Enfermeros solicitan dispositivos que reduzcan más su exposición al sida y otras enfermedades

La enfermería española ha solicitado hoy, con motivo del Día Mundial contra el Sida, la implantación en el Sistema Nacional de Salud (SNS) de dispositivos de bioseguridad, con sistemas antipinchazo accidental, que reduzcan más de un 85 por ciento la exposición al VIH/sida y hepatitis de los profesionales sanitarios, según informó hoy en un comunicado el Consejo General de Enfermería de España.

Según manifestó el presidente del consejo, Máximo González Jurado, "los enfermeros son, además de la profesión sanitaria más numerosa de la sanidad –más de 240.000 desarrollando su labor en todo el país–, la más cercana a los pacientes y, como consecuencia de ello, ostentan una mayor exposición a enfermedades infecciosas".

Entre los riesgos laborales que sufren de forma diaria, el experto subrayó la exposición a enfermedades de transmisión sérica a causa de pinchazos accidentales con material punzante, como el VIH/Sida y los diferentes tipos de hepatitis y destacó que el índice de infección de hepatitis B en el personal sanitario es de un 26 por ciento, es decir, más de dos veces y media mayor que en la población general cuya afección es del 10 por ciento.

En este sentido, apuntó que un pinchazo accidental ocurrido con un fluido, como la sangre, infectado por un virus puede causar la baja, e incluso la incapacidad temporal del enfermero hasta que se determine si efectivamente se ha producido o no el contagio. Además, subrayó que esta situación se puede agravar cuando la punción se produce con material expuesto al virus del sida, por la necesidad de dejar pasar un período de tiempo para poder saber con seguridad si el virus ha sido transmitido.

Hasta el momento ya son cuatro comunidades autónomas las que han aprobado por ley la implantación obligatoria de dispositivos de bioseguridad –es decir, material punzante como jeringuillas, lancetas o vías intravenosas, con mecanismos que anulan la aguja– en sus sistemas sanitarios de Madrid, Castilla-La Mancha, Baleares y Galicia. A ellas se les suma Valencia que, por directrices internas, ha establecido el uso de estos dispositivos, pero sin regulación legislativa específica.

Para el presidente de los enfermeros españoles, "la legislación aprobada por Madrid, Castilla-La Mancha, Baleares y Galicia supone la implantación progresiva en sus servicios sanitarios de dispositivos de bioseguridad, cuya eficacia en la reducción del riesgo hasta en un 85 por ciento está más que probada por la evidencia científica existente.

"Esta apuesta decidida por la seguridad de quienes somos sus empleados tiene también su componente trágico, que nace con la realidad implícita de que los profesionales sanitarios del resto de las autonomías no tienen el privilegio de estar protegidos del contagio de enfermedades de transmisión sérica por pinchazo accidental con los dispositivos punzantes que hayan podido ser utilizados con los pacientes", denunció González Jurado.

"Ahora, más que nunca, se hace necesario que las comunidades que todavía no han aprobado una regulación específica sobre esta materia tengan el valor de dar el paso necesario para que sus profesionales sanitarios dejen de estar más desprotegidos que sus compañeros", matizó.

ALTO ÍNDICE DE PINCHAZOS ACCIDENTALES

Según el Estudio Multicéntrico sobre las características de las exposiciones a riesgo biológico hemático de los profesionales sanitarios (EPINETAC), realizado por la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene y el Consejo General de Enfermería de España, los enfermeros son los profesionales sanitarios que padecen con mayor frecuencia exposiciones percutáneas.

En nuestro país, según datos de este mismo estudio, realizado en 106 centros, se declaran cada año una media anual de 3.362 accidentes percutáneos (pinchazos) con riesgo de transmisión de infecciones por vía hemática o sanguínea. No obstante, cabe destacar que existe un alto índice de pinchazos accidentales que no son notificados oficialmente, de hecho este mismo estudio cuantifica, considerando la infradeclaración de estas exposiciones en un 60 por ciento, que la cifra total de accidentes reales ascendería a 5.379 casos.

Cabe señalar asimismo que, entre los enfermeros, la tasa de exposiciones por cada 100 trabajadores se ha incrementado entre 1996 y 2002 en un 58 por ciento (de 5,43 exposiciones por cada 100 en 1996 a 8,6 en 2002 para las enfermeras no matronas, y de 2,42 en 1996 a 3,82 en 2002 para las matronas). De todo el estudio EPINETAC, la enfermería declara el 46,3 por ciento de los accidentes percutáneos.

EuropaPress – 02 de diciembre de 2008 – Leer la nota completa

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