Hepatitis E

Una visión sobre la hepatitis E durante el 2004

La infección producida por el virus de la hepatitis E presenta signos similares a las demás hepatitis virales

El virus de la hepatitis E se identificó como unas de las mayores epidemias de un patógeno que se transmite por el agua y que produjo un brote de hepatitis en Asia. Ahora, la atención se centra en algunas regiones de Sudán y de Iraq y una vez más el agua es el vehículo implicado en su transmisión.

Entre mayo y agosto de este año se han registrado más de 4.000 casos de hepatitis E en la región del Gran Darfur, en Sudán, donde existe un conflicto interno en el que está implicado cerca del 15 por ciento de la población. Suzanne Emerson y Robert Purcell, del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y Alérgicas de Estados Unidos, en Bethesda, hacen una revisión de la aparición del virus de la hepatitis E en el último número de The New England Journal of Medicine.

No existe tratamiento ni vacuna para la hepatitis E, aunque están en marcha unos ensayos con una vacuna recombinante en Nepal. El diagnóstico requiere amplificación del genoma viral en suero y en heces durante la fase aguda de la enfermedad y la detección de anticuerpos específicos durante la fase de convalecencia, pero parte de los test diagnósticos no están disponibles en todos los países.

Los pacientes con hepatitis E presentan signos similares a las demás hepatitis virales, como ictericia, anorexia, hepatomegalia, dolor abdominal, náuseas, vómitos y fiebre. El periodo de incubación varía entre las 3 y las 8 semanas, aunque la ictericia puede persistir durante varias semanas. Aunque no se suele cronificar, la recuperación total es complicada y la tasa de mortalidad se sitúa entre el 0,5 y el 4 por ciento en la población general y, por razones desconocidas, el 20 por ciento entre las gestantes.

El virus de la hepatitis E es probablemente el patógeno oportunista mejor descrito. Tanto el virus como la enfermedad pueden aparecer en cualquier lugar, pero la frecuencia varía entre las distintas regiones.

Vías de transmisión
La idea de que la hepatitis E es una enfermedad zoonótica, que puede adquirirse a través de los animales, es cada vez más aceptada por la comunidad científica. De hecho, casos recientes de hepatitis E en Japón se han asociado con la ingesta de carne e hígado porcino que no se habían cocinado adecuadamente. Por eso, hay que buscar otras formas de transmisión del virus.

Las cepas que causan los casos esporádicos de hepatitis E en la gran mayoría de los países en vías de desarrollo tienen la potencialidad de causar epidemias cuando las infraestructuras propias del país se rompen, como es el caso de Sudán y de Iraq. Una teoría es que las cepas, si se presentan en los países occidentales, tienen el mismo potencial, o que como la estructura sanitaria es mejor, se pueden prevenir con mayor facilidad los brotes.

Fuente : Recortes de Prensa – Diario Medico – España

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