La imagen puede sustituir a algunas biopsias hepáticas

Las nuevas técnicas son eficaces en primeras fases de la enfermedad

hepatitis-c-cirrosis-hepatica Según se ha señalado en la XXI Conferencia de la Asociación Asia Pacífico para el Estudio del Hígado, celebrada en Bangkok (Tailandia), las técnicas no invasivas de imagen podrían desbancar a las biopsias hepáticas, aunque por ahora sólo son eficaces en primeras fases.

Clara Simón Vázquez – Bangkok – El análisis patológico de las biopsias hepáticas sigue siendo esencial para el diagnóstico y tratamiento de las hepatitis crónicas. No obstante, en los últimos años han proliferado diversas técnicas no invasivas para la determinación de los estados de la fibrosis, "pero sólo son eficaces en la determinación de las primeras fases de la enfermedad", ha explicado Neil Theise, del Centro Médico Beth Israel, en Nueva York, durante su intervención en la XXI Conferencia de la Asociación Asia Pacífico para el Estudio del Hígado, que se ha celebrado en Bangkok.

Hemocromatosis
El proceso de progresión fibrótica tiene que considerarse desde el punto de vista de la patología descriptiva, donde es necesario valorar los pros y contras. El hepatólogo ha recordado que tanto los clínicos como los patólogos tienen que revisar estos métodos y valorar otros aspectos como la enfermedad de hígado graso y la hemocromatosis. Además, se deben considerar los indicadores de riesgo de progresión maligna.

En esta línea, Woo S. Wong, del Departamento de Medicina de la Universidad China de Hong Kong, ha manifestado que los hepatólogos necesitan analizar todos los días la fibrosis hepática para conocer el pronóstico de sus pacientes. Normalmente, ésta se analiza mediante una biopsia, "pero es una técnica invasiva y no se puede llevar a cabo en todos los pacientes". Los estudios más recientes apuntan hacia diversos biomarcadores, "que se podrán convertir en una buena opción para el estudio de la fibrosis".

Uno de los que más interés ha suscitado es el índice de plaquetasa aminotransferasa aspartato, que se puede efectuar en la clínica diaria. A éste hay que añadir algún otro, que no es tan sencillo de determinar, pero que ofrece información importante para conocer el grado de fibrinogénesis y fibrinólisis que no se hacen de forma rutinaria. Las técnicas de imagen también han irrumpido con fuerza en el estudio de la fibrosis, ya que la TC y la RM pueden detectar cirrosis cuando el hígado está reducido o cuando hay signos de hipertensión portal. Dichas técnicas son insensibles para la fibrosis y la cirrosis en sus primeras fases. 

Elastografía por Fibroscan

El último método en incorporarse al estudio del hígado ha sido la elastografía por fibroscan. "Utilizando tecnología Doppler para medir la velocidad de las ondas del parénquima hepático se puede medir la rigidez del hígado". Esta técnica se ha podido validar en diferentes enfermedades hepáticas, como en las hepatitis virales y en hígado graso.

No obstante, Woo S. Wong, de la Universidad China de Hong Kong, ha recordado que una de las limitaciones es la obesidad, puesto que hay problemas para recoger las ondas del parénquima hepático. Para intentar resolver este inconveniente, "se está empezando a utilizar la elastografía con resonancia magnética, un nuevo método para analizar la rigidez hepática en los obesos, puesto que parece ser que el aumento de peso no es un problema para obtener las mediciones adecuadas. Habrá que ver qué pasa en futuros estudios".

Diario Médico – febrero 28 de 2011 – nota completa

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