El 96% de los pacientes con patologías del hígado beben alcohol a diario

Un estudio sitúa la media de consumo en el equivalente a casi dos litros de vino

alcoholismo-alcohol El consumo medio de etanol de los pacientes con patología de hígado producida por el alcohol es de 191,6 gramos al día, el equivalente a casi dos litros de vino, la bebida más utilizada (en el 87,6% de los casos). El 96,6% consumen alcohol a diario, según los resultados de un estudio que figura en el nuevo Cuaderno de Salud editado por Caja Rural.

El consumo medio de alcohol entre los pacientes con enfermedad hepática causada por esta sustancia es mayor entre los hombres (196,5 gramos al día) que entre las mujeres (147,5 gramos) y en el 93,3% de los casos la duración del hábito de beber era superior a los diez años. Los datos están sacados de un estudio sobre hepatopatía alcohólica promovido por la Asociación Castellana de Aparato Digestivo, que aparecen publicados en el nuevo Cuaderno de Salud de Caja Rural sobre las enfermedades del hígado, coordinado por la jefe de la unidad de Digestivo del Complejo Asistencial de Zamora, María Isabel Martín Arribas y escrito por las doctoras del mismo servicio Eva Martín, Ana María Fuentes, Carmen Bailador y Pilar Conde. Para hacerse una idea de lo que supone el mencionado consumo, un vaso de vino contiene 9,6 gramos de etanol, una caña de cerveza 6,4, un vermú 12, y una copa de whisky 22,4.

Martín Arribas destacó que las enfermedades del hígado suponen un «importante problema de salud», cuyas causas más importantes son el consumo de alcohol, las infecciones por los virus de la hepatitis y el depósito de grasa en el hígado. «Algunas enfermedades hepáticas pueden prevenirse. Algunas de las víricas, con la administración de vacunas y la causada por el alcohol, reduciendo el consumo de bebidas», señaló la doctora. «Todas estas enfermedades tienen de común que pueden conducir a la cirrosis hepática», una dolencia peligrosa incluso para la vida del paciente, además de posible causa de cáncer de hígado.

Evitar el consumo de bebidas alcohólicas es una de las medidas básicas de prevención de la enfermedad. En el caso de las hepatitis víricas B o C, que se transmiten por vía parenteral es importante seguir medidas higiénicas básicas además de evitar compartir objetos como útiles de aseo, cuchillas de afeitar o cepillos de dientes, ya que pueden ser causas de erosiones o heridas que pueden favorecer el contagio. En los últimos años ha habido grandes avances en el diagnóstico y tratamiento de las hepatitis víricas: «Ahora podemos detectar el virus en sangre, cosa que no se podía hacer hace unos años. Y en el tratamiento han surgido nuevos fármacos que permiten la curación no de todos los pacientes pero sí un importante porcentaje de ellos», señaló la doctora. En hepatitis C los pacientes en los que está indicado el tratamiento, con interferón y ribabirina, la tasa media de curación está en el 50% y en algunos genotipos se llega al 80%. En la hepatitis B el porcentaje de curación es menor y hay fármacos que inhiben al virus «administrándolos en un tiempo indefinido». Para las hepatitis A y B hay vacuna, y de hecho esta última está incluida en el calendario de vacunación. La diferencia es que la B es crónica, mientras la A no.

La enfermedad hepática por depósito de grasa no debida al alcohol se relaciona fundamentalmente con la obesidad y con la resistencia a la insulina. Contribuyen a ella los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo.

La Opinión de Zamora – Carlos Gil – Julio de 2008 – Nota

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