Por Hepatitis B recibió un transplante de hígado con casi 200 kilos

La conmovedora y milagrosa historia de Jorge “El Gordo“ Secreto

Argentina – El martes pasado el rojense recibió el alta médica desde el hospital local tras haber recibido el lunes 30 de agosto un transplante de hígado en el hospital Austral de Derqui – Antes de su retorno a casa, contó a El Nuevo cómo fue el haber vuelto a nacer, tras casi tres meses de hospital en hospital

Jorge “El Gordo“ Secreto es un empleado municipal rojense de 53 años y un personaje de esta ciudad. Hace cosa de tres meses atrás sufrió un inconveniente muy importante de salud que lo tuvo al borde de la muerte. Pero recibió un transplante de hígado en el hospital Austral de Derqui y se recuperó, incluso antes de los esperado. Lo sorprende es que se trata de una persona que pesaba 200 kilos antes de la intervención. Esto sorprendió hasta los propios médicos que lo atendieron. Por eso es milagrosa su historia“¦

Estaba trabajando en su labor diario en la cartera de Desarrollo Social hasta que su jefa, Sandra Gojanovich, directora del área municipal, lo mandó al hospital a que se hiciera chequear porque estaba verdaderamente amarillo.

En el Unzué comenzaron a efectuarle diferente estudios y análisis y surgió que le dieron un tratamiento porque se hallaba con un principio de hepatitis. Lo atendió el doctor Germán Palmieri, y le recomendó 15 días de licencia laboral.

“Pasaron esos días y por precaución, debido a que se trataba de una hepatitis B (aún la enfermedad está en tratamiento), el doctor me volvió a dar 15 días más para seguir la recuperación. Por entonces llegaba al hospital para una revisión de las que venían efectuándome, y cuando voy llegando comienzo a marearme y a descompensarme. Me auxiliaron y esperé que me atendieran. Me terminaron internando“, comentó a El Nuevo el mismo Secreto.

LA DECISIÓN DEL TRANSPLANTE

Tratado en el hospital por una clara complicación de la hepatitis que se le presentaba, Secreto accedió a escuchar un contenido y fraternal consejo del especialista en gastroenterología local.

Palmieri le dijo que estaba muy deshidratado y que era muy posible que fuera trasladado a Buenos Aires (en realidad al Gran Buenos Aires), al hospital Austral de Derqui, en Pilar, donde le iban a tratar claramente la complicación de la dolencia que llevaba a cuestas.

Antes de la inminente partida, Palmieri se comunicó con un médico conocido miembro del staff de dicho nosocomio y le indicó qué era lo que estaba pasando con un paciente. Enseguida le dieron vía libre y desde Derqui indicaron que trasladaran a Secreto enseguida hasta allá. Era el último viernes de agosto. Aproximadamente a las 16 horas cuando partió la ambulancia. A las 20 horas ya estaba contenido en una sala de la guardia del Austral.

“Todo pasó muy rápido. Pero lo que puedo contar que me acuerdo es que ni bien llegué empezaron a ponerme inyecciones hasta el otro día, prácticamente. Después me pasaron a una sala común, donde me siguieron poniendo inyecciones. El sábado a la mañana vino uno de los médicos del equipo, de nombre Manuel Mendizábal, y me dijo que me pasaban a terapia intensiva porque hasta el lunes los médicos no iban a pasar más por la sala común. Hasta ahí estaba mejor; no tenía nada conectado todavía“, describió el rojense.

LAS HORAS DECISIVAS

El mismo sábado por la tarde le dijeron la verdad. Tras haberse recuperado uno de sus riñones que no funcionaba, lo cual le había provocado un bajada potencial de la presión a la que incluso no le pudieron levantar por un buen rato, en el momento más complicado de toda su patología desde que llegó casi 20 días antes al hospital Unzué cuando lo envió Gojanovich, los médicos le hablaron y le indicaron que lo único que iba a salvar su vida sería un transplante de hígado porque verdaderamente el suyo estaba muy deteriorado.

“Me dijeron sin pelos en la lengua que sin un transplante iba a durar una semana, como mucho, con todo el tratamiento que estaban haciendo. Como yo soy tranquilo lo tomé como tal, y a lo mejor –lo pienso ahora- si pasaba lo peor quizá hasta no iba a darme cuenta. Lo bueno fue que enseguida consiguieron el órgano para mí, o sea que todo sucedió entre viernes, sábado, domingo y lunes“, repasó Secreto.

Lo primero que hizo Jorge fue avisar de la situación a Marcelo Davidovich, un fiel amigo, obviamente a Sandra Gojanovich, su jefa, y a una prima. Los médicos le indicaron en la primeras instrucciones antes de la intervención que se trataba de una situación difícil, más allá de que todo estaba dado para que saliera de la mejora manera posible, y que iba a durar unas doce horas, aproximadamente. La suerte estaba echada“¦

VOLVER A NACER

Finalmente, y sorprendentemente, la operación duró unas siete horas. El martes, cuando los médicos llegaron para ver la evolución del paciente rojense, se encontraron increíblemente con que Secreto estaba despierto. Y fue sorprendente, no porque no pueda ocurrir algo así hoy en día, puesto que la medicina avanza a pasos agigantados e incluso nuestro país es uno de los más avanzados en cuanto a transplantes. Sino que fue sorprendente porque se trataba de un paciente con un grado de obesidad importante.

“Al otro día de la operación llegaron los médicos y ya estaba despierto. Estaba todo conectado y entubado, pero despierto al fin. Fue el momento que me agarró la locura, cuando de algún modo caí y me di cuenta del riesgo que había tenido. Me puse a llorar y me consolaron los enfermeros. Todo había pasado, a pesar que se me venía una recuperación larga. Ahora más tranquilo puedo decir que vi la muerte“, reconoció El Gordo, como casi todos lo conocen aquí.

Siguiendo el increíble y conmovedor relato desde la puerta del Unzué, un par de días de que le dieran el alta, Secreto examinó que ahora mira la vida con otro sentido, y que si bien debe cuidarse por el resto de sus días, a sus amigos ya les dijo que cuando cumpla años el 14 de abril próximo no va a cumplir precisamente 54, sino un par de meses: “Recién el 30 de agosto del año próximo, cuando se cumpla un año de la operación, estaré celebrando mi primer aniversario“, sentenció.

MÁS DATOS DE SU RECUPERACIÓN

Secreto permaneció tras la operación quince días en terapia, ahí mismo, en el Austral, para luego estar unos diez días más en una habitación común, también en Derqui. Finalmente, retornó a Rojas una vez que desde Rojas se convenció a los médicos de que podía seguir con el postoperatorio en el Unzué, si bien estaba el riesgo de contraer algún virus y que se le complicase el cuadro. La faceta económica pasó a cobrar importancia en el caso.

Tras un mes en el hospital, esta semana (por la que pasó) le dieron el alta también en el Unzué, a pesar de que cada un mes (ya no todas las semanas) deberá ir a un control a Derqui. Igualmente, el cuidado continúa en casa. Le indicaron un tratamiento fuerte de seis meses y un seguimiento de la hepatitis B que todavía está en su cuerpo y debe ser controlada.

Secreto pesaba más de 190 cuando subió al quirófano en el Austral. Ahora está en 134 y sigue bajando. Será fundamental el hecho de que pueda pasar la barrera de los cien y que pueda hacer una vida sana. Por ahora no está previsto que vuelva a trabajar. Más allá del agradecimiento particular a los médicos, también está el cálido reconocimiento a sus allegados en Rojas. Otra cosa que hará por el resto de su vida será hacer que la gente tome conciencia en donar órganos. En su caso recibió un hígado de un joven fallecido. (lm)

Por Gonzalo Davio | El Nuevo Rojense | Diciembre de 2010 | Nota completa

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