Lanzan una campaña para prevenir el contagio de hepatitis en Mendoza

Como ya lo habíamos anticipado en la agenda de actividades de mayo, mes donde desarrollamos tareas contra las hepatitis virales, la provincia de Mendoza da a conocer sus actividades, sabemos que el trabajo de todos los sectores vinculados puede poner freno a la cadena de trasmisión de las hepatitis B y hepatitis C que tanto daño provocan hoy en Argentina – Redacción Hepatitis 2000

Diario Los Andes – Habrá puestos informativos en todos los hospitales y en el kilómetro cero. El riesgo de no tratar a tiempo esta enfermedad, que afectó a 1,5% de la población en algún momento de su vida.
Los datos son alarmantes a nivel mundial: al menos dos mil millones de personas adultas han contraído hepatitis B y de ellas al menos 350 millones padecen la enfermedad en forma crónica.

Mendoza no es ajena a este panorama, si se tiene en cuenta que, de acuerdo a distintos sondeos realizados por el Programa de Hepatitis Virales del Ministerio de Salud provincial, se estima que la incidencia de la patología (en su tipo C) es de 1,5 por ciento entre la población que en algún momento de su vida estuvo expuesta al contagio.

Al ser ésta una de las principales causas de cáncer de hígado en un 78% se hace urgente profundizar las medidas de prevención. Por eso, a partir de este lunes y durante toda la semana que viene, se realizará una campaña informativa en los principales hospitales públicos locales, donde se podrán ver posters y recibir trípticos hasta el viernes.

Asimismo, hasta el sábado los mendocinos podrán acercarse a un stand que funcionará en pleno kilómetro cero (calle Garibaldi y San Martín de ciudad), para obtener el mismo asesoramiento al alcance de la mano.

Según explicó Carlos Espul, especialista en Bioquímica, virólogo y coordinador del Programa Provincial de Hepatitis Virales, en esta oportunidad el foco estará puesto en dar a conocer “los factores de riesgo que aparecen asociados a las hepatitis virales (de tipo A, B y C) y cuáles son las medidas de prevención más efectivas“.

En tres oportunidades, este programa encabezó estudios en distintos puntos de la provincia, donde se incluyó al menos a 3 mil personas  que en algún momento pudieron haber estado expuestas al virus de la hepatitis C. El 1,5 por ciento tuvo resultado positivo.

Si de crear conciencia en la población se trata, el acento de la campaña también estará en dar a conocer a las embarazadas las acciones que deben seguir en el caso de presentar el virus de la hepatitis B y C para evitar transmitirlo a su bebé.
En este sentido, el método más eficaz consiste en vacunar al recién nacido para ayudarlo a crear los anticuerpos necesarios. Ocurre que el traspaso del virus se produce de modo vertical durante el parto, debido al contacto sanguíneo entre madre e hijo. “Sólo con la vacuna, la transmisión perinatal disminuye en 95 por ciento“, aclaró Espul.

Por eso, el Hospital Luis Lagomaggiore -la maternidad más importante de la provincia- será el centro fundamental donde se efectuarán las tareas de prevención. También están incluidos los hospitales Central, Perrupato, Paroissien, Scaravelli y Schestakow. En cada uno de ellos, los pacientes y sus familiares se encontrarán con un puesto destinado en forma exclusiva para este fin.

A diferencia de la Hepatitis A, los virus B y C se vuelven crónicos y, según cada caso, sus síntomas pueden aparecer en el paciente -que se vuelve portador de la enfermedad- de modo inespecífico. Una vez detectada la presencia del agente en el organismo, es posible realizar un tratamiento antiviral específico y aplicar el tratamiento adecuado para lograr un estado de salud óptimo.

Si esto no sucede, la enfermedad puede ocasionar serios trastornos y producir carcinoma hepático. Los síntomas pueden variar desde decaimiento hasta dolores articulares. Pero también es posible que se desencadene un cuadro fulminante. “El final de una hepatitis crónica puede ser un considerable deterioro del hígado o bien un cáncer“, detalló el especialista.

Para la hepatitis C no existe una  vacuna por ahora, pero sí la hay para los tipos A y B. En el caso de la hepatitis A la principal fuente de contagio es la materia fecal. De allí la importancia del lavado frecuente de manos con abundante agua y jabón, aunque la transmisión del virus también puede producirse al ingerir alimentos contaminados.

Por su parte, en los tipos B y C, el traspaso de la patología se produce a través de la sangre, el semen y las secreciones vaginales debido a la diseminación del virus en el organismo de la persona. Si bien la saliva puede contener el agente, su concentración debe ser muy elevada de persona a persona para que se genere el contagio por esta vía.

“Tomar mate o besar no son motivos de contagio, pero sí es importante que si alguien de la familia ha contraído el virus, el resto de los integrantes se vacune“, concluyó Espul.

Hay que destacar que en la actualidad, la detección de la hepatitis es un aspecto excluyente en los bancos de sangre de todos los hospitales. Por eso quienes debieron ser transfundidos antes de esta fecha presentan un riesgo potencial de haber adquirido el virus. A este factor asociado se suma, entre otros, el haberse efectuado tatuajes y pearcing sin las condiciones de asepsia necesarias.

Zulema Usach – Diario Los Andes – 15 de mayo 2010 – nota completa

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