Estudio económico.Tratar la Hepatitis C

Tratar la hepatitis C ¿constituye un valor agregado para la sociedad?
Considerando su precio exorbitante, ¿constituye el tratamiento contra la hepatitis C un valor agregado?
Un estudio reciente sobre economía y salud de Estados Unidos arroja luz sobre si vale la pena el gasto en el tratamiento de enfermedades hepáticas graves provocadas por la hepatitis C

¿Cuál opción es verdadera?
1.Tratar el virus de la hepatitis C (HCV) es extremadamente caro.
2.El tratar la hepatitis C constituye un valor agregado para la sociedad.
3.Todas las anteriores.

De hecho, tanto la opción 1) como así también la opción 2) son verdaderas, de acuerdo a un nuevo análisis publicado en Hepatitis Virales. El estudio se sustenta en modelos matemáticos para determinar el impacto en la economía de tratar a todos los residentes norteamericanos con genotipo 1 para hepatitis C, un subconjunto que equivale a las tres cuartas partes de la población nacional con esta enfermedad. A pesar del exorbitante precio, la sociedad en conjunto se beneficiaría económicamente de tal amplia erradicación del virus, gracias en gran parte al evitarse gastos médicos relacionados a la variedad de enfermedades hepáticas graves derivadas del HCV.

Dicho análisis, sin embargo, no especifica de qué manera las fuentes individuales de cobertura médica, como por ejemplo Medicaid o coberturas privadas, podrán mantenerse ahorrando a largo plazo mientras se hacen cargo del tratamiento de las personas afectadas con hepatitis C al día de hoy. Tal evaluación es difícil de hacer porque los ahorros asociados al pago del tratamiento de un individuo con hepatitis C son evidentes muy a largo plazo, al punto tal que un individuo curado del virus podrá terminar con un tipo de cobertura diferente. Por ejemplo, alguien que tenga Medicaid y llegue a la edad de 65 años deberá cambiarse a Medicare.

En lugar de esto, el nuevo estudio se enfoca en un análisis económico más amplio, comparando sobre todo costos de tratamiento con el dinero eventualmente ahorrado sin tener en cuenta quien exactamente lo ahorra, así como también teniendo en cuenta qué sumas se considerarían razonables para gastar en alargar y mejorar la calidad de vida.
Los seis autores de este paper abogan por una política nacional sobre el cuidado y el tratamiento de la hepatitis C, algo en sintonía con la Estrategia Nacional VIH/SIDA de la era Obama. Tal política propiciaría las inversiones en el diagnóstico, cuidado y tratamiento de las personas viviendo con hepatitis C.

“Es mejor tener una política nacional que tome en consideración lo que es bueno para la sociedad a largo plazo”, dice el autor principal del paper Zobair M. Younossi, MD, MPH, titular del departamento de medicina del Hospital Inova Fairfax y vicepresidente de investigación del Sistema de Salud Inova en Falls Church, Virginia.

“Masticando” los números:
El gasto médico en el cuidado de pacientes con hepatitis C en los Estados Unidos se estima en 4.3 a 8.3 billones de dólares por año. Dos tercios se destinan al tratamiento de cirrosis y un sexto al cáncer de hígado. Curar la hepatitis C, especialmente en individuos con menor daño hepático, puede ayudar a prevenir estas formas más severas de enfermedades hepáticas. Más aún, la hepatitis C no solamente daña el hígado, sino que también está asociada a otras condiciones de daño a la salud igualmente costosas, tales como enfermedades renales. El virus también puede hacer bajar la productividad laboral, asestando a la economía otro golpe.

Los autores del paper Hepatitis Virales estimaron que hay 1.52 millones de personas viviendo con genotipo 1 para la hepatitis C. Por lo tanto asumieron que todos esos individuos serían tratados con uno de los dos regímenes de drogas por vía oral: Harvoni (ledipasvir/sofosbuvir) o Viekira Pak (ombistavir/paritaprevir/ritonavir; dasabuvir), con o sin ribavirina – a un costo promedio estimado de 89.477 dólares por persona. Compararon esos costos con el tratamiento de la población con genotipo 1 usando regímenes más antiguos y menos efectivos (conocidos como terapias triples de segunda generación) Sovaldi (sofosbuvir) u Olysio (simeprevir) más interferón y ribavirina, que cuestan en promedio 90.292 dólares por persona.

Los investigadores también han tenido en cuenta el efecto del tratamiento de la hepatitis C en años de vida ajustados por calidad (en inglés QALYs). Un QALY es un año de vida adicional pasado con perfecta salud. Si la salud se ve afectada, ese año de vida equivale a menos de 1 QALY en proporción a la calidad de la salud de la persona. Por ejemplo, si un tratamiento agrega dos años más de vida durante los cuales la salud de una persona está al 60% del ideal, se considera que el tratamiento ha agregado 1.2 QALYs.
Los economistas toman en cuenta un concepto conocido como “voluntad de pago” cuando analizan cuánto dinero una entidad tal como una aseguradora privada está dispuesta a gastar para alcanzar 1 QALY adicional en beneficio del paciente. Para los fines de este análisis, los autores del estudio utilizaron una suma bastante conservadora en el orden de los 50.000 dólares.

Los tratamientos de drogas por vía oral y los de segunda generación llevan a un promedio adicional de 3.17 y 2.18 QALYs, respectivamente, y un costo respectivo de 96.166 y 116.765 dólares por cura.
Al considerar tanto los beneficios económicos de los QALYs adicionales, así como también el ahorro asociado a los costos de los tratamientos de por vida reducidos relacionados a la hepatitis C, los investigadores descubrieron que el valor societario de una cura era de 197.574 dólares para los regímenes por vía oral y de 122.580 dólares para los tratamientos de segunda generación. Para los pacientes con hepatitis C y cirrosis, las respectivas figuras eran incluso mayores: 227.534 y 125.908 dólares.

Por todo lo dicho, los autores del estudio estimaron que si la sociedad invirtiera respectivamente 128 y 109 billones de dólares para cubrir los costos de tratar la hepatitis C con regímenes de drogas por vía oral y de segunda generación, se lograría un ahorro respectivo de 299 y 185 billones de dólares a lo largo del tiempo. Incrementar la figura de la voluntad de pago de 50.000 dólares a una suma que los autores consideran “más razonable” de 150.000 dólares – una cantidad que tiende a ser más aplicable a los modelos económicos basados en Estados Unidos – elevaría el beneficio a toda la sociedad de curar a todos los que tengan genotipo 1 con regímenes de drogas por vía oral a más de 780 billones de dólares.

Estos cálculos probablemente subestimen el impacto económico positivo de curar la hepatitis C porque no han tenido en cuenta los ahorros relacionados a los problemas de salud derivados de la hepatitis C por fuera de las enfermedades hepáticas; otros investigadores han estimado que tales efectos le cuestan al sistema de cuidado de la salud más de 2 billones al año. El paper tampoco considera el impacto económico del incremento en la actividad productiva luego de que los individuos han sido curados del virus; otros académicos han descubierto que una baja en la productividad relacionada al virus drena 7 billones de dólares anuales de la económica y que el curar la hepatitis C podría resultar en un aumento anual de 2.7 billones de dólares.

Younossi es optimista en que los beneficios económicos resaltados por él y sus colegas en el paper probablemente sólo se incrementarán con la introducción de nuevos tratamientos para la hepatitis C en los próximos años.

“Creo que lo que va a pasar es que haya presión del mercado en términos de competencia – los precios negociados para estas drogas van a bajar”, dice Younossi. “Con lo cual los beneficios derivados de este modelo serán incluso mayores. Porque el costo del tratamiento va a ser más bajo, y la eficacia va a ser la misma o incluso mayor.”

El costo de tratamientos aparte, haciendo que los pacientes entren en el consultorio del médico para recibir una receta para medicación contra la hepatitis C continúa siendo un camino cuesta arriba.

“Ahora el desafío es identificar a los pacientes”, dice Younossi. “Todavía tenemos un gran número de pacientes ahí afuera a los que no se escanea, identifica ni se les brinda cuidado.”

Edición: Hepatitis 2000

Fuente: hepmag

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