Proyecto mundial contra el cáncer de hígado

Es el más desconocido de los cánceres comunes. Causa 660.000 muertes al año, lo que lo convierte en la tercera causa de muerte por cáncer en el mundo. Pero el cáncer de hígado, que afecta más a los países pobres que a los ricos, no ha atraído hasta ahora grandes inversiones de compañías farmacéuticas ni de agencias gubernamentales. Esta indiferencia empieza a corregirse con un ambicioso proyecto de investigación, financiado por la Unión Europea y coordinado desde el hospital Clínic, para estudiar el cáncer de hígado y buscar fármacos para tratarlo mejor.

“Queremos comprender cuáles son las alteraciones genéticas clave que hacen progresar la enfermedad. Queremos comprender por qué hay un grupo de pacientes que tienen una evolución peor que los otros. Y queremos que los avances de la investigación se traduzcan en beneficios para los pacientes lo antes posible. Estamos trabajando con dos compañías de biotecnología que desarrollarán productos a partir de nuestros resultados“, explica Josep Maria Llovet, director del laboratorio de cáncer de hígado del hospital Clínic y coordinador principal de la investigación.

El proyecto, llamado Heptromic, recibirá tres millones de euros de la Unión Europea en los próximos tres años. Para llevarlo a a cabo, Llovet ha reclutado a cinco grupos de investigación, todos ellos líderes en sus áreas, de Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia y España.

Por ejemplo, Todd Golub y su equipo, del Instituto Broad vinculado a la Escuela de Medicina de Harvard, ha sido pionero en el análisis de la actividad de múltiples genes en tumores. Otro ejemplo: Manel Esteller, del Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge, es líder en analizar cómo los factores ambientales modulan la actividad de los genes.

El plan de trabajo, fijado en la primera reunión del consorcio celebrada el 22 de noviembre en Barcelona, prevé analizar los genomas de células tumorales de 500 pacientes.

Comparar los resultados de las células de cáncer de hígado con las de tejidos sanos, espera Llovet, permitirá desenmascarar las alteraciones genéticas que definen la enfermedad. Y comparar los resultados de pacientes que tienen una evolución mejor con los de pacientes que tienen una evolución peor revelará los genes que tienen un papel más importante en la progresión del cáncer.

Con estos resultados, los investigadores podrán analizar si algún fármaco que actúa contra alteraciones genéticas concretas, y que ya se utiliza contra otros tipos de cáncer, puede ser útil también para pacientes de cáncer de hígado. Además, se podrán desarrollar nuevos fármacos que ataquen las alteraciones concretas de los tumores hepáticos.

Por otro lado, se podrá desarrollar, y poner al alcance de los oncólogos, un biochip que analice la actividad de los genes más importantes en el cáncer de hígado. Los resultados del biochip indicarán si un cáncer de hígado tiene mejor o peor pronóstico y cuál es el mejor tratamiento para cada paciente.

El objetivo final, dice Llovet, es que el cáncer de hígado deje de ser una enfermedad olvidada para poder ofrecer a los pacientes unos tratamientos similares a los que ya existen hoy día para otros tipos de cáncer.

JOSEP CORBELLA | Barcelona | 12/2010 | Nota completa

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