Diversos estudios destacan la necesidad de aumentar el cribado de la hepatitis C, AASLD 2013

Todos los ensayos revelan la existencia de un elevado porcentaje de personas infectadas por VHC que no lo saben, especialmente entre la generación del “˜baby-boom’

colombia-deteccion-hepatitis-ingenio-azucarero-apoyo-HCV-Sin-FronterasEn el transcurso del 64 Encuentro Anual de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas [AASLD, en sus siglas en inglés], se presentaron varios estudios que reflejan la existencia de numerosos casos de hepatitis C sin diagnosticar en determinados grupos de población en EE UU, como la denominada generación del “˜baby-boom’(personas nacidas entre 1945 y 1965) o las mujeres embarazadas, lo que justificaría la necesidad de aumentar la cobertura de los programas de detección de esta infección.

Además de un estudio realizado con veteranos militares, se dieron a conocer datos procedentes de otros análisis que mostraron una prevalencia superior a la esperada de hepatitis C entre las personas atendidas en los servicios de urgencias, entre las mujeres embarazadas y entre los adultos en atención primaria.

En 2012, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, en sus siglas en inglés) publicaron la recomendación de que se examinase la posible presencia del virus de la hepatitis C (VHC) en todas las personas pertenecientes a la mencionada generación del “˜baby boom’, aunque su aplicación es desigual y depende, en gran medida, de la implementación de otras medidas legales y de la financiación disponible.

El primero de los estudios mencionados efectuó una revisión de una base de datos correspondiente a 5,5 millones de veteranos militares para determinar en qué proporción habían sido sometidos a una prueba de hepatitis C entre 1999 y 2012.

Se comprobó que el 54% de todos los veteranos se habían hecho una prueba del VHC al menos una vez. Entre las personas que dieron positivo, las tasas de prevalencia revelaron grandes diferencias en función de la fecha de nacimiento: El 1,7% de las personas nacidas antes de 1945 presentaban infección crónica, al igual que el 9,9% de las nacidas entre 1945 y 1965 y el 1,1% de las nacidas después de 1965.

Entre los motivos aducidos por los que los veteranos militares de la generación del “˜baby-boom’ presentaron unas tasas de prevalencia del VHC superiores a la media estuvieron un mayor nivel de uso de drogas inyectables (sobre todo aquellos que vivieron la guerra del Vietnam) y un riesgo más elevado de exposición al virus a causa de transfusiones de sangre, en comparación con los nacidos después de 1965. Resulta más difícil de cuantificar el número de casos debidos a tatuajes o a dispositivos de vacunación durante el servicio de militar, aunque muchos veteranos creen que estas rutas de transmisión podrían explicar su infección por hepatitis C.

A partir de estos datos, se calculó que si los 905.000 veteranos pertenecientes a la generación del “˜baby boom’ no incluidos en el estudio se sometieran a la prueba de la hepatitis C, se detectarían unos 51.000 casos adicionales.

La prevalencia de hepatitis C entre los veteranos recién examinados descendió año a año (de un 33% en 1999 a un 5,7% en 2012), lo que sugiere que las personas en mayor situación de riesgo ya se habían realizado una prueba antes.

Por su parte, otro estudio de dos semanas de duración decidió obtener una instantánea de la prevalencia de la infección por hepatitis C no diagnosticada entre las personas nacidas entre 1945 y 1965, para lo que se eligió un servicio de urgencias en Alabama (EE UU).

En muchos entornos de EE UU, los servicios de urgencias pueden ser el único lugar donde determinados adultos (especialmente hombres) entran en contacto con los servicios de atención sanitaria, sobre todo si carecen de seguro o no cumplen los requisitos para recibir atención gratuita. 

En el transcurso del estudio, ingresaron 874 personas en la franja de edad indicada, de las cuales 565 dieron su consentimiento para someterse a una prueba del VHC. El 12% dieron positivo en la prueba de anticuerpos, y se confirmó que el 71% de estas personas tenían infección crónica. Los hombres fueron más proclives a dar positivo en la prueba de la hepatitis C, al igual que las personas que carecían de seguro médico o dependían de Medicaid. No se apreciaron diferencias significativas en las tasas de infección de personas de origen afroamericano y caucásico.

Otro de los estudios dado a conocer se centró en la atención prenatal. Las directrices norteamericanas recomiendan realizar la prueba del VHC solamente a las mujeres embarazadas que presenten unos factores de riesgo significativos. El análisis de 32.426.357 intervenciones (partos o abortos) entre 2003 y 2010 permitió identificar 28.663 casos de VHC en mujeres. Los registros médicos evidenciaron que el 72% de las mujeres fueron diagnosticadas de este virus en el momento en que recibieron la intervención obstétrica (debido a un parto o un aborto), sin que mostraran ningún factor de riesgo identificable que hubiera llevado a que se les recomendara una prueba del VHC (en el estudio, estos factores fueron la infección por VIH, el estar consumiendo drogas de forma activa o el estar sometiéndose a diálisis).

Las mujeres con VHC tendieron a ser de mayor edad, de etnia blanca, a tener una menor capacidad económica, a estar recibiendo atención en Medicaid, a ser consumidoras de drogas y a presentar otras comorbilidades.

Además, el estudio halló que la infección por el virus de la hepatitis C estuvo relacionada con un riesgo tres veces superior de sufrir embolismo pulmonar obstétrico (una de las causas de mortalidad más habituales en mujeres que están a punto de dar a luz). Por su parte, también se observó que las mujeres con VHC tuvieron un riesgo moderadamente superior de parto prematuro o problemático, de padecer hemorragia anteparto, de que el feto tuviera un crecimiento bajo y de sufrir disfunción tiroidea materna.

Las nuevas recomendaciones de los CDC respecto a la realización de pruebas del VHC entre el grupo de población del “˜baby-boom’ resultan asimismo muy relevantes para los médicos de cabecera, puesto que son los principales proveedores de atención sanitaria para la inmensa mayoría de personas en EE UU. Así, por otra parte, se presentaron datos de un estudio que pretendía determinar el porcentaje de infecciones por VHC no diagnosticadas de forma previa en el ámbito de la atención primaria.

En el análisis se dispuso de información de 209.706 pacientes de cuatro sedes que acudieron como mínimo a una cita médica entre 2005 y 2010. Se comprobó que 17.464 (8,4%) se habían sometido a una prueba de la hepatitis C, con una tasa de positivos del 6,4%.  Tres cuartas partes de los pacientes que dieron positivo habían nacido entre 1945 y 1965.

Al extrapolar los factores de riesgo determinados a los pacientes de la cohorte que no se sometieron a la prueba, se calculó que se habrían identificado 6.005 casos de VHC entre los 209.706 pacientes, lo que supone una prevalencia del 2,9%. Esto significa que hasta el 81% de las infecciones por dicho virus hepático en la cohorte no fueron diagnosticadas.

Los hallazgos de estos ensayos ponen de relieve la necesidad de llevar a cabo exámenes más exhaustivos entre la población, y demuestran que confiar únicamente en la declaración de las personas para establecer los factores de riesgo de infección a la hora de recomendar una prueba de hepatitis C provoca que la mayor parte de las infecciones queden sin diagnosticar.

Por Miguel Vázquez – 19 de noviembre de 2013 – Publicado por Hepatitis 2000 bajo Copyleft de Gtt-VIH

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