Japón, cuna de los trasplantes de hígado de donante vivo

bandera-de-japonEspaña – Muchos de los cirujanos españoles que practican este tipo de intervención, han viajado al país nipón para aprender la técnica. El trasplante de hígado de donante vivo es una cirugía poco frecuente en España. Hay que tener en cuenta que de los 1.137 trasplantes hepáticos que se llevaron a cabo en territorio español en 2011, sólo 28 se hicieron a través de este tipo de donación (el resto se efectuaron con donantes por muerte encefálica). La gran cantidad de donaciones de personas fallecidas, así como el hecho de intentar evitar la cirugía a una persona sana, estarían detrás de esta casuística tan pequeña.

En Japón, sin embargo, casi el 100% de trasplantes de hígado que se realizan se hacen a través de donantes vivos. Esto se debe a las peculiares características culturales de este país, donde no se admite la muerte cerebral como indicativa del fallecimiento del individuo. Es por ello que, en caso de trasplante, siempre recurren a donante vivo. De ahí que sean un referente mundial en este tipo de cirugía.

“El trasplante de hígado de donante vivo es un fenómeno muy oriental. Se da en países como Japón, más recientemente también en Corea. Es donde hay más casuística del mundo. La muerte encefálica no es reconocida y, como consecuencia, la donación de cadáveres no existe, o está limitadísima“, explica a La Vanguardia.com Rafael Matesanz, médico y director de la Organización Nacional de Trasplantes.

“Estos países han desarrollado muchísimo la donación de vivo por ese motivo, incluso las técnicas que se están utilizando en la actualidad han sido perfeccionadas por cirujanos japoneses. Prácticamente, la mayoría de cirujanos españoles que están haciendo trasplante hepático de donante vivo han ido a aprender a Japón“, añade.

La gran regeneración del hígado, la clave para el trasplante en vida
Este tipo de intervención puede efectuarse a través de donante vivo gracias a la gran capacidad de regeneración que tiene el hígado del ser humano. “Se trasplanta una parte del órgano bastante grande y éste se regenera. En cuanto al volumen, parece un hígado normal, lo que pasa es que anatómicamente no es lo mismo, pero funcionalmente es como uno normal al cabo de unos meses“, relata Ramón Charco, jefe del Servicio de Cirugía HBP y Trasplante del Hospital Universitari Vall d’Hebron.

El trasplante de hígado de donante vivo es más frecuente en niños que en adultos. De los 28 que se efectuaron en 2011, en 22 el receptor fue un niño. “En este caso se dona el lóbulo izquierdo, la parte pequeña, fina, del hígado. En el caso de los niños está muy indicado y se utiliza mucho la donación de vivo, del padre o de la madre“, relata Matesanz.

“En cambio, la donación de adulto a adulto, ya implica donar el lóbulo derecho, o sea, mucha más hígado. Cuanto más peso, más masa muscular, más hay que trasplantar. Y esto conlleva más riesgos“, agrega.

Ventajas y desventajas de la donación en vivo
Una de las ventajas a tener en cuenta en esta tipología de trasplante es bastante obvia: no depender de una lista de espera (el tiempo de espera, de media, son unos cuatro meses). “Una persona que es trasplantada gracias a un donante cadáver está dentro de una lista de espera. Y le tocará cuando le toque. En el caso de un donante vivo, no funciona así. No hay lista. Tú le das un trozo de tu hígado, por ejemplo, a tu mujer. No vas a través de una lista de espera jerarquizada por gravedad“, recuerda el director de la Organització Catalana de Trasplantaments, Pere Àngel Montserrat.

Otra ventaja de este tipo de trasplante es que la intervención se puede programar. “Estudias al donante, haces ecografías, análisis“¦ y cuando éste ha pasado todas las fases, programas la cirugía para un día concreto a una determinada hora. Todo está programado y todo el mundo está descansado“, señala el doctor Charco. “El problema en trasplante de donante por muerte encefálica es que no tienes ningún tipo de programación, es al momento. Seguramente, operarás de madrugada, y siempre es mejor tener una cierta programación y estar más descansados“, añade.

Poner en riesgo la vida de una persona sana (el donante) es, sin duda, uno de los inconvenientes más destacables de esta modalidad de trasplante. Se calcula una mortalidad del donante de aproximadamente un 0,2% en el caso de que el receptor sea un niño (el trozo de hígado a trasplantar es menor). En adultos, ésta alcanza el 0,5%. Hace 10 años, se estimaba que el dato estaba alrededor del 1%. “Hay quien dice también que todos estos datos son infra estimaciones porque las desgracias se publican poco, sobre todo en países como Japón, China o Corea. No en Estados Unidos o Europa“, alerta el doctor Matesanz.

También están las complicaciones postoperatorias. “Para el donante se calcula que hay entre un 10 y un 15%. Las complicaciones pueden ser de todo tipo. Puede haber riesgo de sangrados, de infección, riesgos de vesícula, se pueden producir a veces fístulas de vías biliares“¦ Puede haber todo tipo de complicaciones quirúrgicas. La mayoría no son graves, pero son incidencias que retrasan el postoperatorio y aumentan el tiempo de ingreso del donante“, esgrime Rafael Matesanz.

El pulmón, así como el hígado, es otro de los órganos que presenta bastantes dificultades en un trasplante de donante vivo (a diferencia, por ejemplo, del riñón, en el que el índice de mortalidad del donante es del 3 por 10.000). “Se hace en niños pequeños con fibrosis quística“, puntualiza Matesanz. “El padre le dona un lóbulo y la madre otro. Pero esto supone dos donantes vivos con una mortalidad de los donantes muy importante, tanto es así que se trata de una técnica que no ha prosperado. Es una técnica que se considera experimental, que apenas se hace en dos o tres centros en todo el mundo, y que en España no se hace“.

“Es una especie de escala de grises: desde el riñón, que es el más sencillo con diferencia, pasando por el hígado, que ocupa una parte media, para acabar en el pulmón, que es el más complicado y el que tiene riesgos más importantes para el donante“, sentencia Matesanz.

Requisitos
Para ser donante vivo hay que cumplir, esencialmente, diversas premisas médicas y éticas. Desde el punto de vista médico, a parte de ser compatible en grupo sanguíneo, el donante no puede tener, obviamente, ninguna enfermedad que pueda pasar al receptor. Tampoco puede padecer ninguna patología que pueda verse agravada por la intervención quirúrgica que conlleva la donación en sí (que no sea diabético, hipertenso, etc.).

Desde el punto de vista legal y ético, tiene que pasar por el comité ético del hospital para descartar que no haya ningún tipo, primero, de transacción económica y, segundo, de coacción. Cuando donante y receptor no son familiares, puede haber la sospecha de algún tipo de transacción económica, o en especie, en la donación. En el plano familiar, lo que se pretende descartar es una posible coacción. Se intenta evitar que una persona sea presionada por su círculo más cercano para donar un órgano a un pariente.

“También están las situaciones personales, familiares“, recuerda Matesanz. “Hay que informar muy claramente, y eso lo tiene que valorar y supervisar el comité ético, de todas las complicaciones que acarrea un trasplante de hígado. No se puede ir al quirófano pensando que todo será un camino de rosas. Hay que decir que sí, que merece la pena, pero que evidentemente tiene que saber que existe un riesgo, como todo acto médico y como toda intervención quirúrgica. Luego ya es el propio donante el que tiene que valorar cuál es su situación familiar, económica, y todo este tipo de cosas“.

Hay que tener en cuenta que esta tutela legal no está implantada en todos los países, no es algo que sea universal. La ley española sí que lo dictamina. Donante, receptor y equipo médico (así como el delegado del hospital) deben comparecer ante un juez. Lo que trata de dirimir el magistrado es que no haya habido ningún tipo de coacción y/o beneficio económico. En general, lo que hace el juez es verificar el informe del comité ético. “Es una cautela muy positiva. En los foros internacionales, cuando lo comento, hay quien se extraña. Pero creo que ha sido muy positivo en España. Cuando uno se tiene que ir a explicar delante de terceros, delante de un juez, en general eso es una barrera muy buena para evitar cualquier tipo de comercialización. Desde luego, ha dado muy buenos resultados“, argumenta el doctor Matesanz.

Es recomendable, pero con matices
A pesar de los riesgos que acarrea el trasplante de donante vivo, todo parece indicar que la casuística en este tipo de cirugía irá a más en los próximos años. “Cuando un paciente se debe esperar más de la cuenta empeora su estado general. Es decir, tiene muchas ventajas el trasplantarse pronto, a parte de que la demanda es superior a la oferta. Es en este sentido que el trasplante de donante vivo está totalmente justificado y debe ser potenciado. Pero hay que hacer una valoración coste/beneficio. No es agradable ni para el cirujano, ni para la familia“¦ es una cirugía seria“, esgrime Rafael Matesanz.

“Cuando nosotros cogemos el hígado de un donante cadáver, pues se trata de un órgano de una persona que ha hecho su vida. Aunque el hígado esté sano, igual hablamos de un órgano de una persona que tenía 60 o 70 años. Se analiza para que sea compatible y no haya ningún problema, pero hay que tener en cuenta que estamos trasplantando el órgano de un donante cadáver“, puntualiza el director de la Organització Catalana de Trasplantaments, Pere Àngel Montserrat.

Eso sí, el hecho de practicar una intervención a una persona sana, sigue siendo un handicap muy a tener en cuenta para los profesionales que realizan este tipo de trasplantes. Frente a la posibilidad de un trasplante de donante por muerte encefálica o uno de donante vivo (ambos presentan las mismas probabilidades de rechazo para el receptor) el doctor Ramón Charco lo tiene claro: “Cuando tú lo sopesas, no hay color, porque todo el riesgo que conlleva una cirugía en una persona sana te la ahorras“.

En La Vanguardia – marzo 2012 – Nota completa

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