Personas obesas tienen más riesgo de desarrollar cáncer hepático

Experto chileno explica que la medicina considera el sobrepeso como el nuevo motor del daño del hígado.

Debido a las funciones que realiza en el organismo, es lógico que el hígado sea graso. Pero en el caso de los obesos, las células que lo componen tienen una proporción mucho mayor de lípidos. Por eso, pueden desarrollar daño hepático y llegar al cáncer. Una patología que, en este caso, presenta muy pocos síntomas y que se identifica cuando la metástasis está desplegada.

La Tercera – por Daniela González – 21 de abril de 2009 – Nota completa

Aunque el exceso de alcohol es uno de los motivos que más se asociaban a este tipo de cáncer, la comunidad médica internacional está estudiando un factor que podría ser mayor aún: la obesidad. Así lo plantea Jorge Rakela, médico chileno especialista en gastroenterología y trasplante hepático de la Clínica Mayo, en Arizona, EE.UU., y recientemente nombrado miembro honorario de la Academia de Medicina del Instituto de Chile.

MÁS RIESGO EN LOS OBESOS
La causa más determinante del hígado graso es la obesidad. Como explica Rakela, casi 30% de quienes padecen el hígado graso derivan en una enfermedad llamada esteatohepatitis. Con el tiempo, unos 15 a 20 años, estas personas pueden desarrollar cirrosis hepática y ahí la probabilidad de que se llegue a cáncer hepático se agudiza notoriamente.

Rakela indicó a La Tercera que la prevención es fundamental. “La idea es que la persona se examine por un médico y verifique si su obesidad está determinando un daño hepático. Esto se realiza generalmente con exámenes de ultrasonido”, dice. Y agrega que este es otro de los motivos fundamentales por los cuales un obeso debe bajar de peso.

La obesidad es la epidemia de los 90 en EE.UU y Europa, indica Rakela. “La enfermedad hepática asociada con esta epidemia, la esteatohepatitis no-alcohólica, puede llevar a la cirrosis hepática y predisponer al cáncer hepático. En ciertas zonas de Estados Unidos, el daño hepático crónico debido a esteatohepatitis no-alcohólica ha ido reemplazando a la hepatitis C como la indicación más común de trasplante hepático”, explica el especialista. Por eso, es enfático al comentar que se debe estar consciente y educar al público que la esteatohepatitis es una condición con consecuencias muy serias para el enfermo.

ENFERMEDAD SILENCIOSA
Pocas personas afectadas por hígado graso se quejan de dolor. Por eso, llegar al diagnóstico no es fácil. Para hacerlo, se deben realizar análisis de sangre y detectar en los valores de los marcadores hepáticos una alteración en las transaminasas, enzimas encargadas de procesar sustancias.

Sin embargo, la determinación de esta patología es más segura con la biopsia hepática. Luego de analizar las pruebas, el pronóstico del paciente será bueno si no hay inflamación; pero si la hay, el cuidado debe ser inmediato por el gran riesgo de cáncer. El mejor tratamiento, sin duda, es bajar de peso y aumentar la actividad física. Además, hay fármacos para controlar los factores de riesgo asociados al hígado graso, como antidiabéticos y, en algunos casos, hepatoprotectores.

NUEVAS TERAPIAS PARA EL DAÑO HEPÁTICO
Jorge Rakela, especialista en gastroenterología y trasplante hepático de la Clínica Mayo, comenta a La Tercera que en el último tiempo se ha estado estudiando el hígado artificial como solución para controlar el daño hepático irreversible.

“Desgraciadamente, el concepto de hígado artificial sigue siendo una gran idea sin una aplicación clínica en un futuro cercano”, explica el especialista.

Una modalidad que se ha ido desarrollando es el trasplante de donante vivo, añade el experto. Por otra parte, la posibilidad de trasplante de hepatocitos -esto es, células del hígado- sigue siendo un concepto experimental.

“La posibilidad de utilizar células madre como una manera de proveer y regenerar un hígado afectado todavía está considerada como una posibilidad teórica”, explica Rakela.

El profesional agrega que existe la necesidad de realizar más investigaciones respecto de este tema, así como también de resolver los aspectos éticos asociados a su desarrollo.

CÓMO CUIDAR EL HÍGADO
Informarse sobre riesgo:
La gente debe enterarse de que la esteatohepatitis es una condición con consecuencias muy serias para el enfermo.
Cómo prevenir: Las personas con sobrepeso deben examinarse y verificar si su obesidad está determinando un daño hepático.
Tratamiento hígado graso: Hay fármacos para controlar los factores de riesgo, pero el mejor tratamiento es bajar de peso y hacer actividad física.

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