En 30 años el salto en cirugía hepática ha sido meteórico

tratadamanual– ¿Cuáles son las principales novedades que hay, en la actualidad, en cirugía hepática y en el trasplante de hígado?
– Cada vez más sabemos de forma exacta cuál es el volumen residual del hígado que necesitamos, así como también sabemos cómo tratar aquellos donde nos hemos visto obligados a dejar un segmento hepático pequeño y hacer que éste funcione de forma adecuada. Cuando hablamos de cáncer, gracias al desarrollo de una quimioterapia que hoy es muy eficaz permite plantear intervenciones.

– ¿Qué perfil suelen tener las personas que tienen que recurrir al trasplante de hígado?
– Son pacientes afectados de cirrosis hepática que, en su mayoría, tiene que ver con una infección vírica crónica. El virus de la hepatitis C es la que con mayor frecuencia lleva al paciente, a partir de las complicaciones que desarrolla, al trasplante de hígado.

– Desde que en 1984 realizó el primer trasplante hepático en España, ¿qué evolución ha experimentado esta cirugía?
– Meteórica. El trasplante de hígado ha permitido el desarrollo de una tecnología que nos ayuda a abordar la cirugía hepática con mucha seguridad. El empleo de las técnicas de imagen actuales que nos permiten identificar los vasos arteriales y venosos intrahepáticos, así como la distribución biliar también intrahepática, nos hace plantear las intervenciones y diseñar una táctica quirúrgica muy segura. Sigue siendo una cirugía compleja y, en algunas ocasiones muy agresiva, pero el margen de posibilidades de éxito es muy alto.

– ¿En qué consiste la donación a corazón parado?
Es aquel individuo recogido en la calle y que las maniobras de reanimación avanzada fracasan. Normalmente llegan al hospital y son reconocidos como «cadáver». Hay que mantener la reanimación avanzada para que esa persona pueda estar en posición de donar los órganos, si la familia así lo permite. Se calcula que en España unas 3.000 personas mueren fuera del hospital y podrían haber sido donantes.

-  ¿Y el «split»?
– Representa dividir el hígado en dos partes y poder trasplantar a dos personas. Es sumamente eficaz cuando la división se hace de tal forma que una parte va a un adulto (el lado derecho) y la otra parte a un niño (el lado izquierdo), lo que permite trasplantar a niños que, sino no tendrían la posibilidad de ser trasplantados dado su pequeño tamaño. Cuando la división es para dos adultos, la forma irregular del hígado hace que un segmento sea grande y otro pequeño. Sabemos que una persona que necesite que el trozo de hígado que se le coloque, represente, al menos, el uno por ciento de su peso corporal. Ese peso es relativamente fácil conseguirlo con el lado derecho, pero el izquierdo suele pesar alrededor de 500 gramos y, en España y en Europa, no hay muchos adultos de 50 kilos.

– ¿Cuáles son las causas que llevan a un niño a someterse a un trasplante de hígado?
– La aparición de una cirrosis. Lo que sucede es que en el niño suele aparecer a partir de una malformación congénita, como es la atresia de las vías biliares. Con menor frecuencia, la presencia de enfermedades metabólicas congénitas, que puede, incluso, dar lugar a la aparición temprana de un tumor.

-  ¿Cree que la beca «Fellowship en Cirugía Hepática y Trasplante de Hígado» puede suponer un aliciente para que haya más cirujanos de esta especialidad?
– Durante los dos años que dura la beca va a permitir al cirujano desarrollar una serie de aptitudes que luego va a tener que desarrollar.

– Estamos ante una especialidad que requiere un plus de conocimiento…
– Necesitamos profesionales competentes en todas las áreas. En el caso de la cirugía hepática y trasplante, la formación y el compromiso que requiere lo hace muy exigente. La residencia es, hoy  por hoy, insuficiente, porque la formación de un cirujano experto en trasplante de hígado necesita un mínimo de cuatro años que, añadidos a los de su formación como residente, son nueve.

– ¿Qué ha llevado a los tres hospitales que forman parte de la beca a ser líderes y una referencia en esta especialidad?
– El compromiso que en su momento tuvimos todos en este tipo de Medicina Hospitalaria, ha sido básico para que, cada uno en nuestro sitio, hayamos sido capaces de desarrollar una labor de un alto nivel asistencial. Además hemos tenido la oportunidad de darle un valor añadido con la investigación y resultados. Todo ha servido para que se reconozca nuestra labor, tanto dentro como fuera de España.

– ¿Hacia dónde se encamina la cirugía y el trasplante hepático?
– Lo que más agobia en la actualidad del trasplante hepático es que todavía, y a pesar de los resultados tan extraordinarios que tenemos, fallece gente sin llegar al trasplante, es decir, nos ahogamos en nuestro propio éxito. Debemos desarrollar medios que nos permitan poder ser más eficaces y llegar a situaciones que en estos momentos son inaccesibles. Nos falta el apoyo de una quimioterapia que nos permita, como ocurre en otras enfermedades, contemplar este tipo de problema como algo crónico.

Por B. Muñoz – en La Razón – España – lunes 20 febrero 2012 – Nota completa

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