Nuestra alimentación y la hepatitis

Hola amigos, es una gran alegría compartir mis experiencias aquí, pues estoy convencido que las historias de cada uno nos sirven a todos para acompañarnos y ayudarnos a vivir con una enfermedad crónica, que debe ocuparnos solo una parte de nuestra vida cotidiana, pues tenemos hepatitis, pero no somos hepatitis.
Recuerdo aquel mes de febrero de 1999 cuando me dieron el diagnostico “¦.“usted tiene hepatitis C y una fibrósis grado 5 severa y necesita tratamiento urgente.“. Llegó entonces el Interferón y la ribavirina, y lo que parecía una eternidad sucedió en un abrir y cerrar de ojos. Mientras viví estas experiencias el tiempo pasó lento, muy lento, pero hoy veo que fue solo un momento de mi vida. Un año en el que tuve que parar mi vida habitual para poder recuperar mi salud y seguir con mi vida
El resultado del tratamiento fue positivo, el virus de la hepatitis C se encuentra indetectable hace 10 años, esta gran alegría se acompaña también de una importante responsabilidad, cuidar especialmente de la salud de mi hígado.

Por mi experiencia, veo que la alimentación es uno de los temas protagonistas del cuidado del hígado y que mejora mi salud en general
Solemos escuchar a nuestros amigos con quienes compartimos el hecho de convivir con el virus de la hepatitis C o la hepatitis B, decir que no come tal o cual alimento por que le hace mal, también podemos escuchar a nuestros médicos recomendarnos no beber bebidas con alcohol ni consumir algún tipo de alimento graso, pero no solemos escuchar que también hay alimentos que nos pueden hacer bien, es más común escuchar sobre prohibiciones que sobre permisos, y esto podemos cambiarlo.

Todos y todas conocemos cuales son las comidas que nos caen mal y cuáles no, incluso conocemos aquellas comidas que nos hacen sentir bien, tal vez las que son fáciles de digerir, o las que no nos dejan la sensación extrema de saciedad. Por ejemplo me di cuenta que a mí las verduras me hacen muy bien, también las frutas y especialmente su jugo (zumo), a la noche comidas livianas, y por la mañana un vaso de agua antes de desayunar, y durante el día un buen té de hiervas me hace sentir muy bien.
Amigos, sugiero que antes de pedir recomendaciones dietarias a un profesional es bueno que nosotros mismos organicemos nuestra alimentación, somos sin dudas quienes más conocemos sobre nuestro cuerpo y con que lo alimentamos. Luego si, consultar un profesional y organizar en conjunto los alimentos que serán mejor para nosotros

Un saludo para todos/as y hasta la próxima!
Eduardo Pérez Pegué

*Este post fue escrito por Eduardo Pérez Pegué, como editorial para la World Hepatitis Alliance el 11 de agosto de 2010, y está publicado en el siguiente link

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Comentarios (2)

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  1. alejandra dice:

    que alegria saber de estas vivencias, ya que como bien decis el año se hace eterno..

  2. amalai dice:

    eduardo comparto tu alegria espero que lo mio tambien se corrija ,un gran saludo amalia de quilmes