La visión de la hepatitis B en inmigrantes según periódico de Tenerife

La hepatitis B es la patología infecciosa más frecuente entre los inmigrantes

Esta enfermedad se caracteriza por la infección de un virus que causa la inflamación del hígado, alterando su función y que suele desaparecer en seis meses. Se trasmite por vía sanguínea y otros fluidos corporales, por lo que no supone un riesgo para la población del Archipiélago.

El 22 por ciento de los inmigrantes del Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Hoya Fría, en Tenerife, padece hepatitis B, lo que convierte esta patología -provocada por la infección de un virus y que se transmite vía sanguínea o de otros fluidos corporales- en la más frecuente entre los internos.

Según se desprende de un informe al que ha tenido acceso EL DÍA, de las 2.862 analíticas que se han realizado desde finales del mes de abril a los inmigrantes trasladados a este centro, 633 resultaron tener hepatitis B; 35 (1,2%), hepatitis C; 16, (0,56%) VIH-sida, y 31 (1%), sífilis.

Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Canarias explicaron a este periódico que cuando llega un grupo de inmigrantes a uno de los CIE de las Islas se les hace un control médico completo. “Cumpliendo una orden del Ministerio del Interior, se hace un estricto control sanitario de todas las personas que llegan al Archipiélago de forma irregular a bordo de un cayuco o una patera”, aseguraron las mismas fuentes, a la vez que precisaron que, aunque todavía no se ha dado esta circunstancia, los recién llegados pueden oponerse a que se les hagan los análisis.

Así, un laboratorio externo realiza las extracciones de sangre a los inmigrantes, las analiza y remite al centro los resultados. De esta forma, los facultativos de cada CIE pueden confirmar su diagnóstico o detectar patologías de las que no se habían percatado y, en los casos en que sea necesario, prescribir el tratamiento adecuado. En cuanto a las personas a las que se les detecta el virus del sida, desde la Subdelegación del Gobierno se aseguró que éstas siguen una vida completamente normal durante los 40 días que están internados, aunque sí se mantienen las medidas de precaución necesarias para evitar contagios. Para aquellos con hepatitis B, los facultativos suelen recomendar su aislamiento para evitar también el contagio, medida que no se suele adoptar con los enfermos de hepatitis C.

Una vez fuera del centro

Una vez que se cumple el plazo legal en el que los inmigrantes pueden permanecer en el centro, éstos abandonan el recinto, además de con la medicación que han estado tomando para su enfermedad, con una copia de su informe médico. No obstante, en algunos casos, y siempre que el grave estado de salud del inmigrante lo recomienda, se ha pedido autorización al juez para que los pacientes puedan seguir su tratamiento en las Islas, circunstancia que -según la Subdelegación del Gobierno- sólo se ha producido una vez hace unos dos años y que ha permitido que éstos fueran trasladados a un centro de la Cruz Roja.

En cuanto a la salud del personal de los centros de retención, la Subdelegación explicó que éstos son vacunados contra la hepatitis B y A, lo que les hace inmunes; asimismo, siguen los protocolos establecidos para evitar contactos de riesgo. También para prevenir otro tipo de enfermedades en los CIE se controla con mucho cuidado la limpieza, tanto de las instalaciones, como de sus moradores. Por último, desde la Subdelegación del Gobierno se subrayó que estas personas no suponen, “en ningún caso”, un riesgo para la población de las Islas y que los inmigrantes padecen las mismas enfermedades, y en proporciones muy similares, a las que sufren los canarios. “Son personas fuertes que aguantan una travesía en alta mar y que no llegan enfermos a las Islas”, concluyeron.

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