Enfermedad renal y hepatitis C

La Sociedad Española de Nefrología (SEN) destaca
Importancia de tener en cuenta la Hepatitis C en el tratamiento de algunas enfermedades renales
07/01/2005

El diagnóstico precoz es clave para mejorar el pronóstico de esta enfermedad e iniciar el tratamiento lo antes posible. La hepatitis C debe ser un factor a considerar en el tratamiento individualizado del trasplante renal.

Según señalan especialistas de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) constituye una causa de glomerulonefritis en el trasplante renal. La recurrencia de la infección es muy frecuente, con desarrollo de daño histológico en la mayoría de pacientes durante el seguimiento. El tratamiento inmunosupresor, necesario en pacientes trasplantados, es uno de los factores responsables de esta recurrencia.

El virus de la hepatitis C (HCV) es un miembro de la familia Flaviviridae, que también incluye el Flavivirus (fiebre amarilla y virus del dengue) y Pestivirus clásicos. Existen por lo menos seis genotipos principales, que corresponden a las ramas principales en el árbol filogenético y diversos subtipos. Es importante la distinción de los genotipos del HCV porque los resultados de la enfermedad por HCV y la respuesta al tratamiento antivírico con interferón correlacionan con el tipo de HCV. El genotipo I, concretamente el Ib, ha sido asociado con enfermedad hepática crónica más severa y con una pobre respuesta al tratamiento con interferón. La vía principal de transmisión de HCV es parenteral: abuso de fármacos intravenosos o productos sanguíneos que en el pasado no habían sido examinados para anti-HCV. Otros modos de transmisión incluyen los tatuajes o accidentes con pinchazos de aguja entre el personal sanitario. Los pacientes en hemodiálisis también han sido identificados como un grupo de alto riesgo de infección por HCV.

Últimas novedades
Según la Dra. Patricia de Sequera Ortiz, Médico Adjunto de Nefrología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias y Profesor Asociado en Ciencias de la Salud de la Universidad de Alcalá de Henares, “aunque la asociación entre lesiones glomerulares e infecciones virales es bien conocida desde hace mas de 25 años, la identificación de nuevos virus, ha supuesto un avance importante en este campo. En el momento actual, sabemos que la infección por determinados virus de la hepatitis (hepatitis B y C) puede producir algunos tipos de enfermedad renal glomerular. Algunas de estas enfermedades eran denominadas idiopáticas o de causa desconocida hace 15 años“.

Desde que en 1989 se identificara el virus de la hepatitis C, que constituye la principal causa de la hepatitis no A no B, numerosos estudios han demostrado la responsabilidad de este virus en algunas enfermedades renales. Las novedades más importantes están por lo tanto, en relación con los métodos de diagnóstico y los fármacos empleados en el tratamiento.
La infección por el VHC es asintomática en la mayoría de los casos. Se debe sospechar por la aparición en una analítica de sangre de una elevación de las cifras de enzimas hepáticos, las llamadas aminotransferasas. El diagnóstico se lleva a cabo por la detección en sangre de anticuerpos frente al virus y/o la determinación del ARN del virus. La mayor sensibilidad de estas pruebas de detección del virus, ha permitido mejorar el diagnóstico de la enfermedad.

Prevención y riesgos de la Hepatitis C
“Lo mas importante es concienciar a la población de los riesgos de la hepatitis C“, señala la Dra. Sequera, miembro también de la Sociedad Española de Nefrología (SEN). La prevalencia de la infección en España se sitúa en torno al dos por ciento, y como no produce síntomas, puede no manifestarse hasta que la enfermedad esté muy avanzada. Tanto la hepatitis por virus C como la hepatitis B, se transmiten a través de la sangre, por lo que deben estudiarse todas las personas de riesgo (usuarios o ex usuarios de drogas intravenosas, personas que mantienen o han mantenido relaciones sexuales de riesgo, entre otras).

El diagnóstico precoz es clave para mejorar el pronóstico de esta enfermedad e iniciar el tratamiento lo antes posible. “No obstante, concluye la nefróloga, el mejor tratamiento es la prevención de la infección. Las medidas de prevención son las mismas que se emplean para cualquier infección que se transmite por medio de contacto con sangre, y han sido muy difundidas a causa del SIDA“.

Virus C y patología renal
La infección por HCV está asociada con la presencia de respuestas específicas citotóxicas del linfocito T y anticuerpos anti-membrana neutralizantes. La presencia de una respuesta inmune activa con niveles altos de anticuerpos anti-HCV y antígenos víricos predispone a manifestaciones extrahepáticas. La enfermedad asociada más frecuentemente con infección por HCV es la crioglobulinemia mixta. La glomerulonefritis (GN) y la nefropatía son raras, pero pueden ser graves y fatales. Se han descrito diferentes tipos de GN en asociación con infección por HCV, particularmente la GN membranoproliferativa, con o sin crioglobulinas.

La infección por HCV es relativamente común en pacientes en diálisis. La frecuencia en pacientes en diálisis depende del área geográfica, pero siempre es mayor que en la población general. En los países mediterráneos (España, Italia, Grecia y Francia), por lo general es superior al 20% en los pacientes en diálisis. La frecuencia de anticuerpos anti-HCV con ELISA2 en pacientes receptores de trasplante renal oscila entre el 10 y el 49%, dependiendo del centro, país, raza, origen geográfico del receptor, modo de terapia de diálisis (hemodiálisis frente a diálisis peritoneal), periodo de tiempo en diálisis, número de transfusiones sanguíneas, retrasplante, presencia de antígeno principal anti-hepatitis B y antecedentes de abuso de fármacos intravenosos. Entre el 20 y el 60% de los pacientes positivos con ELISA2 presentan enfermedad hepática crónica, definida como un aumento de las transaminasas séricas durante más de 6 meses.

La presencia de anticuerpos HCV antes del trasplante comporta un incremento del riesgo de enfermedad hepática después del trasplante. El riesgo de desarrollar enfermedad hepática crónica después del trasplante renal está relacionado principalmente con la duración y con la severidad de la enfermedad hepática pretrasplante, con los hallazgos histológicos, con la presencia del antígeno principal anti-hepatitis B, con el tiempo transcurrido después del trasplante y con el tipo y el grado de inmunosupresión. Los pacientes que reciben preparados de antilinfocitos (OKT3, globulina antilinfocítica y globulina antitimocítica) es más probable que desarrollen enfermedad hepática. Además, diversos estudios definieron el impacto negativo de los esteroides en el desarrollo de la hepatitis crónica. El tratamiento en pacientes positivos frente al HCV después del trasplante es para evitar el desarrollo de cirrosis y complicaciones extrahepáticas como la GN.

Para finalizar, la Dra. Sequera destaca que “el tratamiento más reconocido para la infección por los virus de la hepatitis B y C es el interferón alfa, una proteína que regula el sistema inmunológico e inhibe la reproducción del virus. No obstante, la dosis óptima y la duración del tratamiento no está claramente establecida. El problema fundamental es la reaparición del virus una vez que se ha suspendido el interferón. Recientemente, la adición de otro fármaco, la Ribavirina ha mejorado los resultados“.

La Sociedad Española de Nefrología
La Sociedad Española de Nefrología es una Sociedad Científica cuyos objetivos son promover y divulgar los avances científicos y clínicos en el ámbito de su especialidad, que incluye campos tan diversos como la hipertensión, las enfermedades renales, la progresión de la insuficiencia renal, o el tratamiento sustitutivo renal mediante diálisis (hemodiálisis o diálisis peritoneal) o trasplante renal cuando la función renal no permite la supervivencia del paciente. Asimismo, promueve la investigación de las complicaciones extrarrenales derivadas de la enfermedad renal (anemia, alteraciones óseas, complicaciones cardiovasculares, etc.). En la actualidad tiene 1.087 socios entre nefrólogos clínicos e investigadores sobre temas relacionados con la especialidad. Esta Sociedad organiza anualmente un congreso anual, así como varios cursos de actualización a lo largo del año, tanto para médicos especialistas como para médicos residentes.

Fuente : BureauNews

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