorar la accesibilidad de los usuarios de drogas a los servicios de tratamiento; puede tender a cambios en la conducta de los usuarios de drogas a través de la educación; puede también dirigirse a modificar la percepción social acerca de las drogas y de los usuarios de drogas.

Como indica la Organización Mundial para la Salud, las intervenciones eficaces respecto de los usuarios de drogas, deben tener un enfoque escalonado, jerárquico y pragmático.

La difusión del uso de drogas inyectables y de enfermedades de transmisión sexual y sanguínea ha propiciado que en muchos países se abandonaran como prioritarios los objetivos maximalistas de la abstinencia y se promoviesen las propuestas con objetivos intermedios o priorizados.

2.- LAS INTERVENCIONES DE REDUCCION DE DAÑOS

a) Las estrategias de intervención que se desprenden de la política de reducción de daños se caracterizan por:

b) Ampliar el abanico de la oferta de atención, estableciendo objetivos múltiples e intermedios.

c) Adaptar las intervenciones a la heterogeneidad de usuarios de drogas y a sus trayectorias individuales.

d) Establecer una relación profesional-usuario de drogas más igualitaria, flexible y participativa en la toma de decisiones.

e) Aceptar la ayuda para lograr el consumo controlado como un objetivo que se ha demostrado posible.

f) Recursos más abiertos, amigables y no censuradores.

Estas estrategias dan lugar a varios tipos de acciones, que pueden ser implementadas conjunta o separadamente, de acuerdo a las realidades de cada comunidad. Entre las más habituales, pueden señalarse:

Acciones orientadas a promover el consumo de menos riesgo, dirigidas a proporcionar educación sanitaria; suelen actuar en los entornos próximos a los lugares de consumo. En el caso de usuarios de drogas inyectables, incluyen los programas de intercambio y/o distribución de jeringas, que se pueden realizar desde diferentes lugares (equipos móviles con agentes de salud en la calle, centros de atención primaria, hospitales, centros específicos, farmacias, etc.) y los centros de inyección segura.

Acciones orientadas a promover el sexo más seguro, que proporcionan educación sobre sexualidad y prevención, y favorecen el acceso a preservativos.
Acciones orientadas a brindar cuidados mínimos, que ofrecen servicios de ayuda social y sanitaria de base, adaptados a los estilos de vida de los usuarios y facilitan el acceso a la red socio-sanitaria. Incluyen los programas de bajos requerimientos.

Acciones orientadas a reemplazar el uso de sustancias adquiridas en el mercado ilegal por sustancias prescriptas. Incluyen los programas de mantenimiento con metadona o los programas de dispensación controlada de heroína.
Acciones orientadas a promover el trabajo entre pares y la autoorganización de los usuarios de drogas, que propician el protagonismo de los propios usuarios como agentes de prevención y por la defensa de sus derechos ciudadanos.

Aunque en la mayoría de los países, los programas de reducción de daños se han desarrollado prioritariamente en torno al consumo de drogas inyectables, su campo de acción es más amplio y su metodología es aplicable a cualquier tipo de usuario de drogas y a diversos tipos de daños.

3.- EFICACIA DE LOS PROGRAMAS DE REDUCCIÓN DE DAÑOS

Numerosos estudios ya han mostrado que los usuarios de drogas son capaces de modificar sus conductas para reducir los riesgos relacionados con su consumo. De hecho, la introducción de los Programas de Reducción de Daños (PRDs) ha conseguido la estabilización de la prevalencia del VIH y de otras infecciones sanguíneas entre los consumidores de drogas en aquellos lugares en los que se han implantado. Tal es el caso, por ejemplo, de Australia, que ha adoptado a la reducción de daños como política oficial desde 1985. Actualmente los investigadores australianos reconocen una prevalencia del 2% de VIH en la población usuaria de drogas inyectables (UDI) y una prevalencia del 50% de hepatitis C, que tiende a disminuir (9).

En un estudio realizado en cinco ciudades con poblaciones de UDls que han mantenido una baja prevalencia del VIH (Glasgow, Escocia; Lund, Suecia; Nuevo Sur de Gales, Australia; Tacoma, EEUU; y Toronto, Canadá) se observó que todas presentaban los siguientes componentes: comenzaron actividades de prevención cuando los niveles de infección eran aún bajos, brindaron equipos de inyección y esterilización y llevaron a cabo programas de acercamiento con UDis (10).

Por otra parte, la evaluación de los Programas de Reducción de Daños indica que no han producido los efectos negativos que algunos presagiaban. La bibliografía internacional concluye que los programas de intercambio de jeringas reducen la transmisión del VIH, sin promover un aumento en el consumo de drogas (11, 12). Tampoco aumentan el número de jeringas abandonadas en la vía pública (13).

Un estudio norteamericano aplicó un modelo matemático simple, construido para estimar el número de infecciones por VIH que podrían haberse evitado si hubiese habido en Estados Unidos la misma proporción de programas de intercambio de jeringas que hay en Australia. Indicó que se podría haber evitado la transmisión del VIH entre por lo menos 9.607 personas durante el período 1987 -1995. A este dato se agregó el cálculo de 538 millones de dólares en gastos de atención a estas personas que también podrían haberse evitado (14).

Los Programas de Reducción de Daños constituyen una alternativa eficaz para prevenir la infección y transmisión del VIH, así como del VHB y del VHC, aparte de ser en sí mismos un modelo de acercamiento y tratamiento de los problemas ocasionados por el uso de drogas.

4.- IMPLICACIONES LEGALES DE LA POLITICA DE REDUCCION DE DAÑOS

El Sistema de Naciones Unidas ha dictado una serie de resoluciones que a partirde1998 incluyen las prácticas de reducción de daños dentro de la estrategia de reducción de la demanda de drogas y de lucha contra el VIH-Sida.

Resolución S-20/3 de la Asamblea General (10/6/1998). “Los programas para reducir la demanda de drogas deberían formar parte de una estrategia global (“¦) Convendría que esos programas estuvieran integrados entre sí (“¦), ofrecieran una amplia variedad de intervenciones apropiadas (“¦) y redujeran las consecuencias adversas que el uso indebido de drogas tiene para la persona y la sociedad en su conjunto“ (15).

Resolución 43/3 de la Comisión de Estupefacientes. “Pide a los Estados Miembros que conciban estrategias y amplíen el acceso y la disponibilidad de servicios destinados a los toxicómanos que no estén integrados o atendidos en los servicios y programas existentes y que se hallen expuestos a un alto riesgo de daño grave a su salud (“¦), para prestar asistencia a esos toxicómanos en la reducción de los riesgos para la salud pública e individual“(16).
v Documento de Posición del Sistema de las Naciones Unidas (29/9/2000). En el documento se señala:

“la capacidad de detener la epidemia exige una estrategia en tres planos:

1) Prevenir el uso indebido de drogas.

2) Facilitar el acceso al tratamiento contra el uso indebido de drogas

3) Actividades eficaces de aproximación para involucrar a los usuarios de drogas en estrategias de prevención de VIH“¦“(17).

Resolución S-26/2 de la Asamblea General (27/6/2001) “Declaración de compromiso en la lucha contra el VIH-Sida“. Incluye, como parte de las acciones que deben asegurar los países miembros para el año 2005, ““¦mayor acceso a artículos esenciales como condones masculinos y femeninos, y equipo esterilizado para inyecciones, actividades para la reducción de los daños causados por el consumo de drogas“(18).

En la actualidad, en un gran número de países coexisten una política prohibicionista a nivel legal y una política de reducción de daños a nivel sanitario. Esto ha promovido la sanción de leyes específicas que, como en el caso de Brasil, instan a las autoridades sanitarias a distribuir jeringas descartables a los usuarios de drogas inyectables, entre otras acciones (19).

La Constitución Argentina reconoce en forma expresa el Derecho a la Salud, a partir de la incorporación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, con la reforma de 1994 (20). La política de Reducción de Daños se sustenta en esta norma constitucional. Por otra parte, en nuestro país, la resolución 351 / 2000 de la SEDRONAR recomienda al Ministerio de Salud de la Nación, la adopción de programas o medidas en esta perspectiva (21).

REFERENCIAS

1 Magis C; Marques L; Touzé G “HIV and injection drug use in Latin America“. AIDS, Volume 16, Supplement 3, Lippincott Williams & Wilkins, Londres, diciembre 2002, p. S34-S41.

2 Boletín sobre el Sida en la República Argentina. Año IX, N° 2. Programa Nacional de Lucha contra el Retrovirus del Humano, Sida y ETS. Ministerio de Salud de la Nación, agosto de 2002.

3 Situación epidemiol6gica del VIH-Sida en la ciudad de Buenos Aires. InfoSida Año 2, N°2. Coordinación Sida, GCBA, octubre de 2002.

4 Informe Epidemiológico de VIH-Sida. Programa Municipal de Sida y Sistema Municipal de Epidemiología, Secretaría de Salud Pública, Municipalidad de Rosario. Año 7, marzo de 2002, y comunicación personal Dr. Mario Chavero.

5 Vila M; Rey J; Martínez Peralta L; Radulich G; Rossi O; Sosa Estani S; Vivas L; Avila M; Weissenbacher M “Prevalencia de virus hepatotropos (VHC y VHB) y coinfección con VIH en usuarios de drogas inyectables“. V Congreso Argentina de Sida. Mendoza, noviembre 2001.

6 Siri P; Inchaurraga S “First steps; using rapid assessment and response methods to develop research, intervention and advocacy capacity for addressing drug use in Rosario city, Argentina“. International Journal of Drug Policy, Elsevier, Amsterdam, noviembre 1999, 1-2, p. 125-132.

7
Boletín sobre el Sida en la República Argentina. Año VII, N“ 19. Unidad Coordinadora Ejecutora VIH-Sida y ETS, Ministerio de Salud, setiembre de 2000.

8 Preventing the transmission of HIV among drug abusers. Annex to the Report o! 8th Session o! ACC Subcommittee on Drug Control. Naciones Unidas. 28-29 September 2000.

9 Wodak A, “Fifteen years of HIV Prevention Among Injection Drug Users in Australia“. En 1999 Global Research Network Meeting on HIV Prevention in Drug Using Populations. Second Annual Meeting Report, NIDA, Washington, junio de 2000; ps. 95/101.

10 Des Jarlais DC, Hagan H, Friedman SR, et al. “Maintaining low HIV seroprevalence in populations of injecting drug users“. Journal of the American Medical Association. 1995; 274:1226-1231.

11 Paone D.;Des Jarlais DC; Caloir S; Friedman PB; Ness I; Friedman SR. “New York City syringe exchange: An overview“. En Proceedings of the National Academy of Sciences Workshop on Needle Exchange and Bleach Distribution Programs. Washington, D.C., National Academy Press, 1994.

12 Lurie P; Reingold AL (eds.) The public health Impact of Needle Exchange Programs in the United States and Abroad. Conclusions and Recommendations. San Francisco, CA, University of California, San Francisco, Institute for Health Policy Studies, 1993.

13 Doherty MC, Junge B, Rathouz P, Garfein RS, Riley E, Vlahov D. “The effect of a needle exchange Program on number of discarded needles: a 2-year follow-up“. Am J Public Health 2000; 90:936-939.

14 Lurie P. “Reduçao de danos: a expêriencia norteamericana“. En Drogas. Hegemonia do cinismo. Ed Fundaçao Memorial da América latina, San Pablo, 1997.

15 “Declaración sobre los principios rectores de la reducción de la demanda de drogas“. Resolución S-20/3 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 9ª sesión plenaria, 10/6/1998. 16 “Mejoramiento de la asistencia prestada a los toxicómanos“. Resolución 43/3 de la Comisión de Estupefacientes, 15/3/2000.

16 “Prevenir la transmisión del VIH entre abusadores de drogas“. Un documento de posición del Sistema de las Naciones Unidas. Anexo al Informe de la 8ª Sesión del Subcomité de Fiscalización de Drogas del Comité Administrativo de Coordinación de Naciones Unidas, 28-29 setiembre 2000.

17 “Declaración de compromiso en la lucha contra el VIH-Sida“. Resolución S-26/2 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 8. sesión plenaria, 27/6/2001.

18 Ley 9758 del Estado de Sao Paulo (1997). Con posterioridad, se sancionaron leyes similares, en varios estados y municipios del Brasil.

19 Constitución Nacional de la República Argentina. Art. 75, Inc. 22, 1994.

20 Resolución de la Secretaría de Programación \ para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR) N° 351 , Buenos Aires, 31 de julio de 2000.

BIBLIOGRAFIA

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O’Hare PA & Riley O. “Reducción de daños. Historia, definición y práctica“ en Inchaurraga S. (comp.) Drogas y políticas públicas. El modelo de reducción de daños. Espacio Editorial, Buenos Aires, 2001.

Varios autores. Gestionando las drogas. Conferencia de consenso sobre reducción de daños relacionados con las drogas: Cooperación e interdisciplinariedad. Grup Igia. Barcelona, 2000.

Wodak A.“ ¿Cómo generar el consenso para el desarrollo de estrategias de reducción de daños? en Rossi O. (comp.) Sida y Drogas. Reducción de daños en el Cono Sur. UCE VIH-Sida y ETS Ministerio de Salud, Asociación Civil Intercambios y ONUSIOA, Buenos Aires, 2000.

Baulenas G; Borras T; Magrí N. Políticas e intervenciones de reducción de riesgos. Ed. Grup Igia, Barcelona, 1998.

De Andrés M; Hernández T. Estrategias de acercamiento a usuarios de drogas (Formación de grupos de ayuda mutua entre drogodependientes y apoyo paritario). Fundación CREFAT, Madrid, 1998.

Insúa P. (dir.) Manual de Educación Sanitaria. Recursos para diseñar Talleres de Prevención con usuarios de drogas. Ed. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Ministerio de Sanidad y Consumo, UniverSidad del País Vasco, Zarautz, 1999.

*Reproducido de la Carpeta de Divulgación del Proyecto AD / ARG / G17, de la Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas y ONUSida. Para mayor información : Secretaría Ejecutiva del Proyecto, Intercambios Asociación Civil, Corrientes 2548 1ero E (1046) Bs. As., TE 0054 11 4954 7272, Fax 0054 11 4954 1333, intercambios-arroba-intercambios.org.ar / www. Intercambios.org.ar

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