Estamos preparando a mi hija para decirle que tiene el virus

Lourdes estaba embarazada de su hija número cinco cuando se enteró de que portaba el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Pero no fue por esto que se enteró sino por el examen que le hicieron a su hija anterior, que en ese momento tenía un año y medio de vida. La niña presentaba problemas pulmonares constantes y los médicos recomendaron hacerle un examen de detección del virus, el cual finalmente dio positivo.

Acto seguido, Lourdes también debió hacerse el test y, como era de esperar, ella también era seropositiva. En ese momento la mujer comenzó a buscar la punta del ovillo. "No lo podía creer, no podía pasarme eso a mí. Yo había salido de mi casa para casarme, no había motivo para que estuviera infectada", recordó la mujer.

Ella sabía que su marido era adicto a las drogas pero nunca creyó que se inyectara. También sabía que él le era infiel, pero nunca pensó que tuviera VIH. "Fui como muchas de las personas que ignoran sobre el tema. El sabía de su enfermedad y nunca me había dicho nada. Estábamos juntos desde los 15 años. Ese día se sentó y lo único que me dijo fue que lo perdonara, pero ya era tarde, porque lo único que yo quería era salvar a mi hija y ya no podía. Si yo hubiera sabido no le hubiera dado de mamar", contó entre lágrimas.

Lourdes hoy hace lo posible por perdonar y olvidar. Cuando se enteró de todo esto estaba embarazada de su quinta hija. Con ella tomó todos los recaudos necesarios y la niña nació sana. Hace cuatro años formó otra pareja (él no tiene VIH) y tuvo a su última hija, que hoy tiene dos años y también nació sana.

Su única hija con virus está siguiendo un tratamiento y está muy bien. Es casi una adolescente, aunque todavía no sabe que vive con VIH. "La estamos preparando para eso -contó la madre. Me estoy preparando para decírselo porque ya está empezando a tener viajes con el colegio y no la puedo dejar ir sin que lo sepa".

La niña cree que ella y su mamá tienen otra enfermedad crónica que requiere de medicación constante. Sin embargo, su maestra sabe que es portadora del virus y la cuida como tal. "Ella desde chiquita sabe que si se lastima no debe dejar que nadie la toque. Lleva un set de curación y guantes", agregó Lourdes.

De todas formas -remarcó Mariconda- no es necesario revelar el diagnóstico porque se supone que las formas de cuidado en estos casos deben ser universales.

Un caso de estudio

Lourdes suele ser invitada a Congresos en los que se toca la problemática del sida. Ella es un caso de estudio en sí. "La infectóloga que me atiende no puede entender que mi carga viral no se detecte si tengo un mínimo de defensas", cuenta entre risas.

La cantidad mínima de anticuerpos o CD4 es de 300 y ella presenta 91. Esta cifra está directamente relacionada con la carga viral o cantidad de virus en sangre. En su caso no es así. "Es más, nunca he hecho ni siquiera un resfrío. No pueden entender lo sana que estoy y el espíritu que tengo", cerró Lourdes.

Diario Los Andes, 29 de octubre de 2008, leer nota completa

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