Medicina regenerativa, una revolución terapéutica que se abre paso hoy mismo

Lograr que el cuerpo se auto regenere, un sueño cada vez más cercano gracias a hallazgos hechos también en la Región

Al igual que las lagartijas, que al perder su cola consiguen que les vuelva a crecer, el hombre posee también un importante sistema regenerativo. Si bien éste pierde capacidad cuando nacemos, su potencial latente concentra hoy una de las mayores apuestas de la ciencia: lograr que el cuerpo cure por completo sus propias quemaduras, repare por sí mismo sus malfunciones y hasta reconstruya los órganos que perdió. Aunque suena a futuro lejano, no se trata de una posibilidad remota sino de una disciplina que se abre camino también nuestra Región, donde funciona el único centro de investigación estatal del país.

No extraña por ello que La Plata haya sido anteayer sede de un 4° Encuentro Internacional de Medicina Regenerativa. En ese contexto, referentes de la materia contaron los avances logrados y compartieron sus expectativas. El objetivo fue despertar interés por una disciplina que promete cambiar para siempre el enfoque en el tratamiento de enfermedades; pero sobre todo, ofrecer una salida a la escasez de órganos y tejidos para trasplantes.

Sucede que los trasplantes -aunque resultan hoy la mejor opción para miles de pacientes- plantean un serio problema de disponibilidad. De hecho, ni los países más exitosos en la procuración de órganos logran en este momento cubrir con ellos las necesidades de su población. Existen además razones para prever que en un futuro este problema va acentuarse. De ahí que en todo el mundo se están buscando ya otras alternativas. Y una de las más prometedoras parece ser la medicina regenerativa.

En nuestro país existen varios centros que hacen investigación en este campo, pero la principal apuesta del Estado está depositada en un laboratorio que funciona en el edificio del ex Hospital Naval de La Plata. Fundado en el ámbito del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia (CUCAIBA), el Laboratorio de Ingeniería Tisular y Medicina Regenerativa es responsable de algunos hallazgos con impacto a nivel internacional.

Acaso el más trascendente entre sus logros sea el haber descubierto que cierto tipo de células madre, capaces de regenerar tejidos dañados, circulan en pequeñas cantidades por el organismo humano, pero aumentan significativamente en casos de grandes quemaduras.

¿Qué significa esto? Significa que los mecanismos del cuerpo humano para regenerarse ante ciertos traumas se activan correctamente y que, si bien no logran por completo su cometido, tal vez se los pueda ayudar para que lo consigan: ya se trate tanto de una quemadura de tercer grado, un infarto de miocardio o una insuficiencia terminal del hígado. Tal es, en resumen, el desafío de la medicina regenerativa, toda una revolución terapéutica que está ocurriendo hoy mismo.

EL ANDAMIAJE ADECUADO

Cómo potenciar las células madres de nuestro cuerpo para que restauren estructuras y funciones deterioradas es la pregunta que encierra tal vez la clave para curar decenas de enfermedades: la diabetes, las lesiones y el deterioro del sistema nervioso central y periférico, la insuficiencia renal, el cáncer, la insuficiencia cardíaca, la autoinmunidad y las grandes quemaduras, entre muchas otras.

Es por eso que grupos de investigación en todo el mundo vienen buscando la respuesta en torno a ciertas células madre adultas, conocidas como “mesenquimales”, que proceden de la médula ósea; y por tanto -a diferencia de las embrionarias- no plantean controversias éticas para su empleo.

Se sabe que este tipo de células, cuando son implantadas exitosamente en ciertos tejidos dañados, pueden amoldarse y proliferar contribuyendo a su regeneración. El desafío pasa hoy por lograr implantarlas con éxito y uno de sus mayores obstáculos es encontrar el soporte adecuado.

Clic para ampliarEs que si bien el cuerpo humano posee células capaces de regenerar tejidos dañados “no puede regenerar por sí sólo la matriz, el soporte para que esas células se integren y proliferen”, explica el doctor Eduardo Mansilla, jefe del Laboratorio de Ingeniería Tisular, Medicina Regenerativa y Terapias Celulares del CUCAIBA.

Frente a esa dificultad, “existen dos líneas de investigación: la que se basan en materiales sintéticos y las que trabajan con materiales biológicos”, explica el doctor Mansilla, cuyo equipo busca, entre otras cosas, desarrollar una matriz dérmica en base a piel cadavérica y elementos de origen porcino.

Si bien todavía en fase experimental, los avances logrados por el Laboratorio del CUCAIBA en ese terreno son significativos y podrían derivar en un producto para el tratamiento de grandes quemaduras. Por lo pronto, reconoce Mansilla, “lo que hemos aprendido en la búsqueda de un sustituto de la piel es potencialmente aplicable a otros tejidos y órganos dañados”.

“Estoy convencido que un futuro no muy lejano va ser posible aplicar estos conocimientos a estructuras orgánicas complejas, como el hígado, el páncreas o el corazón… también estos órganos pueden regenerarse con el andamiaje adecuado de matrices extracelulares isomorfas”, sostiene.

UNA ALTERNATIVA AL TRASPLANTE

¿Cuán lejos está la ciencia de regenerar un órgano? Nadie podría decirlo con exactitud. Pero frente a los avances que surgen cada año en el campo de la medicina regenerativa, el doctor Clemente Raimondi, presidente del CUCAIBA, se muestra optimista: “uno no puede dejar de pensar que el trasplante hepático, hoy tan frecuente, dejó de ser experimental hace apenas veintiséis años”, dice.

Lejos de especular con los tiempos de investigación que podría requerir un logro semejante, el doctor Raimondi pone énfasis en la trascendencia que éste tendría, sobre todo para el trasplante de órganos, una opción que enfrenta crecientes limitaciones.

Sucede que “a medida que la medicina logra superar muchas contraindicaciones que existían antes para los trasplantes, éstos se tornan cada vez más frecuentes. Sin embargo, no ocurre lo mismo con el número de donantes reales, que parecerían tender a estabilizarse en una media internacional de entre 20 y 25 por millón de habitantes al año; por lo cual hace falta encontrar otras alternativas”, explica.

“Creo que va a llegar un momento en que nuestras propias células nos permitan regenerar los órganos dañados para no tener que recurrir a un trasplante -considera Raimondi- Y cuando llegue ese momento uno tendrá que haber recorrido ya suficiente camino si espera sacarle provecho. De ahí la importancia que tiene apoyar el desarrollo de la medicina regenerativa”, dice.

Aunque en nuestro país existen varios centros de investigación que exploran la potencialidad de esta disciplina, el laboratorio del CUCAIBA hoy es el único que podría garantizar el derecho de todos los argentinos a beneficiarse con los avances logrados. Tal vez quedé un largo camino por recorrer, pero las posibilidades que encierra lo valen.

DE VANGUARDIA

Las investigaciones del Laboratorio del CUCAIBA están a un nivel de vanguardia. De hecho, algunos de sus hallazgos son citados internacionalmente y sirven de sustento científico para proyectos de otros países. Entre ellos, uno del Departamento de Defensa norteamericano que propone disponer de células mesenquimales para sus tropas de elite ante un posible ataque radioactivo

Quilmes Presente – 07 diciembre 2009 – nota completa

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Comentarios (1)

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  1. andres dice:

    quiciera saber si aqui en la aegentina se a probado implantar celulas madres en los ojos a personas que an perdido la vista por causas de quemaduras se que en cuba ya se a logrado implantar y an recuperado la vista pero cuesta mucho viajar a cuba por favor contesten a la brevedad gracias