Curar con sonrisas, la historia de Payamédicos

Es el titular de Payamédicos, la asociación que, por medio de sesiones de risa y humor, busca ayudar a los pacientes hospitalizados a que sobrelleven mejor sus dolencias. Una historia de amor al otro y a la medicina.

Argentina – A diferencia de tanta gente que firma sus mails con su nombre, cargo, títulos, mucha pompa, palabras en inglés, números de celulares y direcciones, el doctor José Pellucchi decidió hace tiempo despedirse con otra onda: “Payabrazos“, dirá en el final de todos sus correos electrónicos. Pellucchi es el alma mater de Payamédicos, una asociación civil sin fines de lucro cuya misión es contribuir a la salud emocional del paciente hospitalizado. Para eso utilizan recursos psicológicos y artísticos relacionados con juegos, música, teatro, técnica de clown, magia y el arte humorístico en general. El grupo está coordinado y supervisado por médicos y psicólogos con experiencia en niños y adultos internados por diversas patologías. Pero todos tienen un denominador común: metafóricamente usan el humor como un calmante para el alma. Y miles de pacientes lo agradecen.

Fundada hace más de una década, Payamédicos cuenta hoy con 110 integrantes -en su gran mayoría médicos y estudiantes de medicina- y trabaja en los hospitales Bonorino Udaondo (gastroenterología de adultos), Marie Curie (oncológico), Álvarez (adultos y niños), Clínicas (pediatría), Muñiz (niños con Inmunodeficiencia), Sor Ludovica de La Plata (pediatría) y Bouquet Roldan, de Neuquén.

“Podrán pensar que somos locos, pero no somos los únicos“, aclara Pellucchi.

Un primer campanazo en la memoria relaciona de inmediato a los Payamédicos con Patch Adams, la recordada película en la que un por entonces maravilloso Robin Williams interpretó la vida de“¦ ¡Hunter “˜Patch’ Adams!, el médico estadounidense que en los años “˜60 y “˜70 revolucionó a las universidades y academias de medicina de su país por vestirse de clown cada vez que visitaba a sus pacientes con una simple idea: hacerlos reír.

Acá, sin las luces de Hollywood ni los dólares de Williams, Pellucchi aclara su grado de parentesco con el trasgresor médico: “Nuestro trabajo empezó antes de conocer la existencia de Patch, antes de la película. Yo comencé en el “˜92 llevando teatro a los hospitales. Algunos médicos que conocieron nuestro trabajo en congresos le informaron de nosotros al doctor Hunter Adams. Un día apareció en el contestador una voz en inglés. Pensamos que era un chiste pero era él: a la semana llegó una encomienda con varios libros y un pedido de que le organicemos su itinerario en su gira por la Argentina. Así fue como Patch y su maravilloso grupo se hicieron amigos del nuestro“.

Nadie cree en brujas, pero que las hay las hay, dice un viejo refrán. OK, tampoco nadie dice que la risa y el humor salven una vida, pero hay cuestiones científicas que le dan a estos estados de ánimo un marco de favorabilidad para la evolución de pacientes con distintas enfermedades.

-¿La risa cura?

-Estudios por imágenes demostraron que la risa asociada a un fenómeno de subjetividad activa diferentes sectores del sistema nervioso. El acto de reírse está vinculado al aumento de niveles de endorfinas, las mismas que se incrementan durante el ejercicio, algunas comidas, el acto sexual y situaciones de relajación. Lo que se puede comprobar después de una intervención de Payamédicos, donde el paciente rió copiosamente, es que se reducen o anulan los requerimientos de sedantes, hipnóticos y analgésicos en general, incluidos los opioides. Para nosotros provocar risa es relevante en el contexto de una mejoría continua del estado de ánimo del paciente hospitalizado, por eso se realizan visitas dos veces por semana durante toda la internación.

-¿Cómo trabaja un payamédico?

-Lo nuestro está atravesado por un análisis psicológico del paciente. Trabajamos tanto con niños como con adultos, que en muchos casos al internarse sufren una regresión en el contexto de la pasividad en relación a su enfermedad y al lugar donde la institución hospitalaria los ubica. Payamédicos intenta favorecer el pasaje a la actividad del paciente, recuperando lo lúdico del niño que nos habita. Sin embargo el encuadre para los adultos es diferente que el de los niños. La experiencia de vida y el bagaje cultural hace que ante una broma, una palabra, un gesto, el paciente adulto puede sentirse incómodo, pueden surgir significantes que resuenen en su psiquismo con elementos disruptivos o traumáticos, conflictos no resueltos, e incluso padecimientos anímicos relacionados con la internación actual y como consecuencia uno puede provocar lo opuesto a lo buscado y generarle más tristeza. En todos los casos es importante trabajar en forma complementaria con el equipo médico tratante.

Pellucchi cuenta que un día Patch Adams le dijo: “¿Vos que estudiaste tanto medicina, leíste en algún libro la palabra amor?“. Lamentablemente su respuesta fue: “No“. “Afortunadamente hoy le podemos decir que sí, todos los artículos de Payamédicos incorporan las palabras amor y humor“, afirma orgulloso. Payamédicos no es una medicina alternativa, es una herramienta complementaria. El trabajo está articulado con el equipo de profesionales del hospital y a disposición del mismo. Si el humor ayuda al paciente a desdramatizar su situación sería una de las grandes preguntas. En Payamédicos el convencimiento es total: eso ocurre.
-¿El humor lleva a los pacientes a una catarsis?

-La institución hospitalaria reprime o por lo menos, no facilita la descarga. Los médicos, enfermeras e incluso familiares, quizá desde su propia angustia, bloquean el llanto o gritos de los niños. En el adulto sucede algo parecido: muchos profesionales se molestan cuando el paciente grita o maldice ante el dolor o por el tedio de una internación prolongada. Payamédicos favorece la catarsis desde la sublimación, poniendo en juego la risa o la descarga motora desde el juego.

La micropolítica de la ternura

Una frase de Pellucchi sirve para entender el concepto casi madre de sus “Payamédicos“ del humor: “A la medicina, porque la queremos la criticamos. Y es que el positivismo vigente, sumado a la racionalización e intelectualización con que los médicos nos defendemos al enfrentarnos al imaginario de enfermedad y muerte del hospital, contribuye a la cosificación del sujeto internado. Lejos de llamar al paciente por su nombre, nos referimos, por ejemplo, al “˜hígado de cama 3’. Payamédicos predica una medicina más humana, menos cartesiana y trata de influenciar desde una micropolítica de la ternura al equipo de salud. Queremos recuperar el funcionamiento de aquel médico de familia que conocía la subjetividad de sus pacientes, que se alegraba con sus alegrías y empatizaba con sus fracasos personales“.

– Después de una intervención de Payamédicos, se reducen o anulan los requerimientos de sedantes, hipnóticos y analgésicos en general.
– No es una medicina alternativa, es una herramienta complementaria. El trabajo está articulado con el equipo de profesionales del hospital.

Medicina y Nutrición – diciembre 01 de 2010 – nota completa

Página de Payamédicos – Link al sitio web

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Comentarios (3)

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  1. DANIELA dice:

    Quiero agradecer a todo este tipo de gente, que saca sonrisas!! sin dudas me encantaría ser payamedica y lo voy a lograr, abrazos

  2. nigro cecilia dice:

    Quiero felicitar con mayúscula a este equipo humano maravilloso que se ha desafiado grandemente a servir al prójimo de esta manera tan particular.
    Dios le recompense, de fuerzas y anime cada dia para poder seguir adelante.
    Hasta cualquier momento valientes.

    CECILIA.