Diagnóstico virtual: ¿Certeza o incertidumbre?

Buscar respuestas sobre medicina en internet se ha convertido en una costumbre que tiene cada vez más adeptos. Dos especialistas analizaron el fenómeno y admitieron que informarse no está mal. También explicaron por qué es mejor que la última palabra la tenga el médico.

Por Agustina Sucri – Diario La Prensa – 27 de abril de 2009 – Nota completa

Como cualquier otro lunes, Rafael apagó el despertador, volvió a cerrar los ojos y se estiró lo suficiente como para juntar energías para salir de la cama. Apenas se había puesto de pie cuando una repentina sensación de mareo lo invadió por algunos segundos.

A sus 63 años, esta era la segunda vez que le pasaba lo mismo en el término de un par de semanas, pero sin embargo -al igual que en aquella otra oportunidad- prefirió seguir con su rutina habitual. Camino al trabajo comenzó a inquietarlo el hecho de no saber cuál sería el origen de esos mareos y si podrían ser un signo de "alguna otra cosa".

Así es que una vez en la oficina, mientras leía y contestaba correos electrónicos, decidió buscar una respuesta en internet. Ingresó al buscador Google y escribió "mareos". El resultado, lejos de brindarle certezas, le pareció abrumador: había 641.000 páginas web en las que aparecía la palabra "mareos". Problemas neurológicos, vértigo, mala postura, trastorno auditivo… Cuanto más leía, más confundido -y sugestionado- estaba. ¿Cuál sería el diagnóstico acertado en su caso?

El don de la inmediatez y la multiplicidad de información que ofrece internet no dejan de generar asombro, incluso aunque la fiabilidad de sus contenidos no esté garantizada ni las respuestas que otorgue sean siempre concluyentes.

Por esta razón, al momento de buscar datos en internet sobre temas vinculados con nuestra propia salud, conviene tener presente una serie de reflexiones que pusieron de manifiesto dos profesionales de la medicina en diálogo con La Prensa.

"Internet es un libro abierto, pero así como sirve a los médicos en cuestiones de diagnóstico, tratamiento, educación e interconsultas a nivel mundial, hay mucha información no depurada", precisó el presidente de la Asociación Médica Argentina (AMA), doctor Elías Hurtado Hoyo, quien luego agregó: "Lamentablemente, mucha gente entra y toma lo que está editado en Internet, pensando que lo último que se publicó es la verdad y no lo es.

Hay cosas que leemos, que evidentemente están más atrasadas que 1960 ó 1970, pero como han sido publicadas ahora pareciera ser que son una novedad".

En concordancia, el doctor Miguel Angel Cháves Zambrano, miembro del Comité de Bioética del Hospital de Clínicas y jefe de Terapia Intensiva del Policlínico Bancario, opinó que "el acceso a la información tiene que ser permitido, ya que es un derecho", pero advirtió que -cuando se trata de temas médicos- "la información que muchas veces se adquiere no tiene todo el tratamiento que debería darsele desde el punto de vista científico".

En ese sentido, el experto afirmó: "Muchas veces se encuentra información que es opinable o que no está totalmente depurada desde el punto de vista del tratamiento metodológico y que no ha sido sometida al manejo histórico que habitualmente se hace con los pacientes". Esta situación -según apuntó Cháves Zambrano- "termina generando en las personas una serie de expectativas que no están fundamentadas en la realidad que plantea esta información o que trata de mostrar".

NOVEDAD VS. EXPERIENCIA

Ambos especialistas hicieron hincapié en que todo lo que está escrito no siempre es una solución para el paciente. "El enfermo llega muchas veces con gran cantidad de información al consultorio e incluso puede a veces desbordar al médico con la última novedad que acaba de salir, lo cual no tiene importancia porque lo que el paciente va a buscar a los consultorios es el conocimiento, la experiencia, y la última novedad, a veces, no es experiencia".

Al respecto, Hurtado Hoyo consideró que el hecho de que el paciente esté informado no incomoda al médico sino que, ante este escenario, los profesionales de la medicina deben "ayudar al enfermo a depurar lo que interpretó".

"No todo lo que se dice es de aplicabilidad concreta en pacientes con enfermedades concretas", subrayó por su parte Cháves Zambrano al tiempo que esclareció los requisitos que debe cumplir una novedad terapéutica antes de ser utilizada: "Un nuevo tratamiento o posibilidad terapéutica tienen que estar sometidos a un proceso de investigación que le dé una seriedad y un aval científico; un grupo importante de pacientes tiene que haber sido sometido a ese tratamiento o, por lo menos, debe existir algún tipo de recomendación de expertos".

Debido a que no toda la información que se obtiene a través de internet cumple esos requisitos, "tampoco se puede aspirar a que todo lo que se publica como novedoso esté bajo las probabilidades de ser dado a todas las personas, porque no necesariamente estas novedades están obedeciendo a estándares internacionales de atención médica", destacó el experto del Comité de Bioética del Hospital de Clínicas.

PARA ENTENDIDOS Y NO TANTO

Como ya se sabe, en los vastos océanos del ciberespacio se puede encontrar información dirigida tanto al público en general como a quienes poseen una formación profesional específica. No existen barreras que impidan a los internautas, sean expertos o no, leer todo el material disponible.

"Los pacientes se meten en páginas dirigidas a los médicos, eso no se puede evitar", reconoció Hurtado Hoyo quien además agregó: "El mundo cambió, tenemos que cambiar también los médicos; si el profesional es maduro, va a tomar la novedad que le traiga el paciente, la va a analizar y ponderar si es útil o no. Nunca nos debemos oponer a lo que le haga bien al enfermo, esa es la base de la relación médico-paciente".

"No hay que tomarlo a mal -afirmó por su parte Cháves Zambrano-; son las generales de la ley, la gente viene informada, sucede todos los días. La medicina, como arte de la toma de decisiones y ciencia de la incertidumbre, te expone a esa realidad y uno tiene que manejarla; en la actualidad son las reglas del juego". Sin embargo, estas nuevas reglas del juego no han modificado la dinámica en la toma de decisiones.

"El arte de decidir en el proceso de la salud de un individuo tiene que ser un hecho consensuado en el cual un profesional de la medicina evalúa una serie de situaciones en el paciente y saca conclusiones sobre lo que hay o no que hacer", puntualizó Cháves Zambrano, si bien aclaró: "Ese proceso de decisión no puede estar únicamente en manos del médico; tiene que haber un consenso basado en una información fidedigna, clara y en una buena relación médico-paciente".

El presidente de la AMA coincidió en que: "Hoy día los enfermos vienen más informados, lo cual a lo mejor sirve para descartar lo que trae el paciente. Lo que no puede transmitirse por internet es la toma de decisiones, que sólo las puede tomar una persona que sabe y conoce el problema; todo lo demás son consejos, son opiniones".

EL PODER DE LA MENTE

Otro aspecto relacionado con la búsqueda indiscriminada de respuestas médicas en la web se refiere al modo en que la información obtenida puede afectar a quien la lea.

"Cuando hace 50 años atrás estudiábamos medicina, cada vez que teníamos una nueva materia y leíamos acerca de las distintas enfermedades, sentíamos los síntomas en nuestro propio cuerpo. Por lo tanto, hay que decirle al paciente que no crea todo lo que lee o que no incorpore para sí todo lo que está leyendo, porque si no le puede pasar lo mismo que nos pasaba a nosotros".

Y es que, de acuerdo con Hurtado Hoyo, la información modifica a las personas al entrar en juego la psico neuro endócrino inmunología. "Para bien o para mal, esa información altera", remarcó.

"La palabra -ya sea oral, escrita, por mímica- es una de las noxas (daños) más graves. Entonces internet puede ser agresiva, porque no todos están capacitados para depurar la información que reciben por esta vía", prosiguió.

Como contrapartida, Cháves Zambrano detalló que "el factor psicológico se depura cuando el paciente logra ser contenido en una relación adecuada con su médico". De este último punto se desprende una posible respuesta a por qué cada vez son más los que buscan orientación médica en internet. "El 70% de los casos se soluciona en una consulta.

Claro que el médico tiene que tener tiempo para escuchar los problemas del enfermo, no puede ser una consulta de siete o diez minutos. Ambas partes, enfermo y médico, tienen que tener tiempo para comunicarse", enfatizó Hurtado Hoyo.

"En la actualidad, los sistemas nacionales de salud -privados y estatales- no contemplan una adecuada relación médico-paciente. No está dado el contexto social para que eso suceda y la medicina privada puso en el medio de la relación médico-paciente el carnet de la obra social o prepaga, donde ya no hay una identidad de quién te va a atender sino que existe una identidad transferida hacia su sistema de salud, prepaga u obra social", admitió en tanto Cháves Zambrano.

El representante del Comité de Bioética del Hospital de Clínicas manifestó que la inversión que hacen las personas en salud es totalmente asimétrica con la inversión que hacen en otras cosas.

"Si le pasa algo a su auto -ejemplificó-, en seguida la persona lo lleva al taller para que lo arreglen sin importar cuánto le cobren. Ahora, si alguien tiene un problema de salud, tarda en ir al médico; le molesta ir; si le cobran la consulta se disgusta. Esto indica la necesidad de una educación real en temas de salud y un recambio estructural, educativo, social, cuya magnitud uno no termina de dimensionar".

Como conclusión, los profesionales insistieron en que lo mejor es acudir al médico y realizar controles periódicos de salud. "La persona que no sigue las líneas adecuadas del camino de la salud, corre un riesgo; por eso cuando uno padece una enfermedad, tiene que hacer una consulta al médico", resumió el presidente de la AMA.

"Quien se preocupa por su salud tiene que ocuparse. Y ocuparse es tener una vida ordenada -de acuerdo con sus posibilidades sociales-, tratar de no tener adicciones, alimentarse bien e ir al médico, aunque las condiciones sociales actuales hagan más difícil que uno pueda llevar ese estilo de vida", finalizó Cháves Zambrano.

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