Luego de la hepatitis C llegó el trasplante, he vuelto a la vida…

asociacion trasplantados del higado madrid «Hace doce años, el mismo día en que se cumplían los 30 años del primer trasplante de corazón de la historia realizado por el doctor Barnard en Suráfrica, tuve la inmensa suerte de recibir un trasplante de hígado», recuerda para ABC, Juventino Calvo, de 77 años, presidente de la Asociación de Trasplantados de Hígado de la Comunidad de Madrid, quien solo estuvo un mes y medio en lista de espera. «Pero eran otros tiempos -argumenta-, porque ahora nadie suele estar menos de un año».
Calvo desconoce quien fue su donante porque «nunca se sabe la identidad», pero su agradecimiento es infinito. «Sólo tengo la referencia de que era alguien de Salamanca y lo único que puedo hacer cada día al despertarme es dar gracias a quien tuvo la feliz idea de ser donante. Si no hubiera sido por su generosidad y por la de su familia, yo no estaría aquí».

No tenía dudas
Una hepatitis C fue deteriorando progresivamente la salud de Juventino hasta el extremo de sufrir diversos procesos que le mantenían más tiempo en el hospital que en casa. «No tenía dudas sobre la intervención, antes bien, deseaba que llegase cuanto antes», comenta, al tiempo que rememora aquellos largos años de lucha contra una enfermedad que le iba minando.
Los cinco años anteriores al trasplante fueron de un continuo deterioro, sufría ascitis (acumulación de líquido en el abdomen debido a la afección hepática), debía estar sometido a estrictas dietas y no podía llevar una vida normal. «Medía 1,90 -explica- y pesaba 55 kilos. Sufrí varias encefalopatías y los últimos seis meses los pasé en el Hospital Ramón y Cajal, donde el equipo del doctor Emilio de Vicente me hizo el trasplante».

El protagonista de esta historia de esperanza y tesón se ha convertido en un apologista de la donación de órganos y visita colegios, centros culturales, residencias y otras instituciones para hablar desde la experiencia. «Yo sé que hace doce años me hubiera ido al otro mundo porque me quedaban pocas semanas de vida. Ahora, gracias a Dios, a los cirujanos y, naturalmente, al donante, puedo decir que he vuelto a la vida, que llevo doce años viviendo».

«El milagro del siglo XX»
Asegura que el trasplante de órganos es el milagro del siglo XX. Cuando se dirige a quienes se sienten temerosos ante la donación les dice que el límite entre el donante y el receptor es muy escaso y que nadie está libre de necesitar algún día el órgano que le salve la vida. «Hoy por tí y mañana por mí», enfatiza. Además, «una sola persona puede salvar a varias porque hay donaciones múltiples». Hace hincapié también en que «la donación es un acto generoso y altruista y, sobre todo, un orgullo. Y no conoce de educación, ni de raza, ni de ideología».

Juventino está casado y es padre de dos hijas. Su familia fue la primera en hacerse donante. «Es importante tener la tarjetita pero más aun convencer a la familia de que dé su consentimiento si llega el caso, pese a la dureza del momento». Asegura asimismo que «hay que transmitir esta idea a todos».

Milagros Asenjo – ABC – 04 noviembre – Nota completa

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