Cuál es el futuro inmediato de los trasplantes hepáticos

Enrique Moreno (Madrid, 1939) es el jefe del Servicio de Cirugía General, Aparato Digestivo y Trasplantes Abdominales del Hospital 12 de Octubre de Madrid, además de catedrático de la Universidad Complutense. Es considerado una eminencia en trasplantes hepáticos y ha recibido el premio Príncipe de Asturias de Investigaciones Científicas. Ayer realizó una visita relámpago a San Sebastián para participar en el homenaje a Miguel Echenique Elizondo.

– ¿Cuál es el futuro inmediato de los trasplantes hepáticos?
– En estos momentos los trasplantes van a ser más necesarios porque hay una población enferma que lo requiere. El problema es que tiene que aumentar el número de donantes. Rafael Matesanz, coordinador de la Organización Nacional de Trasplantes, comentaba en un curso que es preciso que todas las comunidades alcancen los 40 donantes por millón de habitantes (en el País Vasco la tasa es de 41,1), con lo cual se aumentarían prácticamente en un 20% los donantes de todo el Estado. Además de eso, nosotros intentamos incrementar el número de opciones a base del split, que consiste en usar un órgano para dos receptores; el donante vivo, mediante el cual una persona viva dona parte de su hígado para otro de menor talla; o los donantes en asistolia, que antes no se utilizaban y que puede ser, por ejemplo, un joven que jugando a fútbol sufre un infarto cerebral masivo.

– ¿Y en un futuro más lejano?
– Se reducirán los trasplantes, porque la hepatitis B está controlada y no va a haber más infectados de hepatitis C. Los tumores malignos del hígado debido a la hepatitis B y C están controlados, pues va a haber menos cirróticos virales y habrá menos cáncer hepático. Los tumores hepáticos, salvo la cirrosis etílica, van a disminuir, con lo cual se necesitarán menos trasplantes. Estoy hablando de dentro de 20 años, probablemente.

– ¿Qué efectividad están teniendo los trasplantes de donante vivo?
– En el caso de donante cadáver, solemos dividir el hígado por la mitad para poder trasplantarlo a dos personas. Si hay un donante vivo, el resultado suele ser mejor, porque del donante cadáver sabemos poco, pero el hígado del vivo suele ser estupendo, como es lógico. El resultado es excelente, y para el donante se consigue que no sufra. En nuestro servicio, las complicaciones hasta el momento han sido cero, al margen de problemas que se pueden considerar menores como fiebre, infecciones de la herida…

– ¿Qué características debe reunir el donante vivo, además de ser compatible?
– Se busca que tenga menos de 40 años, que nunca haya estado enfermo y que tenga un hígado perfecto. Para ello, durante dos semanas se le somete a pruebas exhaustivas.

– El injerto de otras especies, ¿será una realidad en breve?
– El xenotrasplante es una alternativa excelente en el estudio, en el laboratorio. Desde hace mucho tiempo vengo diciendo que esto es un titular de periódico. No se puede utilizar ninguna especie. Las que son semejantes al hombre, como el chimpancé, el orangután, el mono americano… están protegidas. Y las otras especies son aquellas que sirven para la alimentación, como el cerdo. El problema del cerdo es que tiene que ser transgénico, porque el metabolismo del cobre y del ácido úrico en el cerdo es totalmente distinto, y por lo tanto no servirían para la especie humana. Los cerdos transgénicos sí, pero en esta época en la que se ha abierto la caja de pandora de los retrovirus, y ahí no tenemos tratamientos eficaces, el miedo es que aparezcan una serie de enfermedades que puedan arrasar la sociedad humana.

– ¿Las células madre serán la panacea?
– Es otro titular de periódico. Los cultivos celulares son muy importantes, porque son células cuyos atributivos podemos moldear para que reparen, de momento, segmentos pequeños. Por ejemplo, los hepatrocritos cultivados pueden sacar a un cirrótico de la agonía de la muerte, pero después va a necesitar un trasplante. Nos sirven y son un capítulo importante.

– ¿Qué trasplantes realizan en su hospital?
– De todo: páncreas, riñón, hígado en todas sus variedades y también intestino. El intestino lo trasplantamos solo o asociado a todos los órganos de la cavidad abdominal, que es el trasplante en racimo. La última enferma trasplantada recibió del donante el estómago, el hígado, las vías biliares, el páncreas, el duodeno, el bazo, todo el intestino delgado y parte del grueso. Si las cosas se hacen bien, no deben tener más problemas inmunológicos que otras personas.

– Esta semana se ha presentado el primer corazón artificial totalmente orgánico. ¿Será posible hacer lo mismo con otros órganos?
– El corazón es un músculo que tiene una enorme autonomía: se separa del cuerpo, se mete en una solución y continúa bombeando. Antes era muy importante porque era el depositario de las sensaciones del amor, pero no es así. Es un músculo que se puede cambiar y transformar por un sistema valvular que se ha mejorado con materiales biológicos que no rechaza el cuerpo. Pero el hígado humano es muy complejo. Se reconoce que puede tener alrededor de 1.500 funciones y no conocemos ni un centenar.

– ¿Qué podemos hacer para mantener un hígado sano?
– Lo ideal es no beber, y si se hace siempre con comida, en cantidades muy moderadas y alcohol de baja graduación. Hay que llevar una alimentación equilibrada en vegetales, frutas, carnes… No hacer grandes comidas, sino moderadas y distribuidas a lo largo del día. Tres son suficientes. Y hay que tener buenos sentimientos, porque el hígado es una de las partes más sensibles y nobles del organismo. Por lo tanto, se recomienda no tener altibajos en la conducta y en el espíritu.

El Diario Vasco, 03 de noviembre de 2008, leer nota completa

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