Cirrosis y hepatitis C en México

La cirrosis hepática ocupa el quinto lugar de mortandad en México y en el resto del mundo, aseguró Laura Ladrón de Guevara, médico adscrito al servicio de Gastroenterología del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE.

En general, dijo, es un padecimiento de la población económicamente activa, aunque hay niños que también la pueden padecer a causa de otros males como la falta de los conductos biliares, o por problemas genéticos de metabolismo.

La Hepatitis C, dijo, se desarrolla por transfusiones sanguíneas intravenosas, así como por otros factores de riesgo como inyectarse con jeringas reusables y hervidas, lo cual no garantiza óptimas condiciones de higiene ya que se requiere la esterilización de éstas, así como del instrumenal que utilizan los dentistas.
Recordó que antes de 1985 no se detectaba la enfermedad, sino hasta después que la Secretaría de Salud promovió una ley para determinar si en la transfusión de sangre ésta se hallaba contaminada con alguno de los virus conocidos.

Otro de los mitos, manifestó, es que la enfermedad se contagie a través de la saliva o al sostener relaciones sexuales.
Estudios recientes han demostrado que 50 por ciento de las personas que padecen Hepatitis C desarrollan cirrosis a largo plazo si no se tratan, mientras que el resto se curan de forma espontánea.
Los síntomas de la Hepatitis C en un estado avanzado son cansancio crónico, dolores articulares y fiebre.
“Es una enfermedad difícil de diagnosticar si no se tiene la sospecha clínica. Pasa bastante tiempo, en lo general, antes de que una persona se dé cuenta de que tiene Hepatitis C; cuando llegan al médico se descubre que ya traen un padecimiento de varios años de evolución”, manifestó.
El tratamiento consiste en el suministro de sustancias como Interferón, en dosis muy elevadas para que ayude a eliminar el virus, junto con un medicamento antiviral que es la Rivavirina, dependiendo de cuál de los seis tipos de virus de Hepatitis C se trate, así como de la secuencia de sus ácidos nucleicos.

El éxito de este tratamiento, es de 60 por ciento. En los genotipos II y III, los más frecuentes en México, el éxito es generalmente de más de 90 por ciento que se logra en seis meses.
La especialista informó que quienes sospechen que podrían padecer esta enfermedad deberán practicarse un análisis de sangre. Abundó que 40 por ciento de las personas que se someten a un trasplante en el mundo lo hacen a causa de la cirrosis hepática.

“De cada 100 personas que están en lista de espera para un hígado, 40 son por Hepatitis C. El grado de la infección es muy importante porque es silenciosa, además de que es de tres a cuatro veces más frecuente que el VIH”, afirmó.

Refirió que el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) realiza un promedio de cinco trasplantes de hígado al año a causa de la Hepatitis C y la cirrosis hepática, con una lista de espera para donación de órgano de dos años y medio.

Nutrición y salud

Archivado en:Inicio » Hepatitis C (HCV) » Cirrosis y hepatitis C en México


RSSComentarios (0)

Trackback URL

Comentarios Cerrados.