Contagio hepatitis C hay definiciones en el caso Maeso

LAS MUESTRAS DEL 80 POR CIENTO DE LOS AFECTADOS TIENEN CERO O UNA SOLA DIFERENCIA CON EL VIRUS DE MAESO

Los genetistas descartan problemas de esterilización en el caso Maeso

Los peritos genetistas que comparecen en la vista que se celebra en la Audiencia de Valencia contra el anestesista Juan Maeso, acusado de contagiar el virus de la hepatitis C a 276 pacientes, descartaron en la sesión que problemas en la cadena de esterilización, la utilización de hemoderivados contaminados o la transfusión de sangre proveniente de un donante portador del virus pudieran ser los causantes de la infección. Asimismo, resaltaron que la “única” vía de contagio posible es la sanguínea.

Los doctores Fernando González, profesor de la Universitat de València y del Instituto Cabanilles de Biología Evolutiva, y Andrés Moya, catedrático del mencionado Instituto autores del informe pericial que contiene el análisis de las muestras de los pacientes infectados por el virus de la hepatitis C, genotipo 1a y del propio Maeso, afirmaron que en el brote objeto de la causa la fuente es “única pero no fija”, sino “dinámica” y que “se mueve a lo largo del tiempo”.

Así, explicaron que en los contagios por la utilización de hemoderivados contaminados se da una “tipología del virus en estrella” (virus padre) que no evoluciona y es el mismo en todas las muestras, y no de “radiaciones sucesivas” como es el caso de los 276 afectados, en los que el virus ha ido cambiando desde que fueron contagiados.

Preguntados por el fiscal sobre la posibilidad de que un donante de sangre portador del virus de la hepatitis C pudiera ser el origen de la infección, los peritos indicaron que en ese supuesto, la donación se habría producido en un único momento, con lo que quedaría descartada tal posibilidad, “salvo que la transmisión hubiese sido común a todos ellos y con diferencia en el tiempo”.

Respecto a si las conclusiones del informe pericial serían compatibles con un problema en la cadena de esterilización como causante del contagio, los profesores González y Moya explicaron que esto no sería posible si se tratase de un problema puntual. Debería de ser uno continuado, añadieron, aunque subrayaron que “es difícil de entender cómo se podría dar repetidamente un problema en la cadena de esterilización y con pacientes con la misma carga viral”, además de localizarse al mismo tiempo en hospitales diferentes.

También señalaron que el virus de la hepatitis C no puede sobrevivir fuera de un organismo vivo, y que normalmente sólo se desarrolla en la especie humana. Este virus –el del genotipo 1a de los afectados fue identificado en 1998– “no se hubiera podido reproducir en un ambiente hostil”, sentenciaron.

Apuntaron que en casos de problemas de esterilización la infección se produce “inmediatamente” y “no hay un laxo temporal”, ya que aunque se hubiera podido contaminar el equipo, no habría podido sobrevivir fuera de un organismo celular.

Asimismo, los peritos genetistas aseveraron que “la única vía de contagio posible es la sanguínea” y descartaron cualquier otro mecanismo de infección. Del mismo modo, calificaron de “imposible” que los pacientes afectados se hubieran podido contagiar en sitios distintos y hubieran convergido en el mismo virus sin existir una fuente común, ya que “eso no sería un brote”, apuntaron.

Valores de proximidad

Por otro lado, los expertos confirmaron que las muestras del 80 por ciento de los afectados tienen cero o una sola diferencia con el virus del doctor Maeso –55 por ciento tienen cero diferencias y 25 por ciento presentan una sola–, y subrayaron que en los estudios que han realizado anteriormente, “nunca” antes habían encontrado valores de proximidad como los de este brote.

Al respecto, calificaron este valor como un dato “importante”, porque revela “el volumen en cuanto a tamaño del problema y de la proximidad en el tiempo de las transmisiones”. Además, indica que se trata de “un problema claramente delimitado” por la relación filogenética que guardan los afectados entre sí y con el acusado, añadieron.

Según el doctor González, de los 276 afectados, las muestras de un total de 150 personas tienen “cero diferencias” con la del virus de Maeso, mientras que 69 tienen una diferencia; 23 guardan dos diferencias; 21 presentan tres diferencias; siete de estos pacientes indican cuatro diferencias; cuatro de ellos presentan cinco, y la muestra de una persona tiene siete diferencias con la del acusado.

Esto indica que el virus de Maeso y el de la mayoría de estos pacientes están “estrechamente” emparentados, ya que fueron infectados en tiempo “muy próximo”, cuando el virus de la fuente no había cambiando. El resto de afectados fueron contagiados en un período de tiempo más lejano, cuando el virus inicial de la fuente ya había cambiado.

Finalmente, los peritos apuntaron que el Interferón, medicamento empleado en el tratamiento de la hepatitis C “acelera la posibilidad de cambios en el virus”, lo que “se puede traducir en más amplias diferencias en un espacio relativamente corto de tiempo”

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