Deportistas luego del trasplante hepático

Un grupo de trasplantados entrena para recuperarse y para competir en un torneo internacional.

Hasta hace ocho años, Gabriela Perea (31) ni siquiera se imaginaba nadando en una pileta. Mucho menos compitiendo para intentar clasificar para las Olimpiadas de Australia. Sus pulmones estaban débiles y la deficiencia hepática hacía que siempre estuviera cansada. Sin embargo, después de realizarse un trasplante hepático, la vida le cambio radicalmente. Ahora entrena varias veces por semana y ya tiene todo listo para participar en el 7mo Torneo Nacional y 4to Latinoamericano de Transplantados, que se realizará en Buenos Aires. Pero su historia no es la única de la provincia. En la delegación que participará en distintas disciplinas, viajarán 15 personas que fueron trasplantadas.

"Desde que me trasplantaron, siento que empecé a vivir. Mi cuerpo rejuveneció y puedo hacer cosas que antes no", dijo Jorge Balmaceda, otra de las personas que integra la delegación y que correrá en bicicleta. El hombre hacía ciclismo desde hace varios años, pero cuando empezó con los problemas de salud, tuvo que dejar la actividad. "Cuando me dijeron que la actividad física era parte de la terapia de recuperación, toqué el cielo con las manos", dijo Balmaceda.

Para Marcos Riveros (54), trasplantado renal, la historia fue diferente. El hombre trabaja como mozo y antes de enfermarse trabajaba en la construcción. "Nunca hice deportes y no me imaginé haciéndolos. Mucho menos compitiendo a nivel internacional", dijo el hombre.

Pero para esta gente, no sólo se trata de entrenar y competir. Todos coinciden en afirmar que los torneos son una buena excusa para conocer gente que pasó por la misma problemática. "Cuando esperás ser trasplantado, hay una mezcla de sentimientos. Por un lado, sabés que es lo que necesitás para seguir viviendo. Pero da la sensación de que nunca se podrá hacer una vida normal. Los médicos se encargan de mostrarte todo lo contrario", dijo Gustavo Escudero (42), otro trasplantado hepático que participará en ciclismo.

Según contaron los trasplantados, el proceso de recuperación se asienta en tres pilares fundamentales: tomar la medicación adecuada, ingerir alimentación balanceada y tener actividad física. El deporte ayuda a eliminar toxinas, según dijo Balmaceda. "Sobre todo te pone de buen humor y la parte psicológica es fundamental", aseguró Perea. Al grupo también se sumó Julio Varela, que está en lista de espera para recibir un trasplante de riñón.

La competencia se llevará a cabo del 26 al 30 de noviembre, en Buenos Aires. La delegación, que forma parte de la asociación civil Más Vida, entrena tres veces por semana, y tiene la asistencia de profesores que fueron provistos por la Subsecretaría de Deportes de la Provincia. Uno de ellos es trasplantado.

Estos torneos tienen la finalidad de estimular la donación y el trasplante de órganos.

Diario de Cuyo, Mónica Martín, 03 de noviembre de 2008, leer nota completa

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