Las hepatitis B y C afectan a miles de argentinos

No hay campañas que alerten a portadores sanos

Roca, Argentina – “Con los años, uno se da cuenta que la tecnología es muy bienvenida, porque salva vidas. La medicación de muy alta gama también es muy bienvenida porque puede beneficiar concretamente a pacientes. Pero esa es la punta del iceberg: más abajo hay una base muy amplia sobre la que hay que trabajar. Es mucho menos espectacular, se ve mucho menos, pero es un trabajo que da resultados mucho mejores”. La frase resume la preocupación del doctor Adrián Gadano, jefe de Hepatología del hospital Italiano de Buenos Aires, ante la falta de campañas de prevención que alerten a la población sobre los riesgos que implican para la salud las hepatitis b y c, así como ciertos hábitos alimenticios y el elevado consumo de alcohol.

Es que entre el uno y el dos por ciento de la población argentina –entre 400.000 y 800.000 personas– son portadores asintomáticos de hepatitis B o hepatitis C, es decir que tienen el virus pero no lo saben. “No hay un plan o un programa para rescatar a esos pacientes y tratarlos oportunamente. Y hay tratamientos ahora para hacerlo eficazmente”, sostiene.

Gadano formuló la reflexión ante “Río Negro” tras relatar un encuentro con funcionarios encabezados por el subsecretario de Prevención y Control de Riesgos de Salud de la Nación, Gabriel Yedlin, para analizar un programa de prevención para la hepatitis C. Ese mismo día la prensa difundió la utilización exitosa de “Prometeus”, un aparato que cumple las funciones del hígado en pacientes que esperan un trasplante, prolongándole las posibilidades de aguardar el órgano. El paciente fue sometido al tratamiento y, cuando hubo un hígado compatible, trasplantado.

“Mostrábamos eso para decir no queremos que un paciente llegue a esta situación. Hay miles de pacientes ahora en la calle, con enfermedades hepáticas crónicas, con alcohol, con virus, con otros problemas hepáticos no diagnosticados, no alertados, no educados en cuanto a su forma de vida. Y en hepatitis asintomática si uno no educa e informa en relación a qué paciente puede estar infectado, el paciente aparece ya con una cirrosis o una cirrosis descompensada y uno se perdió la oportunidad de tratarlo, cuando era mucho más sencillo, mucho más costo-efectivo tratarlo. Y uno ahí no tiene que usar ni trasplante ni Prometeus” explica.

Y alerta: “Con el alcohol es igual. Estamos viendo problemas a los 30 ó 40 años, pero las consecuencias del alcohol que se consume ahora se van a ver dentro de diez a 20 años”.

Gadano estuvo el fin de semana pasado en Roca, de donde es oriundo, junto con la doctora Alejandra Villamil, médica del equipo de Hepatología del Italiano, como disertantes en un curso sobre actualización en trasplantes.

“Vemos pacientes que vienen a consultarnos por el hígado pero vemos que ese paciente, joven de 20-30 años, va a tener un problema cardiovascular a los 40 ó 50 años. Nadie a esta gente le ha indicado, en el momento en el que hay que indicarle, desde la infancia o la adolescencia, cómo tiene que comer. Porque es una cuestión de comer, hacer ejercicio, etc. Y eso, de 20 pacientes que nosotros vemos, probablemente 19 con esas medidas no los hubiésemos visto”, sostiene Gadano.

“No hay esa educación del Estado. Lo que hay es una presión de lo que tenés que comer. Los chicos comen, los chicos toman alcohol. La cuestión social, la publicidad, las industrias y el marketing nos llevan hacia eso”, destaca.

“Las campañas deberían arrancar desde los Ministerios de Salud y de Educación. Así como yo te digo sida o HIV, vos sabés qué es sida o qué es HIV, sabés que hay una campaña, cómo se contagia, que hay tratamientos eficaces, la gente cómo tiene que cuidarse, etc. Si digo hepatitis c, probablemente sabés que existe, pero nada más. Serían muy importantes un programa de hepatitis virales, de alcoholismo. No se si los hay, por lo menos a nosotros en la especialidad en la que somos efectores permanentes, no vemos que eso esté bien encarado”, dice finalmente el profesional.

Julio Hernández – Diario Rio Negro – octubre 2010 – Nota completa

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