Alcachofa o alcaucil para el hígado

alcaucil-alcachofa Por Carmen López (Farmacéutica colegiada) – Todos la reconocemos como una verdura de consumo frecuente, pero poco sabemos de sus propiedades terapéuticas. Originaria de África, la alcachofa se ha extendido por Europa, donde se comercializan las flores para gastronomía y las hojas (ricas en polifenoles) para fitoterapia.

Su nombre científico es ‘Cynara scolymus’, aunque se conoce como alcachofa común. Es una planta vivaz con hojas grandes no espinosas y flores situadas en un receptáculo carnoso, considerándose el fruto de la evolución del cardo.
Se han aislado más de 20 componentes entre los que se pueden destacar triterpenos, esteroles, guayanólidos y flavonoides, pero los activos farmacológicamente son ácidos alcoholes (málico, láctico, etcétera) y ésteres de ácidos fenoles (cinarina, ácido caféico, quínico y clorogénico).

Sus propiedades farmacológicas se manifiestan a nivel hepático y se relacionan con dichos principios activos. Se le reconoce acción colerética y de eliminación de ácidos biliares por vía fecal, y descenso del colesterol y triglicéridos asociado a una dieta baja en grasas.

Continúan investigándose sus propiedades terapéuticas y se considera que favorece las funciones de eliminación renal y digestiva. Está indicada para el tratamiento sintomático de los trastornos digestivos dispépticos: hinchazón epigástrica, náuseas, aerofagia y flatulencia.

Usos
En España se autoriza su uso para los trastornos hepatobiliares, hiperlipidemias e hipercolesterolemia, estreñimiento, edemas y como desintoxicante. La fitoterapia emplea la droga pulverizada (cápsulas), infusiones, extractos, tinturas, etcétera, debiendo ser consultadas las dosis a los especialistas y se comercializa también combinada con plantas ricas en mucílago.

Al extenderse su uso, han aparecido efectos secundarios como alergias, problemas dermatológicos, edema, hipertiroidismo, vómitos, etc. a tener en cuenta. Recomiendo precaución si se administra a pacientes con cálculos biliares, no prolongando el tratamiento. También es necesario hacer recuentos periódicos de las transaminasas (sobre todo, la GGT) para controlar la adecuada función hepática. Si aparece dolor abdominal, debe suspenderse el consumo y acudir al médico.

No puede sustituir, en ningún caso, a los tratamientos farmacológicos prescritos por el médico; los enfermos con hipercolesterolemia tratados con estatinas por prescripción médica, no pueden sustituirlas por alcachofa y deben preguntar si es o no compatible. Está contraindicado durante la lactancia, en el embarazo y en niños pequeños.

Las Provincias – 31 octubre 2009 – nota completa

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