Más del 50% de los remedios que venden por la web son falsos

La comercialización de medicamentos truchos es un problema mundial en aumento. En la Argentina los analgésicos son los más falsificados (20,8%). Les siguen los antibióticos y los antihipertensivos (8,3%)

Un informe del Programa de Pesquisa de Medicamentos Ilegítimos, dependiente de la Administración de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat), advierte que en la Argentina los medicamentos más falsificados son los analgésicos (20,8%), los desinfectantes (8,3%), los antihipertensivos (8,3%) y los antibióticos (8,3%). En cuanto a la forma de presentación de los fármacos falsos, la más frecuente -más del 80%- es la de comprimidos.

Un caso testigo del riesgo que supone la falsificación de medicamentos ocurrió hace pocos años. En diciembre de 2004, Verónica Díaz, de 22 años, cayó enferma tras recibir una inyección de yectafer (un suplemento de hierro) que le produjo un fallo hepático y murió como consecuencia de ello. La Anmat determinó que la inyección que había recibido “era de un producto falso que contenía sustancias altamente tóxicas”.

Pero la falsificación y la comercialización de productos farmacéuticos de calidad inferior es un problema más amplio, de carácter global y, aparentemente, en aumento.

Casos relevantes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió una lista de los casos más relevantes y recientes. En 2006, por ejemplo, las autoridades holandesas detectaron una versión falsa del antiviral oseltamivir, que en vez de contener esa droga era una mezcla de lactosa y vitamina C.

En 2007, en Inglaterra, detectaron preservativos falsos que no respondían a las normas mínimas de calidad. Ese mismo año, en Estados Unidos, se detectó la presencia de versiones falsas de la droga xenical -usada para bajar de peso- que carecía de ingrediente activo. En 2009, en China, hubo dos muertes y nueve hospitalizaciones a raíz del consumo de una droga para la diabetes que contenía una cantidad seis veces más alta de sustancia activa que la requerida.

Actualmente, internet representa una de las principales vías para la comercialización de medicamentos falsos. La OMS estima que más de la mitad de los medicamentos que se venden por la web son falsos o no reúnen los requisitos mínimos de calidad.

Fuera del circuito legal

Según la OMS, el mercado de los medicamentos falsos representa el 1% de los productos que se comercializan en los países desarrollados, y hasta el 30% en los países en vías de desarrollo.

Mercado europeo

En el informe Cracking Counterfeit Europe, publicado por una compañía farmacéutica, se asegura que el mercado europeo de medicamentos falsos mueve más de 14.000 millones de dólares por año.

Los medicamentos falsos pueden ser elaborados con los principios activos incorrectos en un envase falsificado. También son los productos fabricados con una composición inadecuada, sin los principios activos o en cantidades y proporciones insuficientes.

La OMS especifica que los medicamentos falsos son “productos cuya composición e ingredientes no cumplen con las especificaciones científicas correctas y que, como consecuencia, a menudo no hacen efecto y resultan peligrosos para el paciente. La inferior calidad de los productos puede deberse a negligencia, error humano, recursos humanos y financieros insuficientes o falsificación”.

Con ojo atento

La guía desarrollada en Estados Unidos por la Asociación para Medicamentos Seguros ofrece algunas instrucciones que pueden ayudar a quienes dudan de los medicamentos que reciben o que están tomando, aunque focalizan -más que en un perfil de paciente- en un perfil de consumidor.

En esta guía, que puede verse en internet (http://www.safemedicines.org), se aconseja al paciente que pida muestras al médico cuando el profesional le receta, de modo que pueda conocer su apariencia, sabor, textura y envase.

Otra de las opciones aconsejadas es llevar un diario del tratamiento: ¿Ocurre algo inusual en la reacción del organismo comparado con experiencias previas, como dolor de estómago o de cabeza? Cualquier diferencia puede servir para comparar.

Recomendaciones

La guía aconseja siempre preguntar al médico o al farmacéutico qué se debería sentir cuando se tome el medicamento recetado y cuándo debería esperar sentir alivio o mejora. Los medicamentos falsificados podrían no contener suficiente ingrediente activo, o contener mucho o no contener ninguno.

Ante alguna inquietud sobre la calidad de los medicamentos, o ante una diferencia en el empaque, el etiquetado o en las pastillas se aconseja comunicarse inmediatamente con la farmacia donde se los compró. Es recomendable que la persona también se comunique con la Anmat.

Si el medicamento es efectivamente falsificado hay que sacarlo inmediatamente del gabinete de medicamentos, marcar el empaque con bolígrafo rojo y ponerle cinta adhesiva alrededor de la parte superior para que no esté disponible para nadie. Por último, se aconseja guardar toda la información posible sobre cómo, dónde y cuándo se obtuvo el fármaco falsificado y por cuánto tiempo se lo tomó. También se debe especificar si se lo compró por internet, por correspondencia o en una farmacia, indicando el nombre del comercio y la fecha de la compra.

La Gaceta de Tucumán – abril 2010 – nota completa

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