La historia clínica en enfermedades estigmatizadas

Los pacientes pueden vetar datos de su historial, advierten los médicos

La Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria pone de manifiesto que los principales problemas se dan en las enfermedades ‘estigmatizadas’

Probablemente a ningún enfermo de hipertensión se le ocurra indicarle a su médico que no desea que su patología figure en su historial clínico, pero no todas las enfermedades tienen la misma consideración social. ¿Y si un enfermo de sida pretende vetar que los datos referidos a esa patología aparezcan en su expediente? ¿Y si plantea lo mismo un enfermo mental?

Los afiliados a la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFYC), que estos días celebran en Granada su XVIII congreso, dedicaron ayer a este asunto una mesa redonda que concitó especial interés y atención por parte de los asistentes, ya que este tema, aunque aparentemente esté bien resuelto, genera a menudo controversias.

Nadie pone en duda que los médicos, desde los albores de la historia de su profesión, están obligados a no aportar datos referidos a la salud de los enfermos en virtud del llamado secreto médico. Algo así como lo que les ocurre a los sacerdotes.

Pero esta obligación ha ido evolucionando con el paso del tiempo, de tal modo que ese secreto pasó a ser algo más que una obligación del médico para convertirse en un derecho del paciente, es decir, en un derecho ciudadano.

Más recientemente, este concepto ha dado un nuevo salto, por lo que ahora se habla de ‘confidencialidad’, asociada al derecho a la intimidad de las personas. Tal derecho engloba áreas como la tendencia sexual o la religión, y también, la confidencialidad respecto al estado de salud.

Algunas dudas

El congreso de la SAMFYC dedicó ayer especial atención a este asunto, y aunque la legislación sobre la materia parece clara, la práctica clínica cotidiana genera dudas a los profesionales, pues el tema roza con la bioética. Uno de los interrogantes es: ¿tiene el paciente derecho a la cancelación de los datos de su historial médico o al veto de aquellas referencias que considere que le perjudican?

Aunque el debate parece estar abierto, los asistentes al congreso concluyeron que los enfermos gozan de derecho de veto a ciertos datos de su historial que, según su criterio, puedan ir en su contra. Como ejemplos, valen los casos citados anteriormente: una enfermedad mental o ser seropositivo.
Los miembros de la SAMFYC indicaron que estos problemas solo suelen darse en aquellas patologías que todavía son objeto de un cierto estigma y que de algún modo puede afectar al prestigio social de la persona en cuestión.

Los médicos apostaron, no obstante, no por no incluir estos datos en los historiales, sino por restringir el acceso a ellos a personas que no estén directamente relacionadas con los tratamientos que pueda recibir el paciente. Es decir, estos datos deberían constar en el expediente pero estar bloqueados y sólo disponibles para determinados miembros del sistema sanitario.

Cancelación

Hay otras dudas respecto a la confidencialidad. Por ejemplo: ¿tiene derecho el paciente a que algunos datos que constan en su historia clínica sean eliminados por haber cancelado?

La respuesta de los especialistas que estaban en la mesa -en este caso, Margarita Iraburu, médica internista, máster en Bioética y experta en problemas de confidencialidad y secreto médico- es que habría que estudiar caso a caso. Concluyeron que, en general, los datos deben quedar cancelados pasado un tiempo de cinco años desde que se originaron y siempre que sea pertinente. Es el supuesto, apuntaron, de un embarazo ocurrido por rotura de un preservativo: no tiene sentido mantenerlo indefinidamente en el historial.

Ideal – RAFA LÓPEZ – Junio de 2008 – link nota

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