Las hepatitis virales y su abecedario

Dr. Moisés Diago

Las hepatitis virales constituyen un problema de salud mundial debido al gran número de personas afectadas. Los virus de la hepatitis se han ido designados con las letras del abecedario y actualmente conocemos los virus de la hepatitis A, B, C, D, E, F“¦
Estos virus tienen en común su tendencia a dañar el hígado pero son diferentes unos de otros, de forma que no dejan inmunidad frente a los otros y una persona puede padecer sucesivamente las diferentes hepatitis víricas. Se diferencian por el mecanismo de transmisión que en algunos casos es oral (como la hepatitis A y E), otros a través de la sangre (como el virus C) y otros por los fluidos corporales (como el B). Se diferencian también en el daño, ya que algunos virus producen solo hepatitis agudas que se resuelven y otros se cronifican pudiendo evolucionar a cirrosis o cáncer de hígado. Más del 60% de las cirrosis y más del 80% de los cánceres de hígado se deben a la hepatitis B o C.

Los avances en el conocimiento, prevención y tratamiento de las hepatitis virales han sido enormes en las dos últimas décadas. Hoy, disponemos de una vacuna eficaz para la hepatitis A, aplicada de forma universal en algunas comunidades y aconsejable al viajar a zonas endémicas. En España se ha producido un cambio en la epidemiología de este virus, actualmente tenemos un patrón de país desarrollado en lo que a tratamiento de aguas se refiere y en consecuencia esta infección ha dejado de ser frecuente en la infancia, con lo cual muchos adultos jóvenes españoles son susceptibles de padecerla, con motivo de viajes a zonas endémicas o adopción de niños de esas áreas.

En el caso de la hepatitis B disponemos de vacuna eficaz desde hace décadas, la vacunación universal es ya un hecho en España, donde todos los menores de 29 años están vacunados. El tratamiento de las personas que tienen infección activa y daño hepático es hoy posible y deseable ya que disponemos de varios fármacos: «interferón pegilado», lamivudina, adefovir, telvibudina, entecavir y tenofovir para evitar la progresión a cirrosis.
Para la hepatitis C no tenemos vacuna, pero disponemos de tratamiento («interferón pegilado» y ribavirina) que cura al 50% de los pacientes que tienen genotipo 1 y al 80-90% de los que tienen genotipos 2 ó 3. Asimismo estamos desarrollando nuevos fármacos, algunos ya en la fase III (telaprevir, boceprevir, R 7126, TMC435“¦) con resultados muy prometedores para los pacientes que no curamos con el tratamiento actual.

La aplicación de estos conocimientos es muy variable de unos países a otros, siendo significativo que muchos países todavía no han incluido vacunaciones de forma universal y por supuesto el acceso al diagnostico y tratamiento sigue estando restringido. Incluso dentro de Europa existen grandes diferencias de unos países a otros.
Una acción concertada mundial

En este mes de mayo se celebrará la 62 asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y estudiará el tema de las hepatitis virales con una serie de recomendaciones a los gobiernos para aplicar de forma generalizada conocimientos ya disponibles hace años por la ciencia, pero no accesibles en muchos países a gran parte de la población. Una acción concertada a nivel mundial parece necesaria tanto por el número de personas afectadas (2000 millones de personas han tenido contacto con el virus B estando infectadas 400 millones, la infección crónica por virus C afecta a 170 millones de personas), como por el hecho de que las frecuentes migraciones determinan que deba ponerse en marcha acciones especiales para ofrecer asistencia a personas procedentes de zonas endémicas.
En el caso de España la atención sanitaria es buena en el capitulo de las hepatitis víricas, ya que tenemos vacunación universal para hepatitis B en recién nacidos y nuestro sistema sanitario proporciona diagnóstico y tratamiento a pacientes con infección crónica por virus de la hepatitis B y C. No obstante hay problemas sin resolver. Hay que mejorar la vacunación frente a la hepatitis A.

La hepatitis B afecta al 0.7% de la población (mucho mas alta en inmigrantes) pero gran número de personas desconocen que tienen la infección, con el consiguiente riesgo de transmisión, y que podrían ser tratadas evitando la progresión a cirrosis o cáncer de hígado.
En cuanto a la hepatitis C en España esta presente en el 2% de la población. Lo que supone que unas 800.000 personas en España tienen el virus, unas 200.000 diagnosticadas y unas 600.000 sin saberlo. Por su carácter silencioso no se descubre la existencia del virus y la enfermedad hepática a no ser que el paciente se haga el test del virus C (en una donación de sangre o un chequeo).
En España ya se han tomado las medidas preventivas para evitar casos nuevos de hepatitis C, como son la realización del test VHC en las donaciones y el uso de material médico desechable. Pero seguimos atendiendo a gran número de pacientes en los que se detecta de forma muchas veces casual una infección de la que es portador hace años, por lo que se plantea la necesidad de realizar el test de detección de forma universal, para evitar nuevos contagios y ofrecer tratamiento a toda la población infectada.

*Médico, especialista en enfermedades hepáticas.

Levante – 15 de mayo de 2009 – Nota completa

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