Mitos y temores de la donación de órganos

incucai trasplante higado hepaticoMendoza, Argentina – Desde hace tiempo los mendocinos se muestran mejor predispuestos a la donación voluntaria de órganos. Respecto del resto del país, la provincia está sexta en cuanto a la cantidad de voluntarios mientras que va en aumento la tendencia a manifestar esta decisión.

Sin embargo, hay 7 mil personas en lista de espera a nivel nacional, de las cuales 387 son mendocinos.

No todos los potenciales donantes pueden hacer efectiva su intención o la de sus familiares. Según informó la Fundación Argentina de Trasplante Hepático se logra en una de cada 100 personas que fallecen. Por eso, es importante seguir generando conciencia, justamente a lo que apunta el Día Nacional de la Donación de Órganos que se estableció para cada 30 de mayo desde 1997.

Pese a la mayor adhesión de la mano de cambios culturales y de mentalidad hay ciertos temores que prevalecen sustentados en desinformación y mitos populares.

Miedo a que me dejen morir si soy donante. Ningún médico que sea profesional y que tiene un compromiso con la salud dejará de hacer algo para que el paciente sobreviva, según explicó la doctora Laura Maratta, titular del Instituto Coordinador de Ablaciones e Implantes de Mendoza (Incaimen). Además, dejar de atender al paciente implicará deterioro de los órganos que luego no servirán para un trasplante. Por otra parte, el equipo médico que lo trate en vida, no es el mismo que el grupo médico de ablación de órganos.

Un documento difundido por la Fundación Argentina de Trasplante Hepático asegura que "de acuerdo a la legislación argentina, se exige que tres médicos firmen el acta de defunción tras haber certificado dos veces y con un intervalo de seis horas todas las exploraciones necesarias para confirmar el fallecimiento de la persona".

Temor a caer en manos de un mercado negro de órganos. Maratta aseguró que la gente conoce cada vez más los procedimientos y entiende la complejidad que requiere un operativo, por lo cual sería impensado realizarlo fuera de la estructura sanitaria.

La complejidad y el gran número de profesionales necesarios en un operativo de trasplante, como así también la necesidad de compatibilidad entre donante y receptor hacen imposible concebir el tráfico de órganos. El Incucai ofrece todas las garantías de transparencia e idoneidad profesional para asegurar el acto altruista de la donación, asegura el documento de la fundación.

Hay protocolos legales y científicos a seguir y el tráfico de órganos está penado por ley.

Necesidad de realizar un gasto extra. El Incaimen se hace cargo de los costos a través de un sistema de procuración nacional. Además brinda apoyo a la familia y se hace cargo de aquellos pacientes trasplantados que no tienen cobertura de salud, tanto de las intervenciones, estudios y medicamentos inmunosupresores.

Creencia de que el cuerpo quedará mutilado. Si las cirugías se hacen siempre con mucho respeto, en estos casos esto es mayor aún por tratarse de una persona solidaria que pensó en dar vida. "El cuerpo no se desfigura y se hacen incisiones delicadas que luego son cubiertas", detalló Maratta.

Creer que por alguna enfermedad no se puede ser donante. Eso es una evaluación que se realiza en el momento. La doctora explicó que "una persona puede ser diabética pero no tener dañados los riñones; deben considerarse el estado y las condiciones de cada órgano".

Dudas por cuestiones religiosas. La mayoría de las religiones se han pronunciado a favor de la donación de órganos y tejidos como un acto de solidaridad con la comunidad. El Incaimen tiene el apoyo de sacerdotes, rabinos y pastores que evacuan las dudas de la familia.

Temor a que se saquen órganos que no se quiere donar. Al manifestar la voluntad puede hacerse la salvedad de aquel órgano o tejido que se quiere conservar. Esta información queda registrada en el sistema nacional.

Desconfianza en cuanto a la transparencia en la confección de la lista de emergencias. La posición en la lista de espera no tiene en consideración factores como etnia, edad, ingresos y clase social. Por el contrario, es imprescindible el tipo sanguíneo, la urgencia médica, la ubicación geográfica, el tamaño del órgano y la compatibilidad de los tejidos.

Por: Verónica De Vita – En: Los Andes, Edición Impresa – 30 de mayo de 2012 – Nota completa

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