Las hepatitis D y E

La hepatitis D únicamente puede ocurrir al mismo tiempo o tiempo después de haber padecido hepatitis B. Si un individuo tiene hepatitis B y no muestra síntomas, o sus síntomas son muy leves, la infección con hepatitis D puede poner a esa persona en riesgo de padecer insuficiencia hepática grave, la cual progresa rápidamente.

La transmisión de la hepatitis D se produce de la misma forma que la hepatitis B, se adquiere por medio de la sangre, saliva, semen, fluidos vaginales de personas contaminadas y por contacto directo con personas enfermas.

Las condiciones higiénicas de las personas y familias son un factor de riesgo muy grande para la transmisión de este virus y en los niños produce una alta tasa de mortalidad.

Para prevenir la hepatitis D, es necesario adoptar conductas sexuales responsables como:

– Utilizar condón en cualquier relación de riesgo, como son múltiples parejas sexuales, relaciones casuales o bajo el influjo de drogas y alcohol.
– No compartir jeringas que hayan sido utilizadas previamente.
– Acudir a establecimientos recomendados por la Secretaría de Salud para la colocación de aretes o la realización de tatuajes y cerciorarse que en cada caso se utilicen agujas nuevas desechables.
– Utilizar guantes y tener en cuenta todas las medidas de protección establecidas para las personas que manipulan sangre o tienen contacto con ella.

Esmas – 24 de febrero de 2009 – Leer la nota completa

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