Ataque al hígado, sin mitos

Desmitifican el famoso “ataque al hígado“
ojos0 Ataque al hígado, sin mitos
El gran mito del “ataque al hígado“ después de un exceso ha trascendido a lo largo de los años a pesar de su inconsistencia. Lo curioso es que concretamente no existen síntomas particulares para poder detectar una enfermedad hepática, salvo la ictericia, que sólo aparece en algunos casos. Cualquier malestar en la parte superior del abdomen, junto con dolor de cabeza y adormecimiento, suele clasificarse como una “falla“ del hígado. Pero lo que popularmente se conoce como “ataque al hígado“, no suele ser más que una dispepsia.
“Es muy raro que los malestares digestivos están originados en el hígado: generalmente obedecen a una lenta evacuación gástrica“, explica el José Luís Bondi, Fellow del Colegio Americano de Gastroenterología y miembro de la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE).

Migración de cálculos
Sin embargo, existen problemas como la migración de cálculos de las vías biliares, que sin ser exactamente patologías hepáticas, pueden terminar afectando al hígado de forma secundaria.
Aunque se denomina hepatitis a todo proceso inflamatorio sobre el hígado, las del tipo A, B y C, causadas por agentes externos, suelen ser las afecciones más directas que sufre este órgano. Y la ingesta excesiva de grasas y de alcohol sí lo afectan y mucho, pero su efecto es acumulativo y a largo plazo.

Produce inflamaciones
El alcohol es otro de los grandes factores de riesgo al momento de detectar afecciones en el hígado. Bondi señala que, “es un tóxico definitivo pudiendo producir distintas inflamaciones, desde la hepatitis alcohólica hasta la cirrosis, que es el endurecimiento y la rigidez de los tejidos del hígado que los transforma en tejidos fibrosos“.
También pueden ser afectadas las vías biliares, que transportan la bilis dentro del hígado y fuera de él hasta la vesícula, que la almacena y la libera luego en la medida en que lo requiera el proceso digestivo. Cuando estos canales se afectan, producen dos síntomas característicos: la ictericia y el prurito, que en algunos casos puede llegar a ser muy severo incidiendo notablemente en la calidad de vida del paciente.

Protectores hepáticos
Los llamados protectores hepáticos se usan en problemas funcionales del tubo digestivo, sobre todo en las vías biliares, pero como su efectividad frente a problemas específicos es muy difícil de cuantificar los especialistas rara vez se basan en ellos.
“La mayoría de los hepatoprotectores no tienen ningún efecto demostrado en la literatura científica“, asegura Adrián Gadano, Jefe de Hepatología del Hospital Italiano y miembro de la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AAEEH).
Lo que usualmente se utiliza para tratar este tipo de patología son los coleréticos, que son grandes favorecedores de la secreción biliar, y los colagogos, que funcionan como contractotes de la vesícula. Otra de las alternativas es la utilización de derivados del alcaucil, al que se le atribuyen efectos antioxidantes. Este tipo de productos, incluidos los que cuentan con enzimas pancreáticas, pueden ayudar, y en todo caso, a diferencia de otros medicamentos, no hacen mal al paciente. Gadano afirma que: “Hepatoprotección es una dieta libre de grasas y conservantes, y no ingerir medicamentos innecesariamente“.

Prevención
En su naturaleza, el hígado podría vivir más que el hombre mismo, lo cual explica cómo pueden existir donantes ancianos para transplantes. Es que el órgano, a través de los años, simplemente sufre una pequeña disminución en su tamaño y se vuelve más lento en la eliminación de nuevas drogas y de sustancias extrañas (xenobióticos).

CONTROLAR LOS FÁRMACOS
Una buena actitud preventiva debe apoyarse sobre dos ejes esenciales. Uno es evitar la polimedicación en los adultos mayores, y ser cauto al prescribir los fármacos. El otro eje, según el Jefe de Gastroenterología del Hospital de Clínicas, Juan Antonio Sordá, “la idea es testear al paciente a los 10, 20 ó 30 días cuando se dan drogas que pueden producir algún efecto indeseable sobre el hígado“.
Se trata de un órgano noble y esencial del metabolismo.

Enviado por Ana , Fuente La Gaceta

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