Hepatitis c en Argentina 2006

Hoy somos 800.000 personas afectadas y nuestras familias los que estamos esperando una acción del Gobierno.

 

No hay más argumentos para no realizar un Plan Nacional de Hepatitis, no se puede permitir que falte medicación, que corten los tratamientos, que cambien la medicación, que no haya reactivos ni aparatología para realizar algo tan básico como el genotipo antes de decidir comenzar un tratamiento, que no hagan campañas de detección, que no informen como corresponde a los grupos en riesgo…, no hay más argumentos para justificar el cruzarse de brazos frente al problema.

Nuestra lucha contra el HCV comienza en el año 2000, época en que casi no se conocía esta “nueva enfermedad” (aunque ya hacía 10 años que la hepatitis no A no B o hepatitis postransfusional se había reconocido como hepatitis C), no se veía a las personas afectadas por el HCV, si no sen ven no existen“¦ parecía un gesto macabro de las autoridades de Salud, con esto dormían tranquilos, con esto nos despedían de sus despachos cuando pedíamos una solución urgente ante el deterioro de la salud de cantidad de afectados.

El Gobierno y las autoridades de Salud jamás quisieron realizar detección de HCV, ésta fue la única manera de hacer silenciosa a la hepatitis C, pero la realidad sale a la luz como era de esperarse.
Luego de una dura lucha de algunos sectores relacionados con la salud (personas afectadas y familiares, médicos, directores de hospitales, organizaciones, fundaciones, etc.) las salas de espera de los servicios de hepatología comienzan a llenarse de personas viviendo con hepatitis C o coinfección HCV- HIV.

Que haya detección por información temprana de la sociedad, iniciativa de los médicos y hospitales, no significa que una vez detectado el HCV la persona portadora consiga la atención adecuada, medicación, tratamientos y todo lo que necesita para poder curarse, estabilizar su salud y no sufrir las serias consecuencias.

Basta con ver la Sala 4 del Hospital Muñiz o el 4º piso del Hospital de Clínicas, de la ciudad de Buenos Aires, o el servicio de Gastroenterología del Hospital Interzonal, de Mar del Plata, San Martín, de La Plata, y así en cada hospital público.
Ante esta demanda el Estado responde a medias en algunos casos, en otros no responde, y en definitiva sigue ausente de esta epidemia que ya afecta a cerca del 2% de la población argentina.

Al estar el HCV a la vista dirigimos nuestra tarea nuevamente hacia las autoridades, ya no tenemos que “llevar pruebas” (situación vergonzosa), ahora el problema los invade y sus propias estadísticas los obligan a actuar.
Pedimos una audiencia con el Lic. Claudio Mate, ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, ya que necesitamos soluciones urgentes para esta grave problemática en la que vivimos los afectados de hepatitis C y quienes están coinfectados.

La situación en el resto del país es realmente muy dura, y en la provincia de Buenos Aires el oro brilla sólo en los lugares que están más a la vista, el resto de la provincia está en las mismas condiciones que el interior del país.
Hay que ver la situación en toda la costa atlántica, en la inmensa zona ganadera o en el gran Buenos Aires, por ejemplo.

Queremos que el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires actúe en forma urgente y que respete nuestro derecho a la salud, derecho que hoy se cumple muy parcialmente en algunos casos y el resto quedamos sin él, situación que hace que el HCV avance y cause cirrosis, cáncer hepático y muerte. No hay nada que agregar a esta nota si entendemos que hablamos en muchos casos de vida o muerte.

Hemos solicitado audiencia con el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, exigiremos soluciones, no permitiremos que no actúen ni que actúen a medias, ya no hay lugar para charlas políticas, sólo para soluciones que salven vidas.

Avisaremos a la opinión pública nuestras acciones y el resultado de éstas como lo hacemos siempre. Así también convocamos a todos los sectores de la sociedad, involucrados directa o indirectamente en la grave problemática que vivimos las personas con hepatitis C y en general a toda la población que desconoce esta grave enfermedad a realizar acciones que eviten que la hepatitis C continúe extendiéndose por la falta de información y prevención y, fundamentalmente, por la falta de un adecuada organización y control por parte de las autoridades de Salud nacionales y provinciales. 

Eduardo Pérez Pegué
María Eugenia de Feo
Hepatitis C 2000

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